“Profecogate: un espantabobos”, por @JZarzaP

Para decirlo claro: la PROFECO no significa nada para el Presidente Enrique Peña Nieto. Por eso no tuvo empacho en remover –aunque algunos días después- a su titular Humberto Benítez Treviño.

Mentira que la presión de los tuiteros fue la que determinó este caso. No niego que en este tipo de redes sociales, más de uno nos desahogamos y emitimos sin filtro las opiniones, ocurrencias y sentimientos que antes solo quedaban en nuestra mente o no pasaban de ser un cuchicheo entre dos o más; pero de ahí a que el presidente haya tomado la decisión por eso se me hace mucha soberbia.

Cuando la nota llega a los medios masivos es entonces que se detona la estrategia en Los Pinos. Había que removerlo ya. Solo que el señalado estaba en el hospital y tuvieron que esperar “algunos días” para que una vez rehabilitado, también lo dieran de alta del gobierno.

Así de fácil. El presidente Peña Nieto hizo lo mismo en su momento con su amiguísimo Alberto Bazbaz, entonces procurador del Edomex cuando quedó evidente su falta de pericia en el caso Paulette. Nada ni nadie por encima de la buena imagen del gobierno. El que se tenga que ir se va. Y se fue.

La encrucijada que atraviesa el país desde que arrancó el año es altamente dañina. Las explosiones en PEMEX, Michoacán sin ley, Guerrero sin clases, el caso Ángeles Dauahare y el tema Veracruz, entre otros, son suficientes como para no darles carne a los leones. Sacudirse de este embrollo le da un respiro al gobierno. Y hasta distrae un rato la opinión publicada, que no pública.

¿Por qué Humberto Benítez Treviño si, y Rosario Robles no? Sencillamente porque Rosario, además de que para el presidente significa pluralidad democrática en el gabinete, es una secretaria de Estado. Robles es pieza clave en el control electoral. La PROFECO es una posición anodina: no significa nada ni en el organigrama ni el mapa mental de los estrategas de un gobierno que tiene enfocada sus energías en ganar los procesos electorales que se avecinan.

Por eso da el anuncio el secretario de Gobernación y no el presidente. Por eso el mensaje está aderezado con sutiles muestras de afecto y reconocimiento a don Humberto.

Recuerdo aquella anécdota de José López Portillo cuando manda llamar a un funcionario para destituirlo y el hombre desconcertado le dice al entonces presidente “lo único que le pido es que me explique por qué” a lo que López Portillo respondió “si no le di explicaciones para ponerlo en el cargo no tengo porque darle explicaciones para quitárselo”. Y Humberto Benítez lo sabe. Fue uno de los muchos procuradores generales con Carlos Salinas. Entiende la política y sus costos.

El asunto de fondo es generar confianza. Solos no pueden, por eso necesitan el Pacto y muchas alianzas.

¡Vaya paradoja! El que llegó legítimo tiene que legitimarse todos los días.

¡ANÍMATE A OPINAR!

 *Periodista y conductor de TV Azteca
(JORGE ZARZA)