Ciclovías, pista de obstáculos

En amplios tramos, la pintura que las distinguía casi ha desaparecido, o es común encontrar baches e invasión de autos y vendedores.

Para pedalear con seguridad en una ciudad —coinciden los expertos en ciclismo urbano—, las personas deben seguir tres reglas: ser visibles, previsibles y constantes. Principios similares se aplican a las ciclovías, pues se recomienda que se noten a simple vista, que su trazo sea claro y que el camino que marcan tenga continuidad.

Sin embargo, en la capital esto no se cumple. Según se constató en recorridos, la mayoría de las ciclovías construidas durante el sexenio de Marcelo Ebrard (2006-2012) hoy está descuidada y necesita mantenimiento, y lo mismo ocurre con otras edificadas por distintas jefaturas delegacionales. En ellas, además, abundan los baches y los montones de basura.

En Paseo de la Reforma y en avenida Chapultepec-Izazaga, por ejemplo, en amplios tramos se observa deterioro y el camino se ha vuelto casi invisible por falta de pintura y señalización.

Otros puntos representativos de la situación son el cruce de Reforma e Insurgentes, donde ya no está la pintura que distinguía a la ciclovía, y el lugar frente al Bosque de Chapultepec, donde en 2012 se retiró el carril bus-bici que se había colocado y no se le ha reemplazado.

Usuarios han reportado problemas parecidos en los espacios construidos en la delegación Azcapotzalco, al norte; en Álvaro Obregón, al poniente, y en Coyoacán, Magdalena Contreras y Tlalpan, al sur.

En otros tramos, los bloques de confinamiento que separaban las ciclovías de los vehículos ya no están, lo que ocasiona invasión de automovilistas, construcciones y comercios. En particular, esto se observa los domingos sobre Reforma, entre Eje 1 Norte y Ricardo Flores Magón, donde la ciclovía y las banquetas son utilizadas como estacionamiento para un mercado de antigüedades de Tepito.

Sobre este tema, Máspormás solicitó entrevista con funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), pero no obtuvo respuesta antes del cierre de edición.

El descuido de las ciclovías ya había sido documentado en recorridos realizados durante 2015. En ese entonces, la titular de la Sedema, Tanya Müller, señaló que la dependencia estaba esperando que fuera aprobado un diseño único para los bloques de confinamiento, con la finalidad de sustituir los actuales. Pero, a un año del anuncio, esta u otras medidas de mantenimiento no se han llevado a cabo.

De acuerdo con cifras oficiales, desde 2013 se tenía previsto que 20 millones de pesos se destinaran al mantenimiento de ciclovías. Sin embargo, esos recursos hasta ahora no se han ejercido.

Factor de riesgo

El deterioro de las ciclovías pone en riesgo a los ciclistas en una ciudad en la que hay cinco millones de automotores, advierte Alejandra Leal, experta en movilidad no motorizada de la asociación Céntrico.

“Cuando no se ve [la ciclovía], es difícil transmitir el mensaje de que es un espacio exclusivo para la bicicleta”, dice la especialista, y subraya que esta infraestructura debe tener revisiones periódicas a lo largo del año y recibir mantenimiento anual.

Para Bernardo Baranda, director para América Latina del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), el mantenimiento debe darse “cada que se necesite, sin esperar a que el deterioro sea evidente”.

“Debe haber congruencia en la infraestructura, pero a veces en la ciudad hay pedazos donde se borra la señalización, no sabes por dónde continuar y esto puede ocasionar problemas al ciclista, quien no siente la prioridad en ese espacio […] Si el ciclista tiene la percepción de que es un lugar inadecuado, invadido y sucio, entonces éste no genera certidumbre”, insiste Leal.

Infraestructura segura

En su Guía de Intervenciones para la Prevención de Lesiones en Ciclistas Urbanos, el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra) advierte que desarrollar infraestructura de calidad es clave para dar seguridad a todos los usuarios de bicicletas, incluidos los que tienen poca pericia.

En Bogotá, Colombia —donde el uso de la bicicleta es frecuente—, la institución responsable del mantenimiento de las ciclorrutas es el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), perteneciente a la Secretaría Distrital de Movilidad. Éste contrata a empresas privadas para que realicen un prediagnóstico de los carriles y hagan un presupuesto mínimo para su atención. Con base en ello, se dan mantenimientos preventivos, correctivos o de rehabilitación mayor, explica Andrés Rodríguez Serna, asesor del IDU.

Para el futuro, se busca que en los contratos para proyectos viales en la ciudad se incluya el mantenimiento de aceras y ciclorrutas por periodos de cinco años.

Santiago de Chile, una de las ciudades de la región con una política ciclista de vanguardia, ha optado por que el mantenimiento de sus ciclovías esté a cargo de una empresa contratada por licitación por la Dirección de Tránsito, explica Miguel Olivares, coordinador de Movilidad Urbana del gobierno municipal.

En cifras

  • 30 mdp costó la ciclovía de Torre Mayor a la Fuente de Petróleos,  retirada y aún no reemplazada.
  • 6.5 mdp costó la ciclovía de Hidalgo a Flores Magón, el tramo más descuidado de Reforma.
  • 15.3 mdp costó la ciclovía de Chapultepec-Izazaga, cuyo trazo está casi desaparecido.

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Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.