LOS REFUGIADOS (TAMBIÉN) MUEREN EN MÉXICO

El increíble trabajo del fotoperiodista español Javier Bauluz, quien acompañó a pie y en balsa, ferry, autobús y tren a familias de refugiados en su desgarradora y peligrosa travesía desde Grecia hasta Alemania –pasando por Macedonia, Serbia, Hungría y Austria– es un imprescindible ejercicio de toma de conciencia.

Cada capítulo muestra los obstáculos que superan millones de personas desplazadas por la guerra, el desempleo o la miseria: el mar rabioso que engulle gente y escupe niños azules o vidas rotas a la orilla de la playa; los trenes atiborrados donde humanos viajan como ganado; los improvisados campos de refugio que parecen hormigueros; el linchamiento xenófobo y todo tipo de pesadillas hasta el arribo al país soñado donde el final feliz es incierto.

Con sus textos y fotografías, Bauluz nos pone frente al rostro de la oleada migratoria de millones de seres humanos que ocurre ahora mismo y que la ONU ha calificado como la peor catástrofe humanitaria del siglo XXI.

Ese magnífico y brutal trabajo que puede verse en Univisión irremediablemente me remite a México, a los refugiados que por aquí pasan (o salen) en su intento por llegar a Estados Unidos.

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A estas personas no se las traga el mar: las asesinan a machetazos, a golpes o con balas. Enfrentan sus propias adversidades: topan con muros, no con alambres de púas; son hacinados en cárceles; son cazados como animales la ruta entera (sea por agentes de La Migra, policías, soldados, asaltantes, marinos, narcos, bomberos, secuestradores, borderpatrols, rancheros, y quienes los ven como mercancía). La crueldad varía según la región; en los albergues se reparte un catálogo de terror en el que se advierten los peligros vernáculos: en Chiapas asaltos, machetazos y violaciones; en Tamaulipas extorsiones, secuestros y masacres; en Sonora secuestros masivos y esclavitud…..

En México no se les permite abordar el tren: viajan sobre el techo y quienes pestañean lo pagan con la mutilación o son triturados en los rieles.

Las convenciones internacionales indican que las personas migrantes “eligen” libremente su desplazamiento, las refugiadas huyen porque está en riesgo su vida. Quienes cruzan por México son llamados migrantes y no refugiados, aunque se ven forzados a salir de su país huyendo de otras guerras, miserias y sinfuturos que también causan la muerte.

Este es nuestro drama normalizado, para nadie desconocido. Al tren de la muerte lo conocemos como “La Bestia”, protagoniza libros, documentales y películas, y su fama crece al ritmo del cinismo de las autoridades, cómplices, criminales.

Toda la ruta migratoria es un campo de exterminio que ya no sale en portadas, que ya no cala en la conciencia, al que ya nos acostumbramos.

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Fundadora de la Red Periodistas de a Pie. Colaboradora en la revista Proceso. Autora de "Fuego Cruzado: las víctimas atrapadas en la guerra del narco". Ganadora de varios premios internacionales entre los que destaca el Premio de Excelencia de la FNPI, Premio Wola de Derechos Humanos y Premio a la conciencia e integridad en el periodismo de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard.