Galería de bizarreces sacada de otra dimensión

¿Cómo es que este centro comercial, uno de los primeros de la ciudad —se inauguró en 1982, cuando nada más teníamos Perisur y la lejana Plaza Satélite—, se convirtió en un lugar tan extraño? Galerías Plaza de las Estrellas tiene su Sanborns, su cine, algunos bancos y un par de minisúpers, pero la mayor parte de los negocios parece sacada de una dimensión desconocida… la de los 80 y 90.
Este mall tuvo un arranque accidentado. A pesar de su buena ubicación, en los primeros años casi ningún local estaba ocupado. Entonces la dueña, Gloria Funtanet Mange, convirtió la plaza en una especie de paseo de la fama, como el de Hollywood pero a la mexicana, con impresiones de las huellas de las manos de celebridades repartidas por el piso. Con el Paseo de las Luminarias más gente empezó a venir y gastar su lana en los negocios.

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En el piso están las manos de todo mundo. Piensa en un famoso mexicano y seguro está su placa. ¿Gloria Trevi? Sí. ¿José José? También. ¿Juanga? Claro. ¿Fey? Obviamente, si este lugar es noventerísimo. ¿Cositas? Check. ¿Eugenio Derbez? Yeah. ¿Verónica Castro? Ajá. ¿Cristal y Acero? ¡¿Qué?!  ¡Hasta María Félix y Cantinflas dejaron huella! Pero la más atípica es la de la aleta de Keiko, la orca de Reino Aventura, de quien también hay una estatua. ¿Uh?
Por si fuera poca bizarrez, en el lugar hay un pasaje esotérico —donde una foto gigante de Esteban Mayo, sí, el mismísimo astrólogo que más de una vez te ha “aconsejado”—, una Torre Eiffel en miniatura y una escultura de Cantinflas, ni más ni menos. También hay locales pioneros en el DF: el Bangkok fue el primer restaurante tailandés de Latinoamérica (abrió en 1985) y Tattoomania se inauguró en 1993, cuando los tatuajes y las perforaciones eran “cosa del diablo” o de metaleros.
Galerías Plaza de las Estrellas está en Circuito Interior y Marina Nacional. Abre todos los días.