Prohibido desperdiciar

Una cuarta parte de los alimentos se desperdicia, pese a que en la CDMX es ilegal tirarlos. Arte, Alberto Montt
Una cuarta parte de los alimentos se desperdicia, pese a que en la CDMX es ilegal tirarlos. Arte, Alberto Montt

Una cuarta parte de los alimentos acaban en la basura sin ser aprovechados, pese a que en la CDMX es ilegal tirarlos.

ARTE: ALBERTO MONTT

El pasado 17 de febrero, el Gobierno de la Ciudad de México decretó la prohibición del desperdicio de comida en la capital del país.
La recién promulgada Ley de Donación Altruista de Alimentos establece en su artículo 4 que “en la Ciudad de México queda prohibido el desperdicio de alimentos aptos para el consumo humano”.

Si bien José Ramón Amieva, titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), declara que aún no se cuentan con cifras exactas sobre la cantidad de comida que se desperdicia en la capital, se calcula que una cuarta parte de los alimentos que aún son aptos para el consumo humano terminan en la basura, principalmente frutas y legumbres.

Por su parte, Daniel Ruvalcaba, quien fungió como enlace legislativo de la Sedeso durante la redacción de la Ley de Donación Altruista, explica que desde 2015 las cifras de desperdicio de alimento en buen estado alcanzan 37% a nivel nacional.

“Esto ocurre desde la producción y la distribución, el transporte y la venta en tiendas; hasta en el hogar”.

Pedirlo por las buenas

La prohibición que establece la Ley de Donación Altruista de Alimentos no impone castigos porque está inspirada en la normativa italiana “Cero Desperdicio”, promulgada en 2016, que tampoco prevé multas ni sanciones. Uno de sus principales impulsores fue el secretario de la Comisión de Transparencia de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, Mauricio Toledo, quien explica que también se tomó en cuenta una legislación francesa sobre el manejo apropiado de desperdicios, pero que sí establece penas económicas a los supermercados que desechan productos en buen estado.

La ley que acaba de aprobarse en la capital apela a la buena voluntad y la concientización de productores, grandes cadenas distribuidoras y sociedad civil en general y no considera necesaria la aplicación de sanciones de ningún tipo.

“Nuestro objetivo es crear conciencia sobre el desperdicio de comida. La prohibición no contempla acciones penales ni administrativas ni económicas”, explica Toledo.

Por su parte, José Ramón Amieva considera que la sensibilización de empresas, transnacionales y sociedad civil es “suficiente por el momento”.

La Sedeso será la encargada de promover una cultura de no desperdicio tanto en las empresas como con los ciudadanos. Esto con el fin de que las donaciones de alimentos crezcan y beneficien a comedores comunitarios y públicos del gobierno de la ciudad, explica Shaloom Moncada, enlace de la Sedeso en la Asamblea Legislativa.

Hambre en la ciudad

De acuerdo con datos de la Sedeso, en la Ciudad de México existen 26 mil familias que padecen pobreza alimentaria. La mayoría de ellas radican en las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero. En 2015, el gobierno capitalino firmó el Pacto de Política Alimentaria Urbana propuesto por la ONU, cuyo segundo objetivo es erradicar el hambre en 84 ciudades. La Ley de Donación Altruista de Alimentos tiene como meta que no haya mexicanos con hambre en la ciudad.

Si bien se pretende recibir todo el alimento, Amieva aclara que el tipo de desperdicio que se quiere combatir son los enlatados y los alimentos orgánicos.

En cambio, la recepción de alimentos en hoteles y restaurantes (los cuales desechan aproximadamente el 30% de su producción culinaria) se contempla en menor medida debido a que resultaría costoso ejercer acciones para mantener su conservación, de acuerdo con el funcionario.

“Lo ideal sería que las mismas empresas hoteleras y restauranteras distribuyan estos alimentos de manera directa, sin intervención del gobierno”, dice.

Convencer con beneficios

La distribución de la comida entre los sectores más necesitados se realiza a través de bancos de alimentos. De acuerdo con Amieva, en la Ciudad de México existen cuatro. Uno de ellos es el que inauguró el gobierno de la ciudad en la Central de Abasto en 2015. Otros más pertenecen a Banco de Alimentos de México (BAMX), una red que integra más de 60 bancos de alimentos.

Rubén Oliva Rodríguez, director de BAMX, adelanta que la asociación está por presentar una iniciativa de ley que promueva el incentivo fiscal a grandes donadores de alimentos a nivel nacional, algo que no contempla la Ley de Donación de la Ciudad de México, por su naturaleza altruista.

El diputado Mauricio Toledo explica que será en el próximo periodo de sesiones cuando promoverá la iniciativa para implementar incentivos fiscales para empresas que donen alimentos en buen estado.

La ley del ISR ya contempla una deducción del 5% de impuestos a las empresas que donen a los Bancos de Alimentos. Lo que buscará la Iniciativa de ley de BAMX es que se eleve hasta 15%. “De esta manera se incentiva a las empresas a donar el producto, en vez de destruirlo”, dice Rubén Oliva.

El año pasado, el BAMX recolectó 117 mil toneladas de alimentos que se distribuyeron entre un millón 200 mil personas en todo el país, en el que existen 6.1 millones de personas con carencia alimentaria, según la Secretaría de Desarrollo Social Federal.

En cifras:

  • 37% de alimento en buen estado se desperdicia a nivel nacional.
  • 6.1 millones de mexicanos padecen carencia alimentaria.
  • 26 mil familias padecen hambre en la Ciudad de México.