Geishad: cómo educar sobre sexualidad

Para Irene Torices Rodarte el tema de la sexualidad no es tratado como debe ser, sobre todo en personas que tienen alguna discapacidad

La educación sexual en México es un tema tabú, más si se trata de sexualidad en personas con discapacidad. Por esta razón, Irene Torices, junto con otros compañeros, fundó en 2004 Geishad (Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad), una fundación que se especializa en educación sexual, sobre todo de personas con alguna discapacidad.

“Nos formamos en el Sexología y todas teníamos alguna experiencia con personas con discapacidad. Dentro del Imesex (Instituto Mexicano de Sexología) propusimos unos cursos sobre sexualidad y una maestría. Como pasa en todas las instituciones, hubo desencuentros y decidimos conformar una nueva asociación, y así surge Geishad. Vimos la necesidad en lo familiar y luego en lo laboral, y lo especializamos”, cuenta Irene, quien es además de sexóloga, terapeuta ocupacional.

Para ella, la educación en este tema es “tristemente bastante básica. Lamentablemente la educación sobre sexualidad que se da en las escuelas no es impartida por personas especializadas en el área, y la que se da de manera externa no siempre es impartida por sexólogos certificados. Esto no ayuda ni favorece a que la educación sexual sea mucho más amplia y que no se quede solamente en el aspecto biológico”.

Geishad busca educar, prevenir e informar sobre este tema. Es una asociación que atiende problemas individuales, de pareja y que informa a la sociedad con discapacidad, así como a sus familiares. “La mayor parte de la población que atendemos son adolescentes. Esto es importante porque la mayoría de las mamás y los papás comienzan a buscar ayuda para entender a sus hijos durante esa etapa. Previo a esto, las familias no ven la necesidad porque los ven como niños siempre. Sin embargo, atendemos a toda la población: personas con o sin discapacidades, desde preescolar, primaria, secundaria, hasta parejas adultas”.

Ejercer nuestra sexualidad es un derecho que todos tenemos y todos lo sabemos; sin embargo, “el trabajo más importante es con las familias —asegura la fundadora de Geishad—, pues no siempre aceptan que tienen un familiar con alguna discapacidad y no aceptan su derecho a la sexualidad; es por eso que se trabaja con ellas. A las personas que buscan atención, se les acompaña durante el proceso de comportamiento sexual y al enfrentar los retos que les pone la propia discapacidad y la sociedad en general, pues encontramos mucha negativa de las familias y de escuelas. Se abordan temas de prevención, como el uso del condón, o métodos fecundativos”.

“Algo muy importante son los materiales que se utilizan para transmitir la información: no es lo mismo trabajar con una persona con discapacidad motriz que con alguien con discapacidad auditiva”.

Además de que cualquiera puede asistir a Geishad, la asociación también acude a escuelas “por solicitud de los centros educativos. La mayoría de los docentes no saben cómo manejar el tema. El primer acercamiento es para capacitarlos y luego a los estudiantes. Primero hacemos una indagación de necesidades para que los contenidos sean de acuerdo a la población, pues es diferente trabajar con personas de Iztapalapa o de la Miguel Hidalgo”.