Una novela de Javier Martínez Staines sobre la pederastia

El tabú de la pederastia, las limitaciones de la Iglesia y el abuso de poder son algunos de los temas que Javier Martínez Staines aborda en su novela más reciente.

El tabú de la pederastia, las limitaciones de la Iglesia y el abuso de poder son algunos de los temas que Javier Martínez Staines aborda, desde una perspectiva humana y compleja, en su novela más reciente.

¿Por qué, a pesar de que en México la pederastia representa un gran problema, muchas familias se refugian moralmente en la Iglesia?

Cuando crees en algo que te da una cierta visión del mundo, abandonas la incertidumbre de la existencia: te ahorras, por ejemplo, temores y cuestionamiento con los que de otra manera convivirías de forma natural en la vida; obtienes la promesa de una vida eterna, y, al aceptarla, crees que al final esta vida será una experiencia de simple tránsito. Creo que esa creencia está muy arraigada, particularmente, en el latinoamericano. Se trata de entrar a una zona de seguridad donde te ahorras cualquier cuestionamiento.

¿Crees que enraizarse en la Iglesia limita la experiencia humana?

Yo diría que no sólo la limita, sino que la castra: la religión, la ideología y todo sistema de pensamiento preestablecido —que en el caso de la religión está sustentado en la fe o, en otras palabras, algo en lo que debes creer— castra la experiencia vivencial. Sin embargo, es importante puntualizar que yo no critico ni pretendo descalificar a la gente que tiene una creencia. La práctica religiosa es, en sí misma, un acto de libertad humana. El problema es que al reverso está la limitación: para empezar, para ser preciso solo con un caso, se tendría que creer de facto en el creacionismo sin validar cualquier otra corriente.

La intención de la novela es abordar uno de los casos en los que termina siendo más relevante la caja de seguridad de las creencias que lo que pueda experimentarse en el seno de una familia. Esa necesidad de certeza hace que se vuelva más difícil hablar de un tema como la pederastia, porque, de alguna manera, cuestiona por sí mismo los cimientos de la fe, por no mencionar la estructura familiar y sus alrededores.

¿Por qué decidiste abordar el tema de la pederastia?

Para mí fue muy importante escribir una novela donde se reflejara el fenómeno de la pederastia, en particular, desde su vertiente más común o más tristemente conocida, aquella que se conecta con el mundo de las jerarquías eclesiásticas.

He visto mucho trabajo periodístico alrededor de este tema, y me preocupa que a veces un fenómeno social tan doloroso parece convertirse solamente en estadísticas frías, tal como las cifras de los muertos por la violencia del narcotráfico. Mi intención fundamental fue humanizar el problema.

Además, el marco de la Iglesia le da un contexto muy particular: es mucho más difícil enjuiciar al statu quo, y a final de cuentas, la Iglesia Católica Apostólica Romana representa el statu quo de un porcentaje muy grande de la población mundial. Es importante pensar en lo grave que es abusar del poder y la confianza adquirida del pueblo al tener una especie de liderazgo espiritual.

Fotos: Lulú Urdapilleta