Viaja al futuro en las cápsulas para dormir en el aeropuerto

Cápsulas para dormir en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Foto: Izzzleep

El sitio es similar a los hoteles cápsulas que existen en Japón. 

El jueves pasado se inauguró oficialmente Izzzleep en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, un curioso hotel que, en lugar de cuartos, tiene cápsulas para dormir muy similares a las que se usan en Japón. Y como no nos queríamos perder la oportunidad de conocerlas (y descansar en una de ellas), corrimos al aeropuerto.

El hotel está pegadito al estacionamiento de vuelos internacionales y a escasos metros del área de comida de la Terminal 1. Desde que llegamos, notamos que el lugar es bastante pequeño, lo cual nos generó gran curiosidad ya que el hotel tiene 40 cápsulas.

Foto: Guillermo Gutiérrez

El ambiente ahí es mucho más fresco y la recepción tiene un diseño tradicional de hotel, al igual que el proceso. Entras, te registras y ya estás listo para entrar al área de lockers. Aquí nos encontramos con que cada casillero tiene una toalla, cobija y una botella de agua.

Después de dejar las pertenencias accedimos por un estrecho pasillo al área de los baños y regaderas. Hasta aquí todo parecía “nornal”, bueno, con la excepción que todos los baños y regaderas están juntos (pero no revueltos, pues son cuartos separados).

Una vez que le echamos un ojo a todo, por fin llegamos a la tierra prometida: las cápsulas. Al entrar a los dormitorios todo cambió drásticamente, el ambiente tradicional de hotel se esfumó y quedamos parados en un cuarto iluminado por una tenue luz azul, lleno de cápsulas para dormir. Escena digna de una película futurista. Y no exageramos.

Foto: Guillermo Gutiérrez

Parecía que habíamos viajado varios años en el futuro o entrado a una nave intergaláctica, y esa impresión aumentó gracias al ambiente casi helado del lugar y cuando vimos el interior de las cápsulas. Para encender la luz de cada una tienes que ingresar tu tarjeta/llave, y listo.

Foto: Guillermo Gutiérrez

Para entrar a ellas (y mantener todo limpiecito) es importante hacerlo sin zapatos, pues prácticamente te estás subiendo a la cama. Cada cápsula cuenta con dos puertos USB, enchufe con corriente eléctrica, reloj, caja de seguridad, televisión con películas y un juego (el control tiene hasta teclado), ventilación, un botón de emergencias, alarma de humo, wifi y un extintor.

Foto: Guillermo Guitérrez

A primera vista se ven sumamente pequeñas y hasta da un sentimiento de claustrofobía, pues prácticamente duermes a pocos centrímetros de otra persona. Sin embargo, realmente entiendes la amplitud de la cápsula hasta que estás adentro de ella, pues cabes sentado y tienes cierta libertad para moverte dentro.

Foto: Guillermo Gutiérrez

Una vez que cierras la puerta, quedas aislado de las demás cápsulas y te sientes en tu propia nave -digo, espacio personal-. Tal como lo dice su nombre, la cápsula es para dormir, así que no puedes ingresar nada de comida.

Incluso para hablar por teléfono debes salirte a los pasillos o al área de lockers, pues todo lo que pasa en una cápsula se escucha en la otra y así sucesivamente.

Arriba de la cápsula hay un pequeño botón para nivelar el aire acondicionado que entra, debido a que en el dormitirio el ambiente es muuuy frío.

Foto: Guillermo Gutiérrez

Uno de los socios nos platicó que las cápsulas prácticamente son iguales a las de Japón, sólo que de diseños más modernos, en especial la televisión.

Según nos explicaron el proyecto nació por la necesidad de aquellas personas que pasaban muchas horas en el aeropuerto y no tenían un lugar para descansar. Así que quedan perfectas para descansar unas horas entre vuelo y vuelo, echarse un regaderazo o dormir cuando tu vuelo llega a altas horas de la noche.

Puedes rentar una por un mínimo de dos horas (160 pesos la hora) o por toda la nocha (600 pesos más impuestos).

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Egresada de FES Aragón (UNAM) me encuentro en constante cambio y aprendizaje. Curiosa de todo lo que acontece a mi alrededor y fiel a la idea que todos tenemos una historia que contar.