Arne, cazador de gandallas

El city manager de la Miguel Hidalgo defiende sus operativos y dice que los ciudadanos deben tener más obligaciones que derechos.

La última vez que entrevisté a Arne aus den Ruthen Haag fue en la elección para delegado en Miguel Hidalgo. Entonces, me dio una serie de razones para no votar por sus rivales, incluida Xóchitl Gálvez, a quien el destino le puso como actual jefa. Aceptó trabajar con ella bajo tres condiciones: no responder llamadas telefónicas (desde hace 15 años no las contesta), no trabajar los fines de semana y despedir a los colaboradores que no dieran buenos resultados, aunque fueran recomendados por Gálvez.

Arne se ha hecho popular por las transmisiones en Periscope de sus operativos como city manager en la delegación. Y vestido con pantalón de mezclilla, camisa a cuadros y sombrero, en una entrevista nos permitió conocer su “lado orgánico”. Es dueño de una finca, la Buena Estrella, en Jilotepec, Estado de México, donde produce diversos alimentos orgánicos: frutas para hacer mermeladas, miel, hortalizas y el producto que mejor vende: huevos.

“Ah, entonces de aquí los agarras para irte a hacer tus operativos en Periscope”, le digo. Arne ríe: “De aquí mero los agarro. Son huevos orgánicos bien puestos. Curiosamente, los animales de granja se portan mejor que algunos humanos. Nunca me he encontrado una gallina gandalla”, dice este ingeniero con una maestría en Negocios, empresario retirado de la industria farmacéutica pero adoptado por las industrias de desarrollo de software y alimentos orgánicos.

Como funcionario, cambió la manera de interactuar con los vecinos. Se dice que los ciudadanos exhiben a las autoridades, pero hoy son las autoridades las que están exhibiendo a los ciudadanos. Él es criticado por llamar “gandallas” a los vecinos que cometen infracciones. Los denigra, dicen sus críticos. Otros le cuestionan la incongruencia de exhibir a ciudadanos que no respetan la ley, mientras la administración de Miguel Hidalgo no ha explicado los detalles de esos operativos, sus fundamentos y sus resultados. Frente a esto, él responde: “Yo no denigro a nadie; sus conductas denigran a los gandallas. Que me denuncien donde me tengan que denunciar y que se pronuncie quien se tenga que pronunciar. Yo no gobierno para la ‘comentocracia’, yo gobierno para los vecinos que me exigen mejores servicios públicos. Yo respeto la ley y quiero que también la respeten los que no saben comportarse en las colonias”.

¿Abusa de su autoridad? ¿Viola algún derecho humano? El Diccionario de Mexicanismos define al “gandalla” como aquella “persona que, de manera artera, se aprovecha de alguien o se apropia de algo”. Para Arne, los gandallas “son antagónicos a las virtudes de convivencia urbana. Y a ellos los sanciona la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, hablo de los que no recogen las heces de sus perros, los que beben en la vía pública y, entre otros, los que la obstaculizan. Y cuando un ciudadano ve que al gandalla no le pasa nada, pues él también se vuelve gandalla y entonces hay una epidemia de gandallismo”.

Según tú, ¿cuáles son los límites en tu manera de trabajar?

La ley, yo puedo hacer todo lo que me permite la ley. Yo transparento mis actos y mis operativos al transmitirlos en vivo.

¿Hay algo que debas corregir?

Asumo el descuido de no haber tomado la precaución de que no apareciera un niño en la cámara [el hijo de la señora exhibida tirando basura en Lomas de Sotelo]. Yo no lo filmé con dolo y ya se disculpó la delegada. Vamos a afinar la tecnología para evitar que me roben el teléfono como me pasó con los guardaespaldas de Raúl Libien. Somos humanos, nos equivocamos, así que les pedimos paciencia a los vecinos mientras pulimos los protocolos.

Según el funcionario, un city manager es la cara menos empática, menos políticamente correcta de un aparato administrativo. “Yo soy un city manager que no dialoga, yo me encargo de que las cosas ocurran”. A su oficina le reportan las áreas de las obras, servicios urbanos, programas sociales, protección civil, seguridad ciudadana y modernización del gobierno.

¿Y qué hace la jefa delegacional?

Ella se encarga del diálogo, la concertación, la participación ciudadana, la relación con el gobierno central y de construir los planes y proyectos delegacionales. Ella dialoga con los poderes Legislativo y Judicial.

¿No le haces sombra?

No. Hacemos un gran equipo. Nos entendemos perfectamente bien, ella tiene algo de lo que yo carezco, que es inteligencia emocional, y yo tengo algo que ella no recibió: una educación muy estricta; mis apellidos son de origen suizo y alemán por lo que estoy acostumbrado al orden.

¿Quién le dijo que así se hacen las cosas? Arne explica que encuentra “una inspiración en lo que hizo Antanas Mockus en Colombia, pero sobre todo me inspiran los orígenes del Partido Acción Nacional, partido al que ya no pertenezco, que antes era conocido como Escuela de Ciudadanos, y me gusta porque se trata de construir ciudadanos y no macetas que cuenta el Inegi. Yo creo que, más que exigir derechos, se deben cumplir obligaciones”.

Es muy fuerte lo que dices. Estamos en un país donde no se respetan los derechos humanos.

Es muy fuerte, sí. Ese debe ser el gran viraje de la Ciudad de México. Debe haber muchas más obligaciones que derechos. Que se debata. Los países de primer mundo tienen más obligaciones que derechos.

¿Qué sigue en la estrategia del city manager?

Yo pertenezco a un equipo de gobierno que lanzará en marzo programas sociales donde los vecinos no usarán tarjetas, sino su huella digital, para recibir apoyos económicos y comprar en los mercados de la delegación, por ejemplo. Cambiaremos los vehículos de servicios públicos, excepto de limpia, pero no compraremos nuevos, sino que optaremos por el arrendamiento, de manera que evitaremos chatarrizar los vehículos. Vamos a dar mantenimiento preventivo al asfalto, antes de que surjan los baches. Este año no habrá obra pública, sino que planearemos ingenierías para los años que vengan. Para prevención del delito habrá tecnologías que identifiquen infractores. Esta semana presentaremos Fuerza Ciudadana, que son vecinos que nos dicen que tienen tiempo libre para aplacar a los gandallas, así que los vamos a capacitar sobre cultura cívica, procedimientos legales y manuales para que nos ayuden a mantener su colonias limpias, ordenadas y en armonía. Los vecinos serán apoyados por nosotros cuando el nivel de conflicto escale con los gandallas.

Arne los fines de semana viene a su rancho a pensar. Aquí, dice, todo es un circuito cerrado donde las cosas se resuelven: se siembra, se cultiva, se capta el agua de lluvia y se usa el excremento de los borregos para fertilizar. Salen productos y entra dinero. Dice el city manager de Miguel Hidalgo que “eso debe ocurrir con las colonias y las ciudades: autosuficiencia y orden. Si cada una de las células es sana, el órgano será sano y luego el cuerpo será sano. Para que la ciudad sea sana, debe tener delegaciones y ciudadanos sanos”.

El perfil del funcionario

Este es un resumen de la trayectoria pública de Arne aus den Ruthen Haag:

  • Nació en la Ciudad de México el 24 de noviembre de 1971. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Iberoamericana (UIA) y una maestría en la Universidad Panamericana (UP).
  • Después de trabajar en la iniciativa privada entró a la política. En la capital, fue diputado local propietario en 1997 y jefe delegacional en la Miguel Hidalgo en el año 2000, por el Partido Acción Nacional (PAN).
  • Tras renunciar al PAN, compitió en 2015 como candidato independiente en la misma demarcación. Perdió la contienda de junio, pero meses más tarde se integró al equipo de la panista Xóchitl Gálvez.

La más reciente polémica de Arne

Como city manager de la Miguel Hidalgo, el funcionario ha realizado y difundido en redes sociales operativos para ubicar a ciudadanos que, dice, violan la ley. Este mes, acusó a escoltas del empresario Raúl Libien de violar el Reglamento de Tránsito y, luego de que el hecho se divulgó en un video, fue golpeado por un grupo de hombres. Él afirma que se trata de una represalia de Libien, denunció la agresión, rechaza tener miedo y advierte que seguirá trabajando porque “hay mucho desorden en las calles de la delegación”.

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Con 15 años de kilometraje en medios, cree que el rigor de la ironía y la seriedad de la risa pueden hacer un periodismo original.