La Ruana: “Fue la Gendarmería”, por @alexxxalmazan

Llegué a la casa de Hipólito Mora justo en el momento en que, en el patio, varias mujeres oraban por Manolo, el hijo mayor de Hipólito. Manolo y otras diez personas murieron nueve días antes, el 16 de diciembre, durante un enfrentamiento entre las dos fuerzas rurales que hay en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana.

Cuando terminó el rosario, algunos de los compañeros de Hipólito me contaron su versión del combate. En ella, todo comenzó hace unas semanas, cuando la Gendarmería, por denuncia de Hipólito, desmanteló algunos laboratorios de cristal que el Cártel de Jalisco Nueva Generación tiene en la zona. Eso, dijeron, molestó a Luis Antonio Torres, alias Simón el Americano, el líder de las autodefensas en Buenavista Tomatlán. “El Americano trabaja para los narcos”, me diría más tarde Hipólito y me platicaría que, desde el cierre de los laboratorios, recibía muchas amenazas de muerte.

En la versión de los compañeros de Hipólito, aquel 16 de diciembre, parte del pueblo acompañó a Hipólito en la barricada porque se supo que el Americano y su gente (unos 400) querían matarlo. Los pobladores llevaban palos y piedras para defenderse. También me dijeron que la Policía Federal dejó la barricada minutos antes del enfrentamiento y que sólo se quedaron los de la Gendarmería. “Uno de ellos hasta nos dijo que el comandante de la Federal los había abandonado, que seguro ya sabía del ataque”, me contó un viejo de cuyo nombre no debo acordarme.

—¿Y quién comenzó a disparar? —pregunté.

—Los gendarmes —me respondieron.

El Americano fue entrevistado minutos después de la balacera. Dijo: “Nosotros no les disparamos ni a civiles de ellos ni nada. Nosotros les disparamos directamente a las trocas de la Gendarmería, que fueron los que nos estaban tirando. Nosotros (disparamos) para repeler la agresión”. Jesús Valencia, alias el Ocho, brazo derecho del Americano, suele contarle a todo aquel que lo escucha que resistió los tiros de la Gendarmería (calibre 50) porque su camioneta tiene blindaje siete. Otros, como Ramón Contreras, mejor conocido como la Mami, ha dicho que el lanzagranadas que usaron los gendarmes dejaron inservibles algunos vehículos de las autodefensas. Por último: en medios alternativos se han dado a conocer audios del Americano durante el enfrentamiento. En uno de ellos dice que el pleito es con Gendarmería y no con Hipólito. Y en otro dice que el ejército está por ir a ayudarles.

Algunas preguntas para Alfredo Castillo, el comisionado:

¿Por qué Hipólito fue ignorado cuando, semanas antes, alertó que el Americano preparaba un ataque en La Ruana? ¿Qué poder tiene el Americano para haberle pedido a la Policía Federal que se retirara de la barricada? (él lo dice en una entrevista). ¿Y la responsabilidad de los gendarmes? ¿Las pruebas de balística confirman que Hipólito y sus hombres mataron a 10 de los 11 o la juez que los consignó solo actúa por razones políticas? (la juez dijo que no había podido abrir el USB con las pruebas que presentó el abogado de Hipólito). ¿Qué negoció con el Americano para que, de los 25 hombres que fueron llamados a cuentas por la balacera, sólo se entregara con diez? ¿Qué hay de la relación autodefensas-Cártel Jalisco? ¿En qué parámetros se basó para que ex Templarios sean ahora integrantes de la fuerza rural? ¿De verdad quiere ser candidato a la gubernatura del Estado México?, ¿no le da vergüenza ser responsable de esta guerra civil en Michoacán?

Posdata

El fotoperiodista José Moisés Sánchez Cerezo fue secuestrado y desaparecido por un comando. Sucedió el 2 de enero, pasadas las siete de la noche, en Medellín de Bravo, Veracruz. Moisés había denunciado corruptelas en el municipio y, ante la violencia que lo azota al pueblo, había organizado patrullajes vecinales. Tres días antes de su desaparición, un hombre lo visitó para decirle que el alcalde, Omar Cruz Reyes, había advertido en una reunión que “le daría un susto”. Javier Duarte, el presunto gobernador, descalificó a Moisés: dijo que era taxista. Ayer se tomó una foto con la familia. Pinche Duarte.

Queremos vivo a Moisés.

(Alejandro Almazán)

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Ganó el Premio Gabriel García Márquez en 2013. Es tres veces Premio Nacional de Periodismo en Crónica. Autor de "Gumaro de Dios, el caníbal"; "Placa 36", "Entre perros", "El más buscado" y "Chicas Kaláshnikov y otras crónicas".