El agua se pierde en el sur del DF

Casi cuatro de cada 10 fugas reportadas en la ciudad ocurre en delegaciones de esa zona.

Casi cuatro de cada 10 fugas que los habitantes de la Ciudad de México reportan al gobierno local se producen en delegaciones del sur, un dato que refleja los problemas de la red de distribución en esta zona de la capital y uno de los pendientes a resolver para garantizar el abasto del líquido.

Entre febrero de 2013 y febrero de 2015, la Agencia de Gestión Urbana (AGU) recibió seis mil 881 reportes de fugas, de acuerdo con estadísticas que la propia institución publicó en respuesta a una solicitud de información.

La AGU fue creada por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, pocos meses después de que asumió el cargo, con la finalidad de recibir las quejas de los capitalinos en materia de servicios urbanos —como drenaje, áreas verdes y alumbrado público— y dirigirlas a las instancias responsables de atenderlas.

De los casos reportados, dos mil 515 corresponden a las delegaciones Coyoacán, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco, una cantidad equivalente a 36.5% del total.

La delegación de este grupo con más reportes es Tlalpan, con 850. Se trata de la demarcación de mayor extensión territorial del Distrito Federal y en ella, según un estudio del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), 30 de cada 100 casas carecen de suministro de agua potable.

Hasta la anterior administración (2012-2015), las autoridades delegacionales gastaban alrededor de 100 millones de pesos —5% de su presupuesto anual— para subsidiar pipas que abastecieran a las personas sin acceso al líquido.

En número de reportes, a Tlalpan le siguen Xochimilco, con 682; Coyoacán, con 633; Magdalena Contreras, con 346, y Milpa Alta, con cuatro.

Las colonias de estas delegaciones que encabezan la lista son Insurgentes Cuicuilco, con 70, y Santa Úrsula Xitla y San Lorenzo La Cebada, con 62 cada una. Sin embargo, colonias pertenecientes a otras delegaciones reportan más casos, como Jardines del Pedregal, en Álvaro Obregón, con 122, y Del Valle Centro, en la Benito Juárez, con 73.

Especialistas señalan que esta situación indica que la existencia de fugas, si bien es más notoria en el sur, también se observa en otras zonas de la capital.

Ramón Aguirre, director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), reconoció en julio pasado que 40% de los recursos hídricos de la capital se pierde en fugas.

Obras contra el problema

En noviembre pasado, el Sacmex informó que el suministro en las 16 delegaciones se ha visto afectado por el crecimiento de la mancha urbana, de la población y, por ende, de la demanda del líquido.

“Si a esto aunamos las fugas en la infraestructura existente ocasionadas por las condiciones topográficas y geológicas de algunas zonas y la antigüedad de la red hidráulica, así como a las modificaciones al uso del suelo, esta problemática se agudiza aún más”, señala la institución en un documento publicado entonces.

En él, da a conocer una licitación para buscar una empresa que realice un proyecto ejecutivo para desviar las líneas de agua potable que están por debajo de las vialidades primarias. Según el Sacmex, esta medida es necesaria porque, por ahora, no es posible dar mantenimiento a la red.

No obstante, algunos trabajadores consideran que desviar esas líneas es sólo una parte de la solución.

El Sacmex cuenta con alrededor de 200 empleados que cada día se desplazan para arreglar las fugas encontradas en la capital. Sin embargo, estos carecen de las herramientas necesarias para cumplir con sus funciones, afirma Rodrigo García Elizalde, trabajador sindicalizado.

“Lo que tienen que hacer los compañeros para reparar la fuga es remendar con cámaras de llanta donde está el daño. Podemos decir que la ciudad está prácticamente llena de parches en la red secundaria, parches de cámaras de llanta”, dice.

En noviembre, Mancera anunció que el Banco Mundial (BM) dará un préstamo al DF, por 10 mil millones de pesos, para inversión en infraestructura hídrica. Según el funcionario, los fondos serán destinados a dos propósitos concretos: lograr que para 2018 el agua de las 16 delegaciones sea potable y reparar fugas, mejorar su detección y optimizar la distribución del líquido.

Aunque algunos activistas se oponen a que dinero de organismos internacionales se invierta en este rubro —pues consideran que daría pie a que se privaticen los recursos hídricos—, las autoridades capitalinas aseguran que esta medida va en línea con el Plan Agua para el Futuro que Mancera presentó en 2014, con la finalidad de garantizar el abasto a pesar de que crezca la demanda.

Atención

Para atender un reporte de fugas, el Sacmex sigue una serie de pasos:

  • Cuando se recibe un reporte, se revisa que tenga los datos necesarios y se gira una orden de trabajo al jefe de cuadrilla responsable. Esto toma alrededor de 55 minutos.
  • La cuadrilla de trabajadores se traslada al lugar de la fuga y dictamina el proceso de reparación. El tiempo que toma este paso varía en cada caso.
  • Posteriormente, se solicita a la Secretaría de Movilidad (Semovi) que instale señalización en la zona. Esto toma otros 30 minutos.
  • Es entonces cuando inician las gestiones para hacer la reparación, lo que toma de 15 minutos a cinco horas, y después se compra material, se reemplazan los elementos dañados y se elabora un informe de conclusión, lo que toma cerca de dos horas y media.

Seguir el agua en tiempo real

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) considera que otra medida necesaria para optimizar el suministro del agua en la capital es crear una plataforma electrónica que permita monitorear en tiempo real la calidad del líquido y en qué situación están las fuentes de abastecimiento. El diseño de esta herramienta de difusión está en curso “ante la creciente demanda de información” por parte de las autoridades y de la ciudadanía en general, señaló la institución en noviembre pasado.

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Reportero, ciudadano y cuasi adicto –en recuperación– de las bebidas energizantes. Por ahí dicen que soy el elemento más antiguo del equipo editorial de Máspormás, ¿será?