Llegar al éxito por necedad

Los integrantes de Rey Pila reconocen que el camino del éxito es lento de recorrer. Foto, Lulú Urdapilleta
Los integrantes de Rey Pila reconocen que el camino del éxito es lento de recorrer. Foto, Lulú Urdapilleta

Para los integrantes de Rey Pila, alcanzar la fama ha sido un proceso lento y al que han sobrevivido por insistencia propia.

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

El camino al éxito es irregular y accidentado. No siempre se obtiene lo que uno quiere, cuando uno lo desea. “Hemos aprendido a ser bastante pacientes cuando, en realidad, no tenemos paciencia”. Quien habla es Mike, bajista de Rey Pila, proyecto musical que inició en solitario el músico Diego Solórzano en 2009.

Los ojos de Mike se esconden tras lentes de sol y su rostro tras unas patillas y un bigote generoso. Parece el nieto de uno de los integrantes de ZZ Top. A su lado, en un sillón, está Diego Solórzano, ambos se conocen desde hace más de 10 años, cuando integraron al desaparecido grupo Los Dynamite a mediados de la década pasada. Diego toma su teléfono celular, teclea y le da la razón a Mike: “No, no somos pacientes, pero somos necios”.

Ellos quieren éxito y lo quieren ahora. Han trabajado por él durante años pero, a fin de cuentas, ¿qué es el éxito?

“Tener dinero para la renta. El éxito es poder vivir de lo que haces”, dice Diego.

Andrés, guitarrista de la banda, rubio, desaliñado, sostiene una bebida de té verde de lata. Hace un momento se cuestionaba qué tan saludable era esa cosa. Por un lado, el té verde es antioxidante. Por el otro, esa lata es una bomba de azúcar, y ¿de verdad tendrá té verde? Da igual. Le da un sorbo al té: “Sí, el éxito es vivir haciendo lo que uno quiere. Yo lo veo así: creamos una canción que nos mueve, la tocamos ante la gente, y si logramos que ese sentimiento se multiplique, ¡ya! Eso es el éxito para mí”.

Rey Pila ha tenido sus altas y bajas. Una carrera musical que ellos mismos consideran que ha estado pavimentada con negativas: “Primero, para que nos pelaran, después, discusiones con disqueras, finalmente, para conseguir lugares donde tocar”, dice Andrés.

“Y cuando conseguíamos donde tocar, entre el público sólo había ocho personas”, continúa entre las risas de todos.

“¡Ocho personas, cuando teníamos suerte!”, complementa Diego.

“Pero tenemos claro a dónde queremos llegar. Es cosa de trabajar y tener paciencia”, dice Rodrigo Blanco, guitarrista, el más joven del grupo.

—¿Y a dónde quieren llegar?

—A la conquista del mundo —dice Diego con una sonrisa.

—Bueno, sí.  ¿Y además de eso?

—A la conquista de… Marte —responde.

De momento, el siguiente paso es lanzar un nuevo EP este año. The Future Sugar, su último disco, salió a la venta en 2015 bajo el sello Cult Records, de Julian Casablancas, vocalista de The Strokes. Fue el primer “sí” que recibieron en medio de tantos “no”. La anécdota es que Casablancas los escuchó por accidente, porque alguien reproducía el disco desde una computadora en la oficina de la disquera. Le gustó tanto que se contactó con la banda para grabarlos.

“Ni eso fue inmediato. El disco se grabó en 2011 y se comercializó hasta 2015. Para mí, es difícil la paciencia, porque hemos tenido que aguantar mucha vara”, dice Diego.

Eso también conlleva algunas recompensas: Rey Pila ha sido la banda abridora de Brandon Flowers (vocalista de The Killers), Interpol y, claro, The Strokes.

“Un día estás tocando frente a ocho personas, valiendo madre, gastándote todos tus ahorros en el proyecto, y al día siguiente llega Julian Casablancas y te dice que quiere grabar a tu banda”, dice Andrés.

Otras veces, estás por ofrecer un concierto en el Lunario, pensando que tendrás mala suerte y resulta que los boletos se agotan, como ocurrió en abril de 2016.

“A veces nos catalogan de intensos, porque no dejamos de tocar puertas y de insistir, pero es justamente por eso que hemos logrado cosas como esa”, dice Andrés.

Todo requiere de tiempo. Eso cree Diego, quien a pesar de no tener paciencia, tampoco le interesa la inmediatez: “Cuando haces una canción, hay tantas maneras de difundirla, tanta tecnología para viralizarla de inmediato. Pero la atención de la gente no durará mucho. Cinco minutos después, estarán escuchando otra cosa. Lo nuestro ha sido gradual, es más lento”.

Y eso, dice Andrés, ayuda a estar más atento y tomar conciencia sobre lo que uno hace. Porque hay ocasiones en las que la presión los ha llevado a tomar malas decisiones, como elegir mal las canciones que se incluyen en un disco.

—Existen canciones que yo no puedo escuchar, porque me repelen — dice Diego.

—¿Por qué?

—Porque no las quería hacer. Porque las saqué muy a huevo, pues se necesitaba una canción para la radio que fuera en español (la mayoría de sus canciones son en inglés).

—¿Cómo cuál?

—“114”.

Andrés frunce el ceño y dice: “Pues a mí sí me gusta tocar esa canción en vivo”.

Las cosas son distintas ahora. Los miembros de la banda mencionan una canción que incluye su nuevo EP y que les entusiasma. “Se llama ‘Ninja’ —dice Andrés—. En realidad, nos entusiasman todas las nuevas rolas. Creo que eso es lo que siempre ocurre cuando inicias un nuevo proyecto”.

Para llegar a la meta, hay que ir paso a paso. Primero, un nuevo EP, luego, la conquista mundial. Y quizá, un día, quién sabe, la conquista de Marte.

En cifras:

  • 2002 fue el año en que Mike y Diego crearon la banda Los Dynamite,  que se disolvió en 2008.
  • 2010 fue el año en que debutó la banda mexicana Rey Pila con un álbum homónimo.
  • 2011 fue el año en que Rey Pila grabó con Cult Records, la disquera de Julian Casablancas.