Hoy no circula, hoy sí o quién sabe

Hace alrededor de un año, un amigo participó en la asamblea legislativa para discutir la situación de la vialidad en la Ciudad de México. Así fue como me enteré de que en nuestra ciudad, el número de automóviles particulares que circula diariamente rebasa los cinco millones, y de que esta cantidad crece el 7% anual. La postura de los encargados de vialidad y transporte público, según me contó mi amigo, fue muy cínica: “cuando se den cuenta de que ya es imposible avanzar en coche”, utilizarán el transporte público. Esa fue la razón, a resumidas cuentas, que los llevó a revocar el programa de “Hoy no circula”, que durante años había impedido circular un día a la semana, y un sábado de cada mes, a los automóviles con una antigüedad superior a 10 años.

Desde entonces, hemos visto –y sobre todo padecido— las medidas más esquizofrénicas e indecisas respecto a la vialidad, desde las placas para automóviles antiguos o la calcomanía 0, para todos los coches —fueran nuevos o viejos— que no contaminaran, hasta un intermitente Doble Hoy No Circula. Éste podía implementarse un domingo por la tarde y ser desactivado 10 horas después, y así durante varias veces a la semana, dejando a los ciudadanos en el más absoluto desconcierto.

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Personalmente, no creo que el Hoy No Circula sea la solución a nuestros problemas, sino la falta de conciencia cívica que nos aqueja. Cabría preguntarse, por ejemplo, por qué los peseros, los camiones y los taxis no verifican, a pesar de que con frecuencia los vemos exhalar bocanadas de humo negro, vomitivo. ¿Por qué las leyes no son las mismas para todos? Por otro lado, si cada vez que se implementa el programa, utilizo el coche de mi tía jubilada, pido un taxi o le pido aventón a mi padre, que ese día hará un doble trayecto, seguiré contaminando igual que si circulara. Al parecer, nos importa más darle la vuelta al programa que contribuir a la limpieza del aire.

Cuando se colocaron los parquímetros en Polanco, la cantidad de coches en las calles se redujo mucho más que durante años de Hoy No Circula. La gente prefirió organizarse con los colegas del trabajo, o utilizar la bicicleta, antes que pagar altas sumas semanales por estacionar su coche. Este es el tipo de medidas que, a mi parecer, son verdaderamente eficaces.

En los manuales más elementales de educación, se recomienda a los padres o a los maestros que se atengan a una política y sean congruentes con ella. Si vas a dar una educación religiosa a tus hijos, no les digas, cada tanto, que en realidad Dios no existe. Lo mismo pasa con la medicina. Si optas por la herbolaria, por decir algo, no puedes interrumpir un tratamiento varias veces para probar los electro shocks pues lo más probable es que los síntomas prevalezcan. Con las medidas tan indecisas y la falta de congruencia de nuestras autoridades respecto a las políticas viales, la contaminación, la insalubridad y los embotellamientos están muy lejos de erradicarse.

 

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Escritora. Aunque defiende el género del cuento como una guerrillera, su novela más reciente obtuvo el Premio Herralde de novela. Es autora de libros como "El huésped", "El cuerpo en que nací", "Pétalos y otras historias incómodas" y "El matrimonio de los peces rojos".