Jugar y salir quemado

Durante diciembre aumentan los accidentes con fuego y cohetes en niños. Arte, Michel Laris
Durante diciembre aumentan los accidentes con fuego y cohetes en niños. Arte, Michel Laris

La atención de niños con quemaduras en hospitales de la CDMX aumenta 30% en diciembre, principalmente por accidentes con fuego y cohetes.

ARTE: MICHEL LARIS

Una niña de dos años se quemó la cara y el cuerpo a causa de un accidente en una feria local. Un cohete cayó en su carriola y tanto el estallido como las chispas le dejaron un traumatismo y quemaduras severas.

Como ella, otros niños han perdido dedos, manos y hasta extremidades completas. Unos más se han quedado sin nervios, tendones y sin sensibilidad. Los errores: jugar con fuego y pirotecnia, así como accidentes con líquidos calientes.

Datos de la Secretaría de Salud capitalina dan cuenta de que en 2015, la red de hospitales del gobierno de la ciudad atendió 968 niños quemados y 676 adultos, todos habitantes de la capital.

Según el informe Prevención de Accidentes en Grupos Vulnerables 2013-2018, elaborado por el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), los tres grupos con más riesgo de sufrir quemaduras por accidentes son los que tienen entre 0 y 9 años de edad, de 10 a 19 años y los adultos mayores.

Para la doctora Virginia Núñez, jefa de la Unidad Michou y Mau para niños quemados, del Hospital Materno Pediátrico de Xochimilco, diciembre y enero son los meses en los que aumentan 30% las atenciones por quemaduras y las causas principales son tres: la pirotecnia, la preparación de alimentos y el consumo de bebidas calientes.

Esa unidad médica —que depende de la Secretaría de Salud local, pero recibe apoyo de asociaciones civiles— atendió durante el último año a 235 personas que requirieron hospitalización, de las cuales 76 necesitaron cirugía. Además, atendió a otros 2,020 pacientes de forma ambulatoria.

El costo de atender a un niño quemado oscila entre los 30 mil y 50 mil pesos al día, dependiendo de la gravedad de las lesiones, por lo que diversos especialistas recomiendan evitar eventos con pirotecnia desde mediados de diciembre y hasta enero. Mientras que el resto del año sugieren vigilar el manejo de líquidos calientes en el hogar, ya que esas dos causas concentran 90% de los casos de quemaduras al año.

Accidentes en casa

Uno de los espacios con mayor riesgo para sufrir quemaduras es el hogar. El informe del Conapra explica que en todo el país, 70.4% de los casos de quemaduras infantiles ocurre en casa.

Uno de los registros más recientes explica que en 2013 cinco niños y siete adultos mayores murieron a causa de quemaduras en la Ciudad de México, sin embargo, se estima que por cada persona fallecida, otras 219 sufren algún tipo de quemadura en todo el país.

Según Conapra, un análisis hecho en el Hospital Pediátrico Tacubaya —que también atiende a niños quemados— reveló que 95% de los casos de lesiones por líquidos calientes sucedieron en el hogar. De los cuales, 61.4% ocurrió en la cocina y 15.8% en el baño, y en más de la mitad de los casos, los niños se encontraban jugando al momento del evento.

Para la doctora Virginia Núñez, la población más vulnerable a quemaduras no sólo se divide por edades, sino por condiciones socioeconómicas, pues quienes solicitan más la atención de urgencias y de los servicios públicos de salud son quienes no cuentan con suficientes recursos y tienen dificultades económicas de otro tipo.

“Te enfrentas a niños quemados por la olla de agua caliente con la que se iban a bañar, pero eso significa que no tienen agua entubada. Otros se queman por los braceros, porque en los hogares no hay gas, y los más grandes tienen lesiones porque estaban cocinando, y entonces te enteras que ellos ayudan en las labores del hogar por necesidad. Es un contexto complejo: es un poco de descuido, ignorancia, malas condiciones de vida y accidentes”, dice.

Una de las atenciones que más se recuerdan en el hospital Materno Pediátrico de Xochimilco es el de dos niñas pequeñas que estaban en casa. Al ver que afuera quemaban cohetes se asomaron por la ventana para ver las luces, uno de los cohetes se metió a la habitación y la incendió.

“Los daños fueron muy graves, y ahí también te das cuenta que los accidentes pasan, ellas no estaban jugando con fuego, pero les ocurrió. Por eso la prevención y la atención a los niños debe ser muy especial”, dice Virginia Núñez, quien también es especialista en pediatría.

De acuerdo con la doctora Núñez, para disminuir el riesgo en los niños hace falta que los adultos fortalezcan su rol de cuidadores, pues se debe estar alerta con los niños, darles un espacio para el juego y retirar de su alcance lo que les pueda dañar. De esa manera se puede evitar una gran cantidad de accidentes fatales.

“Y no sólo en casa, también en la calle las condiciones son adversas. Vemos colonias llenas de cables y ambulantes colgados de los postes de alta tensión. Están los locales de comida, de tamales, de elotes, donde tienen tanques de gas sin mayor cuidado. De todos esos eventos hemos tenido niños quemados y yo creo que hay que sacudirnos el exceso de confianza y empezar a prevenir”, dice Núñez.

Así que la prevención juega un rol fundamental para que un momento de juego no se convierta en algo que lamentar.

En cifras:

  • 968 niños quemados fueron atendidos en 2015 en hospitales de la ciudad.
  • 70.4% de los accidentes que dejan niños quemados ocurren mientras juegan en casa.
  • 50 mil pesos al día puede costar la atención médica a una persona quemada.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.