El ‘ejército’ de bots electorales

Las cuentas de Twitter de los aspirantes a jefes delegacionales en el DF tienen una coincidencia: seguidores falsos. Así funcionan e impactan los ‘acarreados’ digitales.

También en Twitter hay ‘acarreados’, y como muestra, las cuentas de los candidatos a jefes delegacionales en el Distrito Federal.

¿Cómo medirlo sin camiones que vayan por la gente o sin lonches, gorras o playeras con los colores o logotipos de los partidos?, pues con una aplicación: Twitter Audit, que permite determinar cuántos de los seguidores de un usuario no son reales.

De los candidatos a jefe delegacional de la Álvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, Iztapalapa o Miguel Hidalgo, tres tienen más de un tercio de bots -cuentas cuya identidad no corresponde a la de una persona del ‘mundo real’-, y ninguno alcanza el 100% de seguidores ‘reales’ en sus cuentas de Twitter.

Para Alberto Escorcia, investigador de redes sociales y movimientos sociales de la Universidad Oberta de Catalunya, el porcentaje normal de ‘bots’ que puede tener una cuenta es de máximo 11%. Si se rebasa, significa que el usuario recurre a los ‘acarreados virtuales’.

“Esto nos demuestra que los estrategas de campaña y los aspirantes a puestos de elección no entienden internet, el hecho de que usen bots significa que quieren simular popularidad, y los tuiteros rechazan este tipo de estrategias porque las consideran un engaño”, dice María Elena Meneses, investigadora de cultura digital del Tecnológico de Monterrey.

Twitter Audit es una plataforma que ayuda a exponer seguidores falsos, según su propio eslogan: “Exponiendo el fraude en Twitter desde 2012”; determina si un seguidor de un usuario de Twitter es falso con base en su número de tuits, la fecha de su último tuit y la proporción de seguidores y a cuántos usuarios sigue, aunque este método no es “perfecto”, según reconoce la misma página, sí puede ayudar a determinar si los seguidores de un usuario son auténticos o no y realiza la estimación del porcentaje de seguidores reales.

Meneses considera que “esta estrategia, más que beneficiar a un candidato, va a perjudicarlo”.

“Lo que importa en las redes sociales es la penetración de un mensaje, es decir, cuánto viaja un mensaje y cuántos efectos detona, entonces si lo que dice el candidato no tiene ningún efecto, la sociedad no le va a hacer caso, por más seguidores que tenga su cuenta” explica Escorcia.

Y LOS MÁS SEGUIDOS POR LOS ‘BOTS’ SON…

Hasta el cierre de edición, el candidato con mayor porcentaje de cuentas falsas entre sus seguidores es el aspirante del PRD a jefe delegacional en Cuajimalpa, Luis Espinoza Cházaro (@Luischazaro11). El 64% de sus seguidores son cuentas ‘de dudosa procedencia’. En total Espinoza Cházaro tiene 41 mil 481 seguidores.

Las peores porcentaje del DF se quedan en Cuajimalpa: el que sigue en número de ‘acarreados’ virtuales es Camilo Campos López, candidato del PAN para la misma demarcación. Tiene 38% de falsos entre sus 3 mil 348 seguidores, la segunda cifra más alta entre los candidatos a jefe delegacional.

Xóchitl Gálvez, candidata a jefa delegacional por el PAN en Miguel Hidalgo, tiene un 33% de bots del total de sus 109 mil 457 seguidores en la cuenta @XochitlGalvez. Gálvez es la que más seguidores tiene de todos los aspirantes a una jefatura delegacional en la Ciudad de México.

El cuarto lugar lo empatan Ricardo Monreal (@RicardoMonrealA), de Morena, y Dione Anguiano (@DioneAnguianoF), del PRD. Monreal aspirante a la Cuauhtémoc, tiene 88 mil 848 seguidores en su cuenta, y el 24% de estos son cuentas dudosas. Anguiano, aspirante para Iztapalapa, tiene un mismo porcentaje de ‘bots’, pero menos seguidores en total que Monreal (tiene 3 mil 981).

“Solamente son simulaciones de popularidad y por lo tanto engaños, y lo que sucede en Twitter no necesariamente pasa en el mundo real, en una elección presidencial no va a ganar el que tenga más seguidores de Twitter”, explica María Elena Meneses. “Twitter no es representativo del electorado, pero en el mundo virtual sirve para aparentar popularidad”.

Según Alberto Escorcia, “retweet mata número de seguidores”, así que lo único que ganan los políticos que recurren a los bots es apantallarse entre ellos mismos, considera.