Celebrar con tintas y agujas

Foto: Edgar Durán

Expo Tattooarte reunirá a más de 150 realizadores de tatuajes que trabajarán en tiempo real sobre la piel de quienes han decidido ir contra el ancestral prejuicio.

No sabe el número exacto de los tatuajes que ha hecho o los que él mismo tiene. Daniel Fernández “Queso” solo puede hacer un cálculo aproximado: hace 17 años, tatuó por primera vez a un cliente —“un corazón que quedó horrible”—, y desde entonces no se ha detenido. Su cuerpo está cubierto de tinta en un 45 por ciento, calcula.

Quiere tatuarse las manos pronto, pero tomar la decisión le está costando trabajo. Alto y grueso —llegó a pesar 95 kilos hace no mucho tiempo—, de barba cerrada y facciones gruesas, el brazo izquierdo plagado de demonios, el derecho de personajes heroicos, la imagen de Daniel es imponente. Eso sí, sus manos todavía son un lienzo en blanco y solo las tatuará cuando esté seguro. Considera que es una decisión fuerte, porque deberá ver esos tatuajes todo el tiempo.

Para tatuar de forma “decente”, tardó más de cinco años. En Japón, dice, pueden pasar hasta ocho años para que un aprendiz tome una aguja. Pero él ya es un experto: responde a las preguntas de la entrevista mientras delinea con tinta negra la figura de un Apache lleno de detalles en el brazo de uno de sus clientes. Tatuajes con colores y sombras son su especialidad, es lo que más le piden sus clientes. Tardará tres horas en terminar este diseño. Para él, no es un trabajo complicado.

Gracias al tatuaje, Queso ha viajado a países como España, Francia, Bélgica y Alemania. Hace unas semanas, participó en una exposición en Bogotá, Colombia. Y hoy se prepara para la Expo Tattooarte, que se realizará en la Sala de Armas, ubicada en Viaducto Río de la Piedad, Iztacalco, a cinco minutos del Metro Ciudad Deportiva, este sábado 9 y domingo 10.

El tatuaje, la ciudad y el estigma social

Los tatuajes no son un invento moderno. El acto de grabarse la piel de forma permanente deviene de épocas ancestrales y se practicó en muchísimas culturas alrededor del mundo. Según el artículo “The World’s Oldest Tattoos”, publicado en el 2016 en la Revista Académica de Ciencia Arqueológica, el tatuaje más antiguo del mundo se realizó entre los años 3370 y 3100 a. C. y pertenecía a un hombre que los científicos nombraron Ötzi, quien vivió cerca de lo que hoy es el norte de Italia y en su piel momificada se encontraron 61 tatuajes.

El estigma alrededor de los tatuajes comenzó siglos después y se arrastra hasta nuestros días. Según el artículo “Perception of Tattoos: Now and Then, Japan vs. The Western World”, se cree que el significado social negativo comenzó en Japón en el siglo XVII; en esa época, se tatuaba a los criminales con una línea horizontal en la frente cuando cometían un delito.

En nuestra ciudad aún existen prejuicios en contra de las personas tatuadas. Según la Copred y los resultados de su Encuesta sobre Discriminación en la CDMX del 2013, 43.2 por ciento de los chilangos considera que a las personas tatuadas o con perforaciones corporales se les discrimina “mucho”.

Daniel opina que esto está cambiando gradualmente. Con casi 20 años tatuando, asegura que él ha visto cómo la respuesta social hacia su trabajo y sus clientes ha evolucionado. Los tatuajes cada vez son más aceptados por la gente.

“Cambió mucho”, asegura. “Por ejemplo, en los 80 o 90, las personas tatuadas eran los rockeros. Ahora, un grupo pop puede estar totalmente tatuado, hasta en el cuello. Ya es más aceptado, lo veo hasta en mi clientela. Hoy atiendo desde una persona que tiene mucho dinero hasta la más humilde. El tatuaje es de las pocas corrientes que no tiene un elitismo, cualquiera puede llegar y hacerse uno: yo he tatuado hasta a doctores y gente que trabaja en la Cámara o en sí en el gobierno”.

Los números respaldan la idea de que cada vez más personas se animan a tatuarse. En el 2008, Consulta Mitofsky estimaba que 8 por ciento de los mexicanos tenía algún tatuaje en el cuerpo. Siete años después, el Conapred aseguró que la cifra subió al 10 por ciento.

Expo Tattooarte lo confirma. El evento será masivo y reunirá a más de 150 tatuadores —la mayoría nacionales, aunque habrá algunos expositores de Colombia—, que trabajarán en tiempo real. Además, se instalarán foodtrucks con diferentes propuestas gastronómicas y, de 9 a 11 de la noche, diferentes bandas tocarán en un escenario; el 9 de diciembre, por ejemplo, se presentará Sekta Core, y el 10, Sr. Bikini.

La idea es que el público conviva con los artistas para aprender más sobre su trabajo y, si quieren, concreten una cita o coticen algún diseño.

“El evento no es algo cerrado para cierto sector; en realidad, creemos que este tema se está abriendo en la ciudad y en el país”. Habla Jesús Sotelo, uno de los organizadores de la expo. No es tatuador, pero el tema siempre le ha gustado, en especial porque tuvo una mala experiencia: su primer tatuaje quedó muy mal y debió buscar a un artista para que se lo arreglara. Su especialidad es la organización de eventos, conciertos, sobre todo. Hoy más que nunca, dice, la música y los tatuajes son inseparables. “Habrá mucha diversidad de estilos, lo que buscamos es que sea diferente, porque expos ya hay muchas”.

NUMERALIA

43.2% de los chilangos considera que a las personas tatuadas se les discrimina mucho.

12 millones de personas en México, según algunos cálculos, cuentan con algún tatuaje.

250 d. C. es el año en que se tiene registrado el tatuaje más viejo realizado en nuestro país.

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