Escápate | Conoce la Villa Iluminada de Atlixco

Villa iluminada Atlixco
Foto: Cortesía Villa Iluminada de Atlixco

Alguna vez todos quisimos ir a una villa navideña, rodeados de la magia de la época, pero nomás no se podía. Por fortuna, nuestras plegarias a Santa fueron escuchadas y al fin podremos realizar ese sueño en un lugar cercano a la ciudad. Entre el 25 de noviembre y el 8 de enero, puedes ir a la Villa Iluminada, en el pueblo mágico de Atlixco

El plan

Puedes recorrer más de un kilómetro y medio de calles iluminadas que, con lo bello de este pueblo, dan un toque único al espíritu navideño. Hay nochebuenas, un enorme árbol con luces, estrellas, esferas y hombres de nieve, que te harán sentir en el terruño de Santa Claus Además, Argentina es el país invitado de la Villa este año, así que hay figuras que le rinden homenaje (el Obelisco o la Casa Rosada, por ejemplo), tango y su deliciosa gastronomía. No hay falla, ya sabes dónde celebrar la Navidad.

 

Para hospedarse

En los días en que está abierta la Villa Iluminada, los hoteles suelen estar a reventar, pero para prevenir en 2018, te damos opciones. La Posada Los Alcatraces es ideal para impresionar a tu pareja. Precio promedio: $1,800 por noche. El Hotel Villa del Ángel es bueno, bonito y barato. Precio por noche: $350.

 

Para comer

Vica Cocina de Región. Su cocina ha cautivado a cientos de comensales, pues usan elementos típicos de la cocina nacional con un giro novedoso.

Dirección: Está en Libramiento Izucar de Matamoros 1912, a las afueras del pueblo.

Las Calandrias. El lugar es muy bonito, con un jardín donde puedes comer con la familia. Su cocina se enfoca en la comida tradicional mexicana.

Dirección: Libramiento Izucar de Matamoros, en el kilómetro 5.

 

Aprovecha y pasa a Puebla

Ya que vas a pasar por la capital poblana, no dejes de lanzarte al mercado, donde puedes comer una de sus famosísimas y ricas semitas. También puedes entrarle a unos tlayoyos —ojo, que no son lo mismo que los tlacoyos—, un platillo de origen 100% prehispánico. Su nombre significa “bocado del corazón” y son una especie de gorditas rellenas de frijoles y alberjones —muy parecidas a los tlacoyos—, bañadas en salsa verde o roja (o hasta mole), con queso encima.

 

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