Para comer y vivir cerca del Chopo: Estanquillo el 32

Levante la mano el que tenga antojo de una tostada de quelites, de papa con perejil, de papa con chorizo o de aguacate con chapulines; con o sin quesito artesanal. O unas calabazas, unos nopales o unos pimientos asados. O un pay de elote con queso crema, fresquecito, casero. Todo acompañado de una cerveza artesanal producida en el mismo barrio donde te la estás tomando. O un mezcal de esos que ya escasean en la ciudad, producido en un palenque oaxaqueño. ¿Levantaste la mano? Entonces tienes que conocer este lugar. Joel Tovar Velasco, Iván y Vania Pérez Samayoa y Lourdes Cruz Terán, un grupo de biólogos apasionados de la sustentabilidad, unieron sus fuerzas, experiencia y conocimientos para crear Estanquillo el 32.

Los tres principios que rigen el negocio son el consumo responsable, la seguridad alimentaria y la economía solidaria. Aunque estos conceptos están de moda, el ambiente del 32 es la antítesis del local orgánico de barrios más nice. Éste es cero pretencioso, nada caro y va dirigido más a los vecinos que a los fuereños (aunque son igualmente bienvenidos y apapachados).

Se llama “estanquillo” para traer de vuelta aquel concepto de la tiendita de barrio o de pueblo en la que encontrabas toda clase de productos, generalmente provenientes de lugares cercanos, y generados por cooperativas y negocios familiares. Además de la comida, hay artesanías, joyería, jabones y otras cosas bonitas. En suma: un sitio para comer, beber y comprar sin culpas.

EL DATO PRECISO:
Dr. Enrique González Martínez 32, casi esquina con Amado Nervo, Santa María la Ribera.
Lunes a viernes de 9 a 20h, sábado de 10 a 16h.

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.