Calidad y no cantidad, así fue el otro Vive Latino

El festival más importante de México logró reunir a decenas de bandas de calidad, aunque no todos con la misma afluencia

A Ingrid Beaujean le tocó uno de los horarios más difíciles para cantar en el Vive Latino: segundo día, dos de la tarde y en la Carpa Intolerante, cuando la mayoría del público apenas va saliendo de casa.

Con 29 años, la joven mexicana se presentó por primera vez en el festival y sabe que la tarea sonaba complicada pero no por eso iba a dejar pasar la oportunidad. “Me parece una apertura genial escuchar nuevas propuestas que de otro modo son muy difíciles de llevar en forma masiva porque la música no es tan popular”, dijo la cantante a Máspormás.

Y a pesar de no haber tenido un lleno total en la carpa, la cantante de jazz con toques de pop y soul se sintió satisfecha con su aparición. “Estuvo bonito porque la gente se empezó a meter y a quedarse, reaccionó bien y fue bonita la interacción”, agregó. Sin embargo, desearía que hubiera más espacios como este para bandas que apenas están empezando y que no son necesariamente de rock. “Espero que haya gente que se interese en la música y tenga más curiosidad, y que este tipo de festivales también lo hagan”, comentó Beaujean.

Y para todos los que criticaban el cartel por su diversidad, la cantante enfatizó que “el Vive Latino no es un festival netamente de rock, es declarado de cultura Iberoamericana”.

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Pero el show Ingrid no fue el único que presentó una propuesta interesante que no fue atendida por las multitudes.

El grupo tapatío de Pumcayó contó con poca afluencia a pesar de tocar en el escenario más cercano a la entrada del festival. En este caso, su música que mezcla folk con rock hizo bailar a algunos asistentes aunque la carpa en que se presentaron no llegó a la mitad de ocupación. Escena que se repitió con Systema Solar, The Guadaloops, Piluso y otros más.

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Ante esto los integrantes del grupo Los Norteños Light comentaron que “lo importante de estos festivales es incluir más propuestas y el recibimiento de la gente está sobre todo en su actitud”.

Incluso Chetes, un cantante ya consolidado, recordó como en su primera participación en el Vive Latino la gente no era tan abierta y solo quería escuchar lo mismo.

“Ahora hay muchos grupos nuevos, pero lamentablemente no tienen disquera que los apoyen o compiten contra un gran mercado”, dijo el exvocalista de Zurdok al hablar sobre los espacios para bandas nuevas.

El fenómeno no fue exclusivo de la música ya que en la Carpa Ambulante que se dedica a presentar documentales ocurrió algo similar. Las proyecciones de Bunbury o Blur tuvieron un poco más de gente que, por ejemplo, el documental de Somos Lengua que retrata la escena de rap y hip-hop nacional.

Finalmente el sol sale para todos, y así como también mejoró el clima, el Vive Latino presentó mayor diversidad y con público muy fiel y animoso en cada presentación.

(Foto: Lulú Urdapilleta y Antonio García)