La moda de la guerra

El fenómeno de relatar historias sobre el papel del ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial no está cerca de extinguirse. La cursilería y el patriotismo barato se han encargado de producir  filmes con esta temática sin importar la calidad de los guiones o actuaciones. La línea de ensamblaje se ha saturado: Ya sea en Pearl Harbor, protagonizada por Ben Affleck en 2001, o la fallida The monuments men del año pasado, donde participaron George Clooney, Matt Damon y Bill Murray, la pantalla grande se ha copado de filmes que cuentan las grandes proezas desde una sola perspectiva.

 Sólo han transcurrido seis años desde que Brad Pitt interpretó el papel del Teniente Aldo Raine en Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino. Pero eso no le impidió involucrarse en Corazones de hierro, un proyecto a todas luces similar. Al igual que en el filme de Tarantino, en esta propuesta cinematográfica, Pitt lidera a un grupo muy peculiar de soldados estadounidenses, que ha experimentado los horrores de la guerra y cuya psique se encuentra bastante distorsionada, en la lucha contra el ejército nazi.

En abril de 1945, a punto de finalizar el mayor conflicto bélico de la historia, un grupo de cinco militares norteamericanos planea atacar el corazón de la Alemania nazi. Aparte de ser un batallón reducido en cuanto a la cantidad de sus integrantes, también son superados en armamento y cuentan con la colaboración de un soldado novato, quien podría volverse una carga conforme el conflicto va desarrollándose. Corazones de Hierro también cuenta con las actuaciones de Shia LaBeouf (Transformers), Logan Lerman (Percy Jackson), Michael Peña (American Hustle) y John Bernthal (The Walking Dead).

(URIEL SALMERÓN)