El DF pone los romeritos

La capital es la principal productora de esta planta en el país, y uno de los primeros lugares en otras mercancías de esta época.

La Ciudad de México es más que edificios, autos y asfalto. Más allá del paisaje urbano, al sur hay bosques y resabios del lago sobre el que se construyó la capital. Y, desde ahí, otras partes del país se proveen de tres elementos tradicionales en Navidad: romeritos, flores de nochebuena y árboles navideños.

El suelo de conservación, que abarca 87 mil 291 hectáreas de las delegaciones sureñas —y equivale a 60% del territorio capitalino—, posee características que permiten a quienes habitan esta zona vivir del cultivo de estos productos.

Dentro de Tláhuac, el suelo lacustre y salino dio una producción de tres mil 850 toneladas de romeritos, 14% más que en 2014, lo que ha colocado al DF como el principal productor de esta especie de quelite en México, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades local (Sederec).

En los invernaderos de Xochimilco, Tlalpan, Milpa Alta y Tláhuac este año se logró la producción de tres millones 179 mil 965 flores de nochebuena, 20% del total nacional. En términos de piezas producidas por hectárea —118 mil—, se trata de la región más productiva del país.

Y en las serranías de Tlalpan, Magdalena Contreras y Milpa Alta, se producen alrededor de 200 mil árboles de Navidad al año, cuyo cultivo evita que la mancha urbana devore los bosques capitalinos.

“Necesitan los cuidados de un bebé”

Samuel Barrera es un productor de Xochimilco que tiene 10 años cultivando la flor de nochebuena. El cultivo de esta planta es la principal actividad para los productores de flores ornamentales del DF.

En su caso, Samuel dice que lo hace por herencia familiar y que, gracias a esos años de experiencia, sabe que el producto requiere los cuidados de un bebé.

Además de que su cultivo toma ocho meses, también hay que darle atenciones extremas a lo largo de su crecimiento: si hace frío, hay que taparla; si hace calor, hay que abrirle las cortinas del invernadero, y protegerla de cambios bruscos de temperatura, lluvias, granizadas e inundaciones.

“Este año no tuvimos ese tipo de problemas”, dice Samuel, y asegura que las 30 mil plantas que produjo se vendieron como pan caliente. Ahora este agricultor ya no piensa en la Navidad, sino en las flores que quiere tener listas para el 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, y el 10 de mayo, Día de las Madres. Incluso, ya empezó los preparativos para sembrar rosas y tulipanes; después, malvón y flor de cempasúchil.

“Pocos saben que somos los número uno”

Durante la segunda quincena de diciembre, en San Andrés Mixquic, Tláhuac, el trabajo se intensifica. Es cuando comienza la venta fuerte de romeritos, que se cosechan para vender en la Central de Abasto de Iztapalapa o surtir a supermercados como Walmart.

La sal de los suelos lacustres de este pueblo al suroriente del DF es el elemento idóneo para sembrar el romerito y producir una cantidad tal que coloca a la capital como el productor número uno a nivel nacional, dice Víctor Chávez, productor de esta planta rica en fibra, proteínas y vitamina C, que además de prepararse para Navidad se consume en Semana Santa.

Como la producción de nochebuenas, la de romeritos se transmite de generación en generación, agrega.

“[Sin embargo], pocos capitalinos saben que existimos y todo lo que producimos”, señala Víctor. “No tenemos los subsidios que necesitamos […] Aquí todo el capital sale del bolsillo del productor”, lamenta, y afirma que en otros estados hay subsidios para los productores que llegan a 50% del costo.

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Sederec, reconoce que los recursos federales y locales que se reparten para ayudar a la producción apenas alcanzan para 20% de los campesinos.

“Cortar árboles para salvar al bosque”

Luego de 15 minutos de caminar por un sendero en medio del cerro, se llega a un claro rodeado de bosque, donde la familia de Rafael Andrés Contreras cultiva desde hace 12 años miles de arbolitos de Navidad. Son los terrenos del paraje El Cofrecito, en el kilómetro 12.5 de la carretera Picacho-Ajusco, en Tlalpan. Ahí, los capitalinos pueden escoger cuál de estos pinos quieren cortar para adornar su sala.

El joven de 31 años rechaza que sea un atentado contra la naturaleza. Asegura que cultivar árboles para después cortarlos ayuda a mantener vivo el bosque. Gracias a la producción —sostiene—, los lugareños tienen ingresos para vivir y evitan vender sus tierras, lo que implicaría que esos suelos forestales, que producen oxígeno y filtran el agua al subsuelo, se llenen de concreto y aumenten la mancha urbana.

Campo fértil

Estos son algunos productos agrícolas de la capital mexicana:

  • En producción de romeritos y flor de cempasúchil —esta última usada principalmente en las fiestas del Día de Muertos—, el Distrito Federal es el primer lugar a nivel nacional.
  • En cuanto al cultivo del nopal, la Ciudad de México ocupa el segundo puesto, y el tercero en cultivo de brócoli.
  • Otros productos explotados en territorio capitalino son el apio, la verdolaga, la espinaca y la lechuga, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Agricultores de la capital

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Sederec, asegura que la política que encabeza consiste en brindar a los productores del suelo de conservación del DF asesoría técnica para el mejor aprovechamiento de la tierra y la utilización de las herramientas más adecuadas para el campo capitalino, así como en la entrega de apoyos económicos para el pago de trabajadores o la compra de accesorios que mejoren la producción rural. Otra meta es ayudar a abrir espacios de comercialización de las plantas y los alimentos cultivados en las delegaciones del sur.

Compartir
Artículo anteriorTu plan para hoy / 22 de diciembre
Artículo siguienteGalería: Clásico navideño
Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.