Irresponsables en curva

Julio González.- Podemos decir que un fulano es responsable en dos casos. El primero cuando es “obligado a responder por algo o por alguien” y, el segundo, cuando es una persona “que pone cuidado y atención en lo que hace o decide” –ambas acepciones son de la RAE-. En la práctica, la diferencia entre los conceptos radica, por ejemplo, en que si el fulano choca alcoholizado será juzgado por las autoridades por su acción o en que no maneje cuando ya tomó unas cervezas y güisquis.

En Jalisco, para disminuir la combinación mortal de volante y alcohol, la actual administración estatal implementó el operativo Salvando Vidas y apodado como “torito”, que es la vigilancia, casi siempre nocturna, en las calles, en su mayoría en la capital, por agentes de movilidad para que los conductores no manejen borrachos. Pero a más de tres años de su operación ¿la política pública ha funcionado?

Para empezar, los ciudadanos debemos ser responsables de nuestras decisiones, sabiendo que en nuestras acciones están implicados los otros o sea cualquier hijo de vecino. Y por más volantas, es decir puntos callejeros donde se aplican pruebas de alcoholimetría, que las autoridades desplieguen, no se podrá evitar una muerte si el conductor ebrio al estilo Barney Gómez -de los Simpsons- se sienta corredor de la Fórmula 1.

En el estado hay una tendencia al alza de jóvenes menores de 18 años muertos a causa de un choque automovilístico donde el alcohol estuvo presente. En 2014 fueron tres, el siguiente año los casos sumaron cinco y en 2016, siete. En total, 15 tragedias.

Está más que comprobado que al beber alcohol la capacidad de reacción disminuye, pero por más que lo sepamos, en 2015 y hasta noviembre de 2016, el Centro Urbano de Retención Vial por Alcoholimetría (CURVA) retuvo a 9 mil 68 personas que manejaron y dieron positivo en la prueba.

Pero no seamos tan injustos, a algunos los pudieron haber sorprendido cuando nada más se habían tomado un par de chelas (después de todo algunos califican de “duro” el reglamento que marca que a partir de .25 miligramos de alcohol en el aire espirado habrá sanción). No obstante, en 11 meses del 2016, aumentó el 78 por ciento de los reincidentes retenidos en el CURVA (de 11 a 50), en comparación con el año anterior. Por lo visto no aprendieron la lección.

Por su parte, desde una perspectiva recaudatoria, en el mismo lapso, la secretaría tiene registro de 5 mil 556 multas. La sanción más alta roza los 13 mil pesos. Por lo que en teoría las autoridades pueden cobrar el total de las sanciones y registrar 71 millones 961 mil pesos como ingresos. Aunque hay que aclarar que no es el principal interés hacer negocio con el operativo.

Esta es una de las acciones que si bien al principio de la administración generó expectación y hasta disgusto por lo caro de las multas, en sus primeros dos años el “torito” logró reducir más de 10 por ciento las muertes que combinaban choques y alcohol. Sin embargo, en 2016 aumentó 19 por ciento. Queda mucho por hacer para decir que el “torito” es un éxito, lo que incluye la mejora del sistema de transporte público, sus horarios y las tarifas de los taxis amarillos y los ejecutivos. Es una irresponsabilidad manejar alcoholizado, al igual que lo es no mejorar el operativo de manera integral.

 

Migaja

El periódico El Informador publicó ayer que el gasolinazo detonó el registro en el programa de bicicleta pública así como los viajes sobre dos ruedas. En tiempos de crisis, es necesario buscar alternativas.