La ideología de Televisa

Horacio está agotado, ha repartido toda la noche pedidos de último minuto en los bares del primer cuadro. La hora de salida se acerca, pero el cansancio le juega una mala pasada. Mientras avanza con su camión cierra los ojos por un segundo, pierde el control e impacta la puerta del Palacio de Gobierno. Aporreado, conmocionado por el accidente, pero aterrorizado de las consecuencias, Horacio escucha sus instintos y se echa a correr antes de que llegue la guardia nocturna del edificio.

Algunos titulares consignarán: “Falla atentado anarquista contra la sede de gobierno”, “Protestan contra el alza en bebidas azucaradas”, “Complot de refresquera contra la estabilidad” y un tímido “Choca puerta Palacio y huye”. Vendrán columnas que denunciarán grupos subversivos, se escribirán artículos que inflamen los ánimos contra los nuevos impuestos, tendremos investigaciones a la compañía dueña del camión. Días después atraparán a Horacio y algunos lo convertirán en un héroe, villano, figura. Al final, pocos medios retomarán su versión de los hechos.

El periodismo es vital en nuestra sociedad, pues nos hace partícipes de acontecimientos relevantes, nos brinda análisis valioso para tomar decisiones y, desde luego, nos permite informarnos sobre realidades complejas de nuestra comunidad. El periodismo importa mucho, por eso también importa el enfoque con el que se ejerce.

La ficción sobre Horacio no está alejada de la realidad nacional si prestamos atención a los medios de comunicación frente a coyunturas que precisan de un análisis riguroso como lo ha sido Ayotzinapa, las elecciones del 5 de julio o el conflicto magisterial. Hechos periodísticos que deberían ser reporteados y analizados con seriedad, muchas ocasiones han sido el pretexto para impulsar proyectos políticos, económicos o sociales, y permiten conocer las filias, militancias, sesgos y odios de sus redacciones.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE PEDRO KUMAMOTO: MANIFIESTO Y DESTINO

Creo que es poco factible que exista tal cosa como el periodismo neutral, objetivo y sin intereses. Escribir la nota supone realizar procesos subjetivos como lo son la selección del material, presentación de la historia, testimonios, evidencia y seguimiento, los cuales no son más que elecciones basadas en sesgos dados por intereses, visiones e ideología. Por eso, considero que como sociedad debemos construir medios que expliciten cuales y de quienes son sus intereses.

Esta pretensión no es una ilusión, sino un objetivo alcanzable. Un ejemplo cercano es la manera en que los medios en Estados Unidos hacen público su respaldo a un partido o candidatura durante las elecciones. Creo que debemos aspirar a consolidar ese tipo de medios en nuestro país. ¿Se imaginan que en las próximas elecciones presidenciales supiéramos la ideología de Televisa o Tv Azteca? Si bien es cierto que suena lejano, yo creo que podemos alcanzar estas condiciones, pues en los últimos años he visto florecer iniciativas que se acercan a esta definición, que pugnan por ser honestos frente a sus audiencias y que construyen una vanguardia periodística.

Por eso, tenemos que apoyar a los esfuerzos que impulsan un nuevo periodismo, a los medios que no sucumben frente a los poderes fácticos, a los reporteros que se juegan la vida día con día para dar nota de nuestro país y a las audiencias que quieren ver una prensa a la altura de este país.