Reventar a la APPO

Antes de seguir con los testimonios de la forma ilegal en la que el gobierno reprimió al movimiento social de Oaxaca en 2006, agradezco las expresiones de apoyo ante las amenazas recibidas. El periodismo es un oficio apasionante, pese a los ataques surgidos del autoritarismo y la corrupción existentes en México.

LEE LA PRIMERA PARTE EN: TESTIMONIO DE UN PORRO

APPO fueron las siglas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el ente alrededor del cual se organizaron cientos de organizaciones y miles de individuos para protestar en contra del gobierno oaxaqueño. Bajo las siglas de la APPO, se realizaron megamarchas, plantones, tomas de edificios públicos e instalaron barricadas.

Este es un testimonio de las acciones oficiales encubiertas en contra de la APPO. Porros que tenían antecedentes penales fueron detenidos y amenazados con que, si no colaboraban con la policía, irían a la cárcel.

–Nos mandan a traer ya en una forma por obligación y nos dicen: “¿Vas a estar acá o no?”, “si no eres del gobierno eres de la APPO y si eres de la APPO pues sabes que te toca cárcel”. Entonces en esa ocasión nos mandan a traer de la universidad, nos levanta la policía y nos llevan a unas oficinas y pues ahí nos empiezan a decir que nuestra obligación va a ser reclutar gente, que ya habían hablado con otros porros, que ya se habían alineado, que no había de otra, o le entrábamos o nos tocaba bote. Empiezan a hacer ofertas también, que nos van a pagar: “Van a tener dinero, vehículos y hasta cierto punto autoridad, movilizarse en Oaxaca con armas”. Y toda esa onda.

–¿En qué oficinas?

–Nos llevan a unas oficinas en la colonia Reforma y en ese entonces yo no sabía quiénes eran y luego nos dicen, nuestro líder, que se trataba de [Alejandro] Barrita [director de la Policía Auxiliar]. Nosotros no nos envolvíamos en ese tema de gobierno, nuestro movimiento siempre había sido en la universidad. Nosotros entramos como tropa, cuando nosotros entramos ahí no sabíamos quiénes daban la orden, hasta después supimos que era Barrita. A los que eran los más reconocidos les daban las camionetas, las armas, las tarjetas y empiezan a circular el dinero. Nos empiezan a abanderar y a decirnos de qué trata, a qué íbamos, los objetivos.

–¿Qué les ordenaban?

–Primero pues era cuidar las oficinas de gobierno, luego empezar a seguir gente. Como la universidad participó en ese movimiento bastante, entonces nosotros conocíamos a los universitarios que estaban dentro de la universidad. Teníamos que dar domicilios, identificar a las personas de Radio Universidad, a los que estaban en el Zócalo y primero pues era eso, después nos decían van sobre barricadas, a reventar oficinas de los dirigentes de la APPO.

–¿Los usaron para infiltrar al movimiento?

–Nuestras primeras tareas eran involucrarnos en Radio Universidad como universitarios, empezar a meter gente. Tenemos unos radios comunicadores que ocupaban los que estaban adentro de Radio Universidad, entonces a ganar confianza de ellos. En las marchas nos metían a formar parte, a los que no estábamos muy quemados, para tomar fotos, para identificar a los que estaban adelante, a los que más gritaban consignas.

–¿Qué otras acciones hacían?

–Cuando el movimiento toma más fuerza nos piden juntar chavos de diferentes colonias, toda la banda que se pudiera. En esa ocasión, a nosotros, una tarde nos mandan a traer los que nos dirigían y nos llevan a tomar autobuses urbanos a la altura del Seguro Social, ahí la cuestión era calentar para que interviniera la policía sobre los de la APPO y ¿de qué forma? haciendo nosotros mismos las barricadas.

–¿Puedes contar un ejemplo?

–Un día, como a las 05:00- 06:00 de la tarde nos juntamos, nos dan las camionetas y nos dicen que nos vayamos a El Llano, ahí uno de nosotros recibe una llamada de un mando policiaco, me imagino que Barrita y le dicen que vayan por camiones, que ya sabían lo que tenían que hacer. Entonces nuestros dirigentes nos dicen que íbamos a ir al seguro y agarrar transporte urbano y los vamos a llevar a la fuente de las 7 regiones. Así le hicimos. Bajamos al pasaje, no recuerdo si 3 ó 4 camiones, los llevamos a la fuente de las 7 regiones, los atravesamos, los llenamos de gasolina y les prendimos fuego para que se armara el primer disturbio. Entonces, a raíz de esa tarde-noche es cuando empiezan las movilizaciones policiacas, cuando se empieza el desmadre en Oaxaca y más tarde nos mandan a que intentáramos atacar en donde está la Junta de Conciliación ahora, que antes era la secretaría de Finanzas, entonces nos juntamos en la parte de atrás de Finanzas que es la Iglesia de Jalatlaco. Pero la gente empieza a ver, empiezan a dar vueltas, entonces en esa ocasión nosotros nos tenemos que ir para El Llano porque nos habíanrodeado los de la Asamblea de los Pueblos y detienen a dos porros pero resultaron ser hijos de maestros y después los dejaron salir.

(Continuará)

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.