Besos y abrazos en la tercera edad

Margarita García Morales de 74 y Raymundo García Álvarez 74 años

Hace 56 años comenzó la historia de amor de Raymundo y de Margarita en la colonia Tacuba en la delegación Miguel Hidalgo. Transcurría el año de 1957 cuando en la pista de baile- en una vecindad de la calle Mar del Norte- Raymundo, un joven de 17 años, vio bailar “Cha cha chá” a Margarita, joven que en ese tiempo también tenía 17 años.

“Me gustó mucho su físico. Hasta hoy, para mí es la mujer más hermosa del mundo y no nada más porque sea bella por fuera, por dentro es una gran persona”, comentó Raymundo García, de 74 años.

En ese tiempo, Raymundo trabajaba en una panadería con su tío en la colonia Tacuba, donde le preparaba un pan cada día a Margarita, para llevárselo después del trabajo.

“Mi tío me decía: ‘Vienes a trabajar o vienes a hacer pan para enamorar’ y yo me sonrojaba”, mencionó don Raymundo.

“Cada noche me llevaba un picón, unas carmelas o unas orejas. Siempre ha sido muy atento conmigo”, enfatizó Margarita García.

A Margarita, quien trabajaba en un salón de belleza en la colonia Tacuba, le gustaba bailar y salir con sus amigos a bailes, sin nada de vicio. Raymundo, pese a que siempre ha sido muy malo para bailar, se convirtió en su cómplice. Los dos organizaban bailes en la colonia, y para ello rentaban salones con sonidos.

“Nos gustaba salir a bailar a los salones de Tacuba y Azcapotzalco como el Salón Hispano Mexicano. También nos gustaba oír a la Orquesta América y a la Orquesta Ingeniería”, comentó la pareja.

“Yo nunca le pedí que fuera mi novia, eso se dio solito. Fue como en la amistad, tú no llegas con un amigo y le dices ‘¿quieres ser mi amigo?’, pues no porque eso se da con la convivencia y el cariño”, dijo Raymundo.

A los 18 años, la pareja decidió casarse. Durante 33 años, Raymundo trabajó en el Instituto Politécnico Nacional; actualmente es jubilado. Margarita fue comerciante de ropa y artículos que traía de Estados Unidos.

Hoy, ambos se dedican a cuidar su hogar y asisten cada lunes, martes y viernes a la Universidad de la Vida, especializada en adultos mayores, en la delegación Miguel Hidalgo. Tiene cuatro hijos y aseguran que nunca quisieron ser abuelos consentidores.

“Nos gusta convivir con nuestros nietos pero hasta ahí, porque tiene a sus papás que saben cómo educarlos”, destacó Margarita.

Margarita mencionó que la confianza que le tiene a Raymundo se construyó con hechos: “Definitivamente la confianza es la base para una relación, el compañerismo y el respeto también son fundamentales”.

Ninguno de los dos utiliza redes sociales. Sólo Margarita ocupa celular por emergencias.

Nuestros nietos nos enseñan todo sobre tecnología asi que no nos apura, destacó la pareja.

OTRA HISTORIA DE AMOR

Jaime Ortiz Lajous y Ana María Vallares Mirales, festejarán 50 años de casados en compañía de sus tres hijos y sus seis nietos.

Ellos se conocieron porque Jaime fue alumno del papá de Ana, quien era abogado. Él tenía 30 y ella 21 años. Se casaron en diciembre de 1964.

“Lo que más admiro de ella es su dulzura, cariño y grandeza. Es mi complemento. Estoy vivo con ella”, indicó.

“Lo que más admiró de Jaime es el amor con el que trata a sus hijos, nietos y por su puesto a mí. Su inteligencia, su religiosidad, porque fue así como me conquistó. Es un esposo muy inteligente y respetuoso, por eso cumpliremos cincuenta años de casados”, aseguró Ana María.

Ella recomendó desarrollar al máximo la confianza entre esposos, respetar el pensamiento diverso. Afirmó que no es bueno apantallarse con los abrazos, besos y con el físico, porque eso es efímero.

Para Jaime, primero es necesario conocer los defectos de ambos y aceptarlos. También sugirió apoyarse siempre.

(PATRICIA CARRANZA Y CRISTINA LEYVA)