Chilango nostálgico: útiles escolares de los 90´s

Si hay algo que marcó nuestra época de primaria fueron los útiles escolares de los 90’s, y no hablo de los tradicionales y aburridos sino de aquellos que moríamos por adquirir para presumirlos entre nuestros compañeritos. 

En aquellos gloriosos años, donde éramos unas inocentes criaturas que acudían con su mochila de cuatro kilos a la escuela, había algunos artículos que siempre robaban nuestra atención y, de alguna manera, hacían más feliz nuestra estancia escolar. Por eso, nos dimos la tarea de recopilar los útiles escolares noventeros más populares y que siempre lograron sacarnos una sonrisa. ¿Los recuerdas?

Gomas con aroma

Cuando íbamos a la primaria estas gomas eran nuestra perdición, desde las que tenían forma de lapicero hasta las pequeñas de frutas y muñequitos. Su principal atractivo era el aroma y los diseños, porque, irónicamente, más que borrar manchaban nuestros cuadernos, pero ¿Qué importaba? ¡Eran hermosas y olían bien!

 

Mochilas

Desde siempre ha existido una gran variedad de mochilas: de llantinas, portafolio y hasta de mezclilla; sin embargo, existieron dos en especial que marcaron un antes y un después.

Para las niñas estas eran las favoritas. Quien tenía una mochila así se convertía en la envidia de todas. Había de diversos colores y algunas tenían pequeños detalles como flores y otras figuritas. Realmente le cabían muy pocas cosas, pero ¡bah! era lo que menos nos preocupaba.

Por otro lado, los corazones de los entonces chilanguitos fueron conquistados por este pequeño maletín que los acompañó varios meses.

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Portafolio de reja

Si hay algo que era incómodo en aquella época eran estas cosas creadas por Satanás. No sabemos porqué eran tan populares pero muchos de nuestros compañeros tenían una. No sólo se veía todo lo que traías sino que muchas cosas pequeñas como las plumas y gomas se caían un sinfín de veces.

Lápices flexibles

Más que para escribir, estos lápices eran nuestro entretenimiento perfecto durante las clases aburridas. Los retorcíamos y doblábamos hasta donde podíamos. De hecho, era muy rara la ocasión en la que escribíamos con ellos.

Sacapuntas multiusos

Sacapuntas, goma y un pequeño cepillo para limpiar las moronitas que sobraban, este pequeño artículo lo tenía todo. Era una verdadera tragedia si lo perdíamos.

Plumas multicolor

¡Las mejores plumas del mundo! Tenían varios colores como negro, rojo, azul y verde. Aunque afirmes mil veces que no lo hacías, todos intentamos bajar  las palanquitas al mismo tiempo.

Lapiceros

La verdadera prueba de amistad y compañerismo venía cuando le pedías a tu compañerito de al lado una puntilla intercambiable para tu lapicero. Siempre nos veíamos en la necesidad de pedir una y nuestro lapicero terminaba con puntillas de varios colores.

Plumas de gel

Tus apuntes no podían estar completos sin un título enorme pintado con alguna pluma de gel. Eran lo más nice que existía en aquellos tiempos y todas las niñas solíamos usarlas para decorar nuestros cuadernos o hacer cartas para nuestras amigas.

Colores mapita y Blancanieves

Una de las pequeñas alegrías que teníamos cada inicio de clases era estrenar nuestros colores, los cuales no sobrevivían todo el año escolar. Ya sea porque los prestábamos y no volvían o porque nos los acabábamos sacándoles punta (la cual siempre se caía), eran pocos los niños que lograban mantener sus 12 colores juntos.

Sellitos y estampitas

Si hay algo que hacíamos sin parar era decorarlo todo. Nuestras libretas estaban llenas de sellitos de Winnie Pooh o alguna caricatura, mientras que los estuches y la pasta de los cuadernos lucían estampitas de nuestros programas favoritos o simplemente de figuras llamativas. El chiste es que todo se viera alegre.

Estuches de plástico

Sencillos pero muy útiles; en sus múltiples compartimentos cabía de todo: tijeras, compás, resistol, reglas pequeñas y hasta una calculadora. Lo mejor es que eran súper resistentes y aguantaban varias caídas sin romperse.

Incluso había otros modelos más interesantes que tenían muchísimos accesorios como reglas, una pequeña libreta, la tabla de multiplicar y hasta un pequeño espacio para que anotaras tu horario de clases.

Plumonitos mágicos

Los reyes de los plumones. Aunque había infinidad de colores llamativos, nuestro favorito siempre fue el blanco, pues era con el que podíamos borrar los demás y darle efectos increíbles a nuestros dibujos.

Loncheras

Además de llevar la enorme mochila, la chamarra y el Atlas bajo el brazo (porque no cabía en ningún lugar), íbamos muy contentos con alguna lonchera de nuestro personaje favorito. Y si queríamos ir un poco más completos llevábamos colgada del cuello una cantimplora que hiciera juego.

Plantillas

Antes de entrar a la vida godín los tuppers ya nos gustaban por una simple y divertida razón: las plantillas. A pesar de que no había mucha variedad podíamos pasar horas y horas dibujando con ellas.

Reglas

No había mejor manera de hacer divertidas las clases de matemáticas que con estas reglas. Unas tenían dibujos de animales con efectos 3D increíbles, mientras que otras traían agua y brillitos adentro que lograban hipnotizarnos cada vez que las usábamos.

(Fotos: Cortesía)