¿Por qué no se mira Trump en el espejo?

Los negocios sobre la Quinta avenida, que cruza el barrio de Sunset Park, en Brooklyn, son un catálogo de las comunidades que viven por allí: hay un restaurante chino, una cantina caribeña y un zapatería llamada Jalisco que vende botas de avestruz, cinturones piteados y rosarios que sus clientes compran como adorno y no como artículo religioso. Hay muchos restaurantes mexicanos, como la taquería Tampico, que sirve tacos y guisos que recuerdan enormemente a los restaurante de comida corrida en la Ciudad de México. En el sitio de las pizzas, al otro lado de la calle, una señora prepara también tlacoyos en un comal sobre la acera.

En la esquina de la Quinta avenida con la calle 46 está la carnicería El Rancho, y frente a la carnicería se para el food truck con el mismo nombre que hace unos días ganó el premio Vendy. Lo otorga una organización cuya misión es sensibilizar a la ciudad sobre la contribución de estos camiones de comida callejera a la diversidad gastronómica y económica de la ciudad. Es el Óscar de los food trucks.

Félix Sámano, oaxaqueño cuarentón, con gorra de beisbolista, es el cocinero dentro de este camión blanco que anuncia tacos, tlacoyos, tortas, sopes y quesadillas. Emigró a Nueva York a mediados de los años 80, cuando tenía 14 años. Trabajó como lavaplatos en muchos restaurantes hasta que el chef de uno de ellos le enseñó a cocinar. En un punto, pudo abrir una carnicería con sus parientes en Sunset Park, que servía también quesadillas callejeras. Pero luego de que las autoridades los multaron y obligaron a quitar el puesto, Félix decidió hacerse de un camión con los permisos correspondientes para vender comida en la calle.

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El premio, una copa plateada que ahora está sobre el mostrador del camión, ha sido una gran satisfacción para la familia, una ventana publicitaria y un acicate para las ventas, pues gente de distintas partes de la ciudad vienen ahora a comerse un taco y un refresco

Nuestra conversación se desliza hacia Trump, que ese domingo en la noche iba a tener el segundo debate presidencial y cuya campaña había tomado un giro inesperado luego de que una grabación revelara comentarios misóginos y sexistas. El candidato, que había acusado a los mexicanos de violadores, mostraba un comportamiento cuestionable hacia las mujeres.

“Debería de mirarse en el espejo antes de hablar”, dijo Sámano. “¿Cómo es posible que no pague sus taxes?” Agregó en referencia a otro escándalo que ronda al candidato republicano.

Sámano se encoge de hombros. No cree que Trump gane. Y en cuanto a la comida mexicana en Nueva York, piensa que cada vez es más buena.