“Tacvba renovado”, por @Ruleiro

“-¿Vas a lo de Café Tacvba?

-No, paso.

-¿Y eso?

-No pienso pagar casi mil pesos para ver su coreografía de “Déjate caer” UNA VEZ MÁS.”

Lo que acaban de leer es un dialogo de la vida real sostenido entre su servidor y un amigo muy cercano. Aunque durante años fue entusiasta del cuarteto naucalpense, ahora refunfuña cada vez que alguien lo menciona. No es personal, aclara. Simplemente se cansó de ellos, de la rigidez de sus conciertos, de lo que consigna como una falta de espontaneidad, de la negativa a salir de su zona de confort.

En particular le molesta que desperdicien buena parte de sus conciertos interpretando temas de otros autores, cuando poseen un amplio y brillante repertorio de canciones compuestas por ellos mismos. No hay otro grupo en México que pueda presumir a cuatro autores de primer nivel en sus filas. Y para rematar me dice “¡Ya son como Moderatto, pero en serio!”.

Me hubiera gustado tener a ese amigo a mi lado el sábado pasado en ese sitio que ahora se llama la Carpa Corona, mientras Café Tacvba ofrecía el cuarto de cinco conciertos que dieron ahí. Su respeto hacia el grupo se habría renovado.

Los que sí asistimos a cualquiera de estas presentaciones vimos a Café correr nuevos riesgos. Se puede considerar esta temporada como una aventura más en su carrera, de esas que han cimentado su reputación, como en su momento fue editar discos atípicos e inesperados —el y Revés, por poner un ejemplo— o grabar utilizando métodos poco ortodoxos, como lo hicieron hace poco para El objeto antes llamado disco.

Tratemos de hacer una disección del evento. Primero, el escenario, un pequeño cuadrado exactamente a la mitad del foro, al que se conectan dos pasarelas que dividen al público. Cada músico en su esquina, acomodado más o menos como en las sesiones de grabación de El objeto… La diferencia es Luis Ledezma, “El Children”, que para el disco fue sustituido por cajas de ritmos.

El repertorio también causa asombro. Los grandes éxitos aparecen hasta el final, cuando ya no queda de otra. Pero durante dos horas alternan las canciones de su nuevo disco con temas de su vasto catálogo que nunca fueran sencillos. Aparecen piezas que en otros tiempos fueron emblemáticas, como “El aparato” y “Trópico de cáncer”, pero que hace mucho no se escuchaban en su conciertos: canciones que yo no recordaba que existieran y otras que, estoy seguro, nunca habían tocado. No niego que una parte del público se nota inquieto ante la ausencia de macanazos como “El baile y el salón”, pero casi toda la gente decide ser cómplice de quienes están en el escenario. Las luces y la utilería son discretos y eficaces.

Los tacvbos se notan contentos y lo contagian. La gente sonríe. Los fans mas fieles están en éxtasis. Los villamelones casi. El concierto es un triunfo y la buena noticia es que se acaban de anunciar tres fechas mas el mes que entra. Se los recomiendo, sobre todo a los que ya no les creen, a los que hace mucho no van a una tocada emocionante y a los que nunca han visto a una banda de rock inventarse algo para evitar aburrirse y por consiguiente para evitar aburrir a su público sin fracasar en el intento.

¡Anímate y Opina!

*Rulo, Raúl David Vázquez, director editorial de La Semana de Frente. Locutor en Reactor 105.

(RULO)