Unidos por la comida

Restaurantes, cafés y panaderías dieron una muestra de solidaridad ante el #19s. Ahora es nuestro turno de ayudarlos.

Seamos solidarios y consumamos en los restaurantes que ayudaron durante los días de contingencia por EL SISMO DEL 19 DE SEPTIEMBRE. ¡Hagamos comunidad y, de paso, comamos delicioso!

Por Diana Féito

El sismo del 19 de septiembre nos dejó varios aprendizajes: entre ellos, que los chilangos somos capaces de una gran solidaridad y que la comida nos une como ciudad. Ante la emergencia, decenas de restaurantes dieron todo de sí. Sumaron esfuerzos y donaron insumos, fungieron como centros de acopio e incluso ofrecieron comidas calientes para alimentar a brigadistas, rescatistas y voluntarios de todo tipo.

Alimentación solidaria

“Me tocó ver lo que sucedió en el temblor de 1985 con mi papá y por eso pudimos reaccionar tan rápido”, cuenta Ramón Orraca, restaurantero de Mexsi Bocu, Fonda Fina, Bonito, Pasillo de Humo y El Parián, todos ubicados en la Roma y la Condesa. Más de 50 mil comidas fueron preparadas en Mexsi (Durango 359), uno de los primeros restaurantes en responder ante la emergencia. Gracias a su convocatoria en redes sociales y personales, reunieron insumos —donados por vecinos y clientes — y prepararon suficientes comidas que alimentaron a voluntarios y familias de la zona.

Estas labores se completaron gracias a la donación de víveres de chilangos dispuestos a ayudar desde distintos puntos de la ciudad, del país, e incluso del extranjero. El 80% de los insumos que recibió Casa Awolly (Sinaloa 57), por ejemplo, fueron donaciones en especie o monetarias. “Hubo gente que pidió el súper en línea y lo mandó al restaurante”, dice Irak Roaro, chef del lugar. “Otros nos hicieron depósitos bancarios”. De aquí salieron más de seis mil comidas calientes, trasladadas a la Fuente de la Cibeles y al cruce de Ámsterdam y Laredo, dos puntos críticos.

Pocos restaurantes continuaron su operación normal mientras movilizaron la producción de comida para voluntarios, una labor realmente titánica. Nicos (Cuitláhuac 3102), fue uno de ellos y, además, fungió como centro de acopio. “Hubo gente que, en lo que esperaba sus platillos, se levantaba a empacar cosas”, relata el chef y propietario del restaurante, Gerardo Vázquez Lugo. Con la coordinación de Valentina Ortiz Monasterio, Chair de los World’s 50 Best Restaurants para México y Centroamérica, Nicos recolectó cerca de 15 toneladas de ayuda que después repartió en algunos poblados de Morelos y Puebla.

De vuelta a la normalidad

Desde el fin de semana pasado, la mayoría de restaurantes y centros de consumo reanudaron operaciones. La respuesta de los comensales ha variado dependiendo de la zona. En el sur de la ciudad varios locales estuvieron llenos, según contó la cocinera Mariana Orozco, quien fue a comer con su familia a la Fonda Argentina después del voluntariado. “Había más gente de lo normal. Las mesas con muchas familias”, dijo. En Interlomas, el flujo también fue mayor al habitual, en especial en los centros comerciales. Sin embargo, la postal fue completamente distinta en la zona céntrica.

Es comprensible que, a pocos días del sismo, no tengamos ánimo de salir a comer, cenar, beber. “Siento que todavía es muy pronto, la gente todavía está muy sensible”, dice Orraca. Sin embargo, los restaurantes son negocios y necesitan el consumo de sus clientes para mantenerse. “Se ha perdido mucho dinero”, asegura Roaro. “Ahora necesitamos generar actividad para poder sostener los sueldos”.

El regreso a la cotidianidad será paulatino. Volveremos a consumir como antes y disfrutaremos la ciudad con nuevos bríos. Como incentivo, algunos ya están implementando estrategias. Kura, por ejemplo, lanzó una exitosa iniciativa a través de redes sociales: por cada comensal que acuda a comerse un ramen calientito —o cualquier otra delicia nipona de su carta—, el restaurante donará 20 pesos. La campaña, vigente hasta el 1 de octubre, recibió a 1,082 clientes durante sus cuatro primeros días. Esto se tradujo en 21,640 pesos.

Volver a la vida normal no es sencillo, pero hay que hacerlo. En especial porque al reactivar la economía de la ciudad también estamos ayudando. “La mayoría de los meseros tienen un sueldo mínimo y ganan de las propinas”, afirmó Orraca. “Si la situación no mejora rápido, van a salirse y a buscar trabajo a otros lados”. Esto afecta también a quienes dependen de esta industria.

Ahora nos toca ayudar

“Si dejamos de ir a restaurantes o evitamos salir, nunca nos vamos a reponer emocionalmente”, sostuvo Orozco y tiene razón. Así que es momento de reorganizar esa cena que cancelaste a causa del sismo. Vete a tomar un café o incluso unas copas con los amigos a los que no ves desde hace tiempo. Ármate una comidita familiar en tu restaurante favorito. Camina por las calles de las zonas afectadas por el #19s, consume en sus locales, platica con sus vecinos, ayuda a reactivar la ciudad y su economía.

50 segundos bastaron para revelar nuestra capacidad de empatía y solidaridad cuando la tierra se movió el pasado 19 de septiembre. Los chilangos hicimos patria, nos ofrecimos al prójimo y ahora nos toca renovarnos. Bien lo dice uno de los mejores memes surgidos con el sismo: “Pin%&@ chilangos, se la están rifando cañón. Las quesadillas desde hoy pueden llevar lo que se les dé la chi%&@ gana”.

Cifras:

70 restaurantes de la CDMX se sumaron a los trabajos solidarios tras

el sismo.

53 mil comidas se donaron desde Mexsi Bocu, Fonda Fina, El Parián y Bonito.

15 toneladas de ayuda fueron recopiladas a través del restaurante Nicos.

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Artículo anteriorEdición impresa: 28/09/2017
Viajera apasionada por descubrir historias y experiencias a través del paladar. Siempre la encontrarás comiendo algo rico y compartiéndolo en sus redes sociales.