Si estás en busca de un sabor que explote en tu boca, lánzate a la Memela Nuclear, una joya garnachera en la Benito Juárez.

Cuando Lee Jordan se hizo famoso por su actuación en La Mujer Biónica y El Hombre Nuclear, el mundo entero ya tenía cierta fascinación en torno a la radiación y México no fue la excepción. Tanto fue el auge de este tema, que de la cultura popular pasó a nuestra cultura gastronómica, cuando en 1972 nació La Memela Nuclear, un pequeño restaurante con unas de las mejores garnachas y unas salsas que le hacen honor al nombre del lugar.

El negocio empezó con memelas estilo Michoacán, estado del cual era originaria Engracia Colín, quien animó a su hija, María del Carmen, a empezar el negocio. Pese a la sencillez del platillo, rápidamente se ganaron su buena fama, primero en la Narvarte y después en la colonia Álamos. Así, el lugar fue conquistando paladares chilangos con su maíz frito en manteca de cerdo y sus inconfundibles salsas con mucho ajo.

Con el tiempo fueron expandiendo su menú y ahora encuentras una para cada antojo: desde las más sencillas con carne, quesillo y longaniza; hasta especialidades de la casa como la de huevo, una preferida para el desayuno y la bomba de neutrones, que fácilmente puede alimentar a toda una familia, ya que lleva todos los ingredientes de la casa, además de medio kilo de queso Oaxaca derretido y su correspondiente porción de salsa y cebolla; pero, ojo, porque acá no está permitido dejar nada y este plato es un reto, aún para los más glotones.

Por si andas con ganas de algo un poco más ligero, aquí también ofrecen “amarillas”, unas deliciosas quesadillas fritas rellenas de queso amarillo. El lema de la Memela Nuclear es: “Si no te gusta no pagas”, así que ya sea para curar la cruda o para una comida con la familia, dale una oportunidad, pues no tienes nada que perder; eso sí, no te sorprendas si te hablan de niño o niña, ya que eso lo hacen con todos sus clientes.

¿Dónde? Calle 5 de Febrero #747-C, colonia Álamos.

¿A qué hora? De lunes a viernes, en horario de 8 a 16 horas y los fines de semana, de 9 a 16 horas.

¿Con cuánto? Con $80, quedarás más que satisfecho.

 

(Fotos: Daniela Sagastegui )

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Periodista en formación y narradora de historias cotidianas por vocación. Twitter: @dsaavi