La masajista de Castillo

Manual

Primer disparo
No hay justificación: México está haciendo un olímpico ridículo en Río. Y la justificación de Alfredo Castillo desde la Conade por la descalificación de los clavadistas mexicanos fue: “Las represalias por no regalar 15 millones de dólares (para organizar un mundial de natación) ahí están”. ¡Ay, no mamiblue! Me cae que ese chico se merece una medalla de oro a la mejor excusa. Otra excusa: la culpa es del calendario, “con un calendario distinto, hubiéramos tenido resultados distintos”, me cae que Castillo es todo un excusado. ¿Para eso le pagamos? Hay más…

Segundo disparo
Castillo (de cristal) se llevó a Río a su novia, Jacqueline Tostado, dueña de 360º by Jacky, una agencia de comunicación y relaciones públicas. No sólo eso, la vistió con ropa oficial de la delegación. ¿Dónde está el mérito de la novia para vestirse como la delegación olímpica mexicana? Yo pagué con mis impuestos esa ropa y no quiero que la use la novia de Castillo, punto. ¡Dejemos de ser bananeros, por el amor de Dios y Norberto! Que la llevó y él pagó sus gastos. ¿Neta basta con que Castillo sólo diga? No, que lo demuestre con papeles y facturas. ¡Castillo llevó hasta a su masajista a Río! Es el colmo, y ella ahora es la estrella del escándalo. ¿Serán olímpicos los masajes de esta mujer?

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Tercer disparo
Fueron 145.2 millones de pesos los que pagó el gobierno para preparar a los atletas mexicanos. Además de los millones que las federaciones no transparentan y que se gasta en burocracia. Los atletas demostraron no tener el nivel olímpico. Somos un país pobre que gasta olímpicamente como rico, no obstante, damos pena ajena en el medallero.

Cuarto disparo
Las federaciones no se gobiernan y en México nadie las controla. Son un desastre administrativo y un robo de dinero. Hacen con nuestra lana lo que se les hincha uno y la mitad del otro. Y luego usan la política para justificar sus fechorías. Ahí están los atletas Elías Emigdio y Misael Rodríguez, quienes junto con Bredni Roque Mendoza, tuvieron que parchar sus uniformes porque las federaciones no registraron a tiempo a los patrocinadores. ¡Señores! Dejen de cobrar y lárguense de sus escritorios. ¿No se dan cuenta que los atletas dan la cara por sus mediocridades?