“Pañales en Chapultepec”, por @APSantiago

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Desperté y prendí la radio: Carmen Aristegui hablaba del último episodio de la saga Góngora Pimentel. Pero la periodista ya no hurgaba en las acciones de un ministro de la Suprema Corte que procreó fuera del matrimonio cuatro hijos con dos mujeres a las que no pasa el dinero que marca la ley, una de las cuales cayó en prisión tras exigirle pensión alimenticia.

Esta vez, la conductora informaba que siete periodistas acababan de publicar una misma columna para anunciar la página de Facebook “Basta de Góngoras en México”. Ahí, las madres compartirían sus “historias de horror” con la misión de exhibir a esos padres que al fin y al cabo son delincuentes, pues violan la ley.

Entonces sonó mi teléfono y le conté a María esa iniciativa. “Me parece excelente, es justo. En México tienes un hijo, le dices a tu pareja ‘No le doy ni madres’ y te restriegas la justicia por las bolas”. Pero en ese instante vino a mi mente una solución previa a la solicitud de pensión.

-¿Lo justo no sería que, en primerísimo lugar, la ley dijera: “si una pareja procrea un hijo, padre y madre se dividirán la custodia”?

-Explícate.

Una semana el papá tiene al hijo tres días y la mamá cuatro, y viceversa la siguiente. Custodia compartida sin necesidad de pensión.

-El papá ni loco acepta.

-Para eso estaría la ley. Se jode. Y por ahí descubre que disfruta ser papá por periodos más largos y hasta se evita la pensión, cuyo significado es: “como quiero ejercer de padre pero poquito tiempo, indemnizo a mis hijos y mi ex mujer, que con ese dinero actúa de nana”.

-La mujer más bien opera así: “Escogí mal al papá de mi hijo; ahora me aguanto” porque en la paternidad solitaria los hombres son inútiles.

-¿No es más bien que los vuelve discapacitados el sistema de “sólo dejo que el papá de mis hijos los tenga en fines de semana”?

-Una amiga entrega sus dos hijos algunos fines de semana a su ex marido, y el tipo se desquicia: a veces la llama desesperado. Es tan bestia que el hijo mayor se da cuenta y termina cuidando al chiquito.

-Me das la razón. Si la ley obliga al hombre a tener a sus hijos la mitad del tiempo, aprenderá. Quizá una partícula infinitesimal de culpa la tiene la mujer: asume que el hombre es idiota.

-Es que sí es idiota –revira María-. Casi siempre los hombres separados no saben ni vestir, ni cocinar, ni educar, ni divertir a sus hijos.

-¿Fue antes el huevo o la gallina? ¿El hombre-bestia que por naturaleza nunca supo ser papá y por eso la mamá se hace cargo; o el hombre-bestia que nunca supo ser papá porque su ex pareja no pudo o quiso obligarlo a hacerse cargo?

-Me iría por el hombre-bestia por naturaleza.

La plática se volvió rasposa. Solté mi argumento final: “Yo me separé, acordé custodia compartida y tan mal no me ha ido. Solito le cambiaba el pañal a mi hija en pleno Zoológico de Chapultepec con una maestría que muchas mujeres envidiarían”. “Tu eres un caso úuunico”, me dijo María antes de colgar.

No sé qué buscó expresar cuando alargó la “u”. Una opción es: “No seas presumido”. La otra, que quisiera decir: “Papi, los papás que comparten la custodia hasta son más sexis”. Me voy por la segunda.

¡Anímate y opina!

Aníbal Santiago en sus inicios fue reportero de Reforma y otros diarios, y después pasó a escribir en revistas como Chilango, Esquire o Emeequis, en la que hoy hace periodismo narrativo. Ha sido profesor universitario y conductor de televisión. Premio Nacional de Periodismo 2007.

(Aníbal Santiago)