“#YoSoy132”, por @AlexxxAlmazan

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Recuerdo que el año pasado, por estas fechas, estaba tan deprimido por haberme separado de mi mujer que nada lograba entusiasmarme. El viernes 11 de mayo, sin embargo, sucedió algo que nos sorprendió a todos, incluso a quienes lo hicieron posible: los estudiantes de la Universidad Iberoamericana no habían aguantado a ese Enrique Peña Nieto que los desdeñaba y Peña no había soportado a unos estudiantes que lo irritaban con sus preguntas.

Ese viernes por la mañana, después de ver videos y fotos que subieron al Twitter, pensé que a nadie se le había ocurrido rechazar de esa manera tan franca al que era candidato del PRI. “¡Fuera! ¡Asesino, asesino!”, le gritaron los chicos cuando le recordaron los hechos terribles en contra del pueblo San Salvador Atenco. Gritarle, además de aventarle un zapato, fue lo único que hicieron, entonces casi todas las universidades apuntaron hacia Peña y miles seguimos a los de la Ibero.

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¿Y luego qué pasó? Bueno, pues entre julio y noviembre fue muy triste lo que siguió. Para empezar, ganó Peña. Después, todas las pruebas que Andrés Manuel López Obrador entregó al Tribunal Electoral no convencieron a los magistrados de que el PRI, a través de un sistema de tarjetas de prepago, había comprado al menos 5 millones de votos el día de la elección; el último día de agosto, Peña fue declarado presidente electo.

Al mismo tiempo algo pareció apagarse en los chicos, como si el entusiasmo que llevaban dentro les hubiera estorbado de un día para otro. Y, por si faltara algo, Televisa tuvo la idea de deslegitimar el movimiento e invitó a algunos líderes del #YoSoy132 para un programa que, hasta donde sé, aún se transmite todos los domingos por la noche.

Fueron tiempos en los que dejamos de necesitarnos los unos a los otros.

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Ignoro si la represión que sufrieron los chicos el 1 de diciembre avivó las brasas o si el movimiento sólo se reacomodó los últimos meses, pero el #YoSoy132 no es ese tipo en estado de coma que algunos creen. Lo sé porque últimamente he ido a prepas y a universidades, y ahí, al menos con quienes he platicado, escucho que le hablan de tú al poder, que tienen dignidad y que no van a quedarse callados. Y eso, en esencia, es el #YoSoy132.

Es cierto que unos desertaron. Es cierto que algunos chicos se les infiltraron. Es cierto, también, que sus convocatorias a marchas han disminuido y que hay gente que no confía en el movimiento, pero los chicos han vencido el miedo y la apatía, y esto es lo primero que se necesita para una revuelta social.

A diferencia de mi matrimonio, la primavera del #YoSoy132 aún no se ha marchitado.

Posdata: En doce horas escuché que a una amiga le robaron su auto a punta de pistola en la Gustavo A. Madero, que a un compa le arrebataron el celular y que a Malcolm Shabazz, el nieto de Malcon X., lo habían matado a golpes en un bar de Garibaldi. ¿No cree que algo mal está sucediendo, doctor Mancera?

¡Anímate y Opina!

*Estudió comunicación en la UNAM. Ha colaborado en Reforma, Milenio y El Universal y el semanario Emeequis. Es tres veces Premio Nacional de Periodismo en Crónica. Autor de Gumaro de Dios, el caníbal, Placa 36, Entre Perros y El más buscado.

(ALEJANDRO ALMAZÁN)