Manual del delegado

Estas son las instrucciones que los delegados en apuros deberán seguir… o no

1NUNCA ES SU CULPA

Cuando haya una flatulencia en su delegación, esconda la cabeza. Pero cuando se arme una tan grande que no se resuelve con tan solo ignorarlo, solo diga las palabras mágicas que los delegados han dicho históricamente en momentos difíciles: “No me corresponde a mí, es responsabilidad del gobierno central”. Es el nuevo Abracadabra.

2SIEMPRE ES INOCENTE

Recuerde que cuando a usted lo/a acusen de narco, corrupta, nepótico, inepto, omisa… mientras es delegada o delegado, su respuesta y manipulación política se centrará tan solo en insistir en su inocencia. Y aunque no sea inocente, recuerde que cuando una mentira se repite más de cien veces, mágicamente se transformará en verdad.

3PARTIDO PROHIBIDO

A nadie se le puede acusar de portación de partido político prohibido, pero la vida chilanga le exige estar listo para el matadero. Y si su partido es puntero rumbo a la jefatura de gobierno de la CDMX, todos le van a tundir. Peor si su administración huele a narco, camina como narco, habla como narco y dispara como narco.

4AMIGOS Y ENEMIGOS

Insista en eso de que todos mascamos del mismo lado. ¿O en serio cree que los del PAN no pactan con amigos? ¿O que los del PRD nunca han visto dinero sucio? ¿O que Morena está vacunada del crimen organizado? ¿O que el PRI y los otros chiquipartidos son benditos y no hay que investigarlos?

5NO SE VAYA

Como buen político, no se separe del hueso. No importa que quien permanezca en el cargo enturbie las investigaciones y lo haga ver como ambicioso/a. En México no se dan lecciones de altura moral, como cuando los políticos se separan de su cargo, demuestran su inocencia y regresan más fortalecidos.

 

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Con 15 años de kilometraje en medios, cree que el rigor de la ironía y la seriedad de la risa pueden hacer un periodismo original.