‘Mamá Rosa, Patrona de los Intelectuales’, por @apsantiago

Las fotos hablaban de un mundo un poco peor que el infierno: niños en calzones o piltrafas sobre catres pelones, dentro de cuartos con barrotes como celdas, entre cerros de desperdicios por los que fluían líquidos descompuestos, natas de comida putrefacta. Muros graffiteados, techos tambaleantes por la humedad bajo los que dormitaban chicos hacinados. Llenaríamos varias páginas sólo describiendo: una rejilla con cucarachas, una cubeta repleta de nauseabundos cachos de carne, vísceras sangrantes y grasientas.

Si alguien te dice “Eso que ves es un cálido albergue que cobija a niños huérfanos y que dirige Mamá Rosa, un anciana Santa”, hubieras dudado.

De a poco, el  averno vomitó testimonios como ratas saliendo de las alcantarillas: los niños denunciaron abusos sexuales, explotación para ejercer la mendicidad, golpes, secuestros para perder sus vidas ahí dentro y hasta inhumaciones clandestinas.

Había tres opciones: Mamá Rosa era una santa pero extrañamente desconocía que el personal a su cargo volvió su propia casa hogar una infamia, alguna vez fue santa y por alguna razón dejó de serlo, o de plano nunca lo fue.

Era un precioso momento para ser cautelosos y conocer más, aunque para varios de nuestros más prestigiosos intelectuales y líderes sociales eso no importó: de modo exprés, anhelantes de fijar postura, de que su voz con fondo de clarines destacara entre la confusión, publicaron un desplegado cuya esencia fue: ni se les ocurra meterse con Mamá Rosa: “durante 66 años ha dedicado su vida a recoger, atender y educar niños abandonados para insertarlos en la sociedad… La humillación escandalosa de una gran trabajadora social es inmerecida y atenta contra sus derechos más elementales… El linchamiento arroja una mancha de oprobio sobre una vida de servicio”.

Niños denunciaban abuso sexual, y ni eso importó para que los influyentes firmantes –que siempre claman que la Justicia se ponga a trabajar- evitaran absolverla. “Hacemos un llamado a las autoridades para que respeten la obra y la persona de Rosa Verduzco”, escribieron figuras como Lydia Cacho, Krauze, Zaid, Meyer, Bartra, Poniatowska, Woldenberg, Sicilia o Villoro.

Si es real que la obra de Mamá Rosa ha sido magnánima, esa misma obra no la libera del crimen, si es que lo ejecutó. Si fuiste un marido y un padre noble y responsable durante 85 años, y un día se te ocurre golpear con ferocidad a tu familia, no se te juzgará por tus 85 años de bonhomía, sino por el minuto en que los sobajaste.

De los líderes sociales e intelectuales esperamos cordura e inteligencia en un país que se desbarranca, no que se precipiten agitando banderas ni fabricando héroes o heroínas que, al parecer, ocultaron la atrocidad.

(ANÍBAL SANTIAGO / @apsantiago)