Volar es más seguro, por @lucianopascoe

Cada tanto tenemos una escaramuza con el deseo de volver a la premodernidad. La tentación es cíclica y ahora vemos una nueva fase ascendente de temor infundado por los aviones.

 A muchas personas no les gusta volar y la mayoría de quienes lo aseguran lo explican con un tímido “no se vaya a caer el avión” que, si no existieran datos precisos, podría ser un temor fundado

En poco más de un año hemos oído de cuatro aviones comerciales que no llegaron a su destino y que son parte de esta era de temores aéreos. El vuelo 9525 de Germanwings fue el más reciente; partió de Barcelona y se estrelló en los Alpes franceses.

Pero hay algo que debemos saber todos. El 2014 –con todo y la desaparición del vuelo 370 cerca de Indonesia y el derribo del vuelo 17 por separatistas rusos en Ucrania, ambos de Malaysia Airlines– fue uno de los años más seguros en la historia de la aviación.

En todo el mundo, sólo 112 aviones comerciales se accidentaron, que es menos de la tercera parte de los registrados en 1978, cuando se alcanzó el máximo histórico en la era de los jets con 347 y hoy hay muchos más aviones en el aire que entonces.

Esta caída obedece a nuevas regulaciones y avances tecnológicos desde hace casi un siglo. El ejemplo más claro son los controladores aéreos que, en 90 años, han mejorado su capacitación y cuentan con avances en comunicaciones e información en tiempo real.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la ONU logró unificar la regulación de la aeronáutica civil; en 1958 se inventaron las cajas negras, hoy bajo la lupa por no transmitir en tiempo real; a partir de 1983 el GPS se sobrepuso al radar y desde 1987 las cabinas comenzaron a operarse con instrumentos digitales.

El próximo paso en seguridad puede ir por muchos caminos, se habla hasta de equipar paracaídas que soporten el propio avión, pero no hay duda que volar es hoy más seguro que nunca.

(LUCIANO PASCOE)