Capitalinos en el podio

Atletas originarios de la CDMX han contribuido a la conquista de la mitad de las medallas olímpicas que ha ganado México en su historia. Entre ellos están Felipe Muñoz, Iridia Salazar y Fernando Platas.

FOTOS: CUARTOSCURO/ARCHIVO

Según Amado Nervo, los mexicanos pertenecemos a una raza de bronce. En la historia olímpica, ese es el metal que más veces han ganado los atletas nacionales, 28, y a éste le sigue la plata, con 21. A la fecha, únicamente en 13 ocasiones nuestros deportistas han conseguido el oro y logrado subir a lo más alto del podio.

Esas 62 medallas obtenidas a lo largo de 27 justas olímpicas —desde Atenas 1896 hasta Londres 2012— colocan a México en el lugar 43 del medallero histórico mundial, muy por debajo de Estados Unidos, que tiene 2,681, aunque por encima de países como Chile, que cuenta con 13.

Y una parte importante de esa gloria olímpica nacional se debe a atletas originarios de la Ciudad de México, quienes han contribuido a la conquista de al menos 31 preseas. Esa lista de chilangos medallistas incluye a Felipe “el Tibio” Muñoz, Francisco Cabañas, Pilar Roldán, Teresa Ramírez, Carlos Mercenario, Fernando Platas, los hermanos Iridia y Óscar Salazar, y otros nombres que se han convertido en leyenda.

MEXDF03OCT2000.- Fernando Platas muestra orgulloso la medalla de plata que obtuvo en Sidney en la prubea de trampol’n de tres metros. FOTO: Christian Palma/CUARTOSCURO.COM

Fernando Platas

De la cima al abismo

Con sus cuatro preseas ganadas en tres diferentes olimpiadas, Joaquín Capilla es el máximo medallista mexicano.

El clavadista nació en la capital el 23 de diciembre de 1928. Empezó a nadar muy joven pero, harto de quedar en último lugar en las competencias, decidió hacer caso al entrenador Mario Tovar y comenzó a practicar clavados. Bajo la tutela de Tovar, sus entrenamientos iniciaron en la fosa del Club Chapultepec, donde siguió el modelo estadounidense y adquirió técnica y estética.

Durante Londres 1948, cuando apenas tenía 19 años, ganó el bronce. En Helsinki 1952 ganó plata y en Melbourne 1956, oro en plataforma y bronce en trampolín.

Pero ni todos esos logros pudieron salvarlo de las caídas que sufriría. Se retiró del deporte en 1964, tras la Feria Mundial de Nueva York, después de que se le reventó el tímpano derecho. A esto se sumaron su decepción por no haber sido llamado a participar en la ceremonia de apertura de México 68, su adicción al alcohol —empezó a beber cuando tenía cinco años—, un par de accidentes automovilísticos, estadías en la cárcel y hospitales, y la pérdida de su familia y casi todas sus propiedades.

Tres décadas después de la gloria olímpica, incluso pensó en suicidarse, según llegó a contar. Un día entró al Metro Juanacatlán y se acercó a los andenes con la firme intención de dar un último salto al vacío. Quería que el golpe fuera mortal. Sin embargo, una voz en su cabeza lo detuvo y optó por seguir con su vida.

Murió el 8 de mayo de 2010, apenas unos meses después de recibir el Premio Nacional del Deporte.

MEXDFSEP2000. Carlos Mercenario. FOTO: Victoria Valtierra/CARTOSCURO

Carlos Mercenario

La fuerza del equipo

Aunque los atletas mexicanos no suelen destacar en deportes de conjunto, en las olimpiadas han tejido grandes historias.

Una de ellas es la del equipo de polo que compitió en París 1900, donde ganó bronce y dio a México la primera medalla de su historia. El grupo lo integraban Guillermo Hayden Wright y los hermanos Escandón y Barrón: Manuel (1857-1940), Eustaquio (1862-1933) y Pablo (1856-1926), el más famoso de los tres porque fue jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz, además de su traductor y después gobernador de Morelos.

En Francia, enfrentaron a tres conjuntos que reunían a jinetes de diferentes nacionalidades: Foxhunters (Inglaterra y Estados Unidos), Rugby (Inglaterra y Francia) y Bagatelle (Francia e Inglaterra). En ese entonces, los mexicanos perdieron su semifinal y compartieron el tercer sitio con Bagatelle.

Otra medalla en deportes de conjunto llegó en Berlín 1936, cuando el equipo nacional obtuvo el bronce en la primera edición del torneo de basquetbol olímpico. Esa escuadra —en la que jugaba el capitalino Rodolfo Choperena— venció a Bélgica e Italia y perdió con Estados Unidos, que a la postre fue campeón. La presea —que Jesús “Tuto” Olmos recibió de manos de Adolf Hitler— se consiguió tras derrotar a Polonia en el juego por el tercer lugar.

Y la última vez que una escuadra mexicana subió al podio fue en futbol en Londres 2012, donde el tri triunfó sobre Brasil en el partido por el oro. Uno de los chilangos del combinado era el defensa Diego Reyes.

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Felipe Muñoz

La última en el podio

La arquera Aída Román es la última capitalina que ha ganado medalla olímpica. Después de entrar a este deporte con 11 años de edad y de representar a la UNAM en competencias nacionales, clasificó a Londres 2012 y se llevó la plata.

Román llegó a la capital británica precedida por su fama. En los Panamericanos de 2007 obtuvo plata, en los Centroamericanos de 2010 ganó siete preseas, en los Panamericanos de 2011 consiguió oro y bronce, y en el Campeonato Mundial de Tiro con Arco quedó en la segunda posición.

La mesa estaba puesta para su ascenso a la gloria olímpica, pero en una cerrada contienda perdió con la coreana Ki Bo-Bae. Su desempeño le valió recibir el Premio Nacional del Deporte 2012 y, según comentaristas, demostró que México puede aspirar a más triunfos en esta disciplina.

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Iridia y Óscar Salazar

En cifras

  • 62 medallas olímpicas ganó México entre los juegos de Atenas 1896 y Londres 2012.
  • preseas tiene el máximo medallista mexicano, el capitalino Joaquín Capilla.