Gran Sur: de vuelta a las raíces

grupo Gran Sur

El grupo Gran Sur fue la manera que hallaron estos músicos experimentados para humanizar y comunicar la cultura mexicana y latina a través de lo que mejor saben hacer: muy buena música.

Por Jesús Pacheco

Iñaki y Cha! se conocen desde hace ya más de tres décadas, tiempo en el que han compartido varios proyectos musicales —Fobia, Moderatto—. Con el paso de los años vieron crecer en ellos las ganas de crear un grupo que tocara un repertorio de canciones “de bar” en pequeños foros y escenarios. Ese deseo —combinado con una “intercesión” fortuita de Frank Sinatra— se encuentra en el origen del grupo Gran Sur, la banda que formaron al lado de la cantante y compositora zacatecana Sofi Mayen y el baterista Elohim Corona.

“Ahí estaba la idea, como proyecto”, cuenta Cha! en entrevista. “Hicimos algunas cosillas aisladas, y hace poco menos de dos años, nos invitaron los chicos de Ibero a hacer un homenaje a Frank Sinatra por los 100 años de su nacimiento.”

Se le ocurrió a Iñaki que hicieran una versión a “Something Stupid”, la canción en la que Frank canta junto a su hija Nancy, y que invitaran a Sofi a colaborar en el tema. El resultado les fascinó y dio pie a que platicaran con ella sobre la idea de banda que tenían en mente. Al día siguiente, Sofi llegó con una propuesta de canción.

“La química que traíamos desde antes se afianzó más”, dice Cha!, “y empezamos a trabajar en canciones con raíces muy mexicanas, con guiños a nuestra cultura”.

Poco tiempo después se integró Elohim, la pieza clave que, confiesan, les hacía falta para que todo tomara forma. Pronto la banda había sido bautizada como Gran Sur.

Adoptaron ese como nombre de la banda por tratarse de un término bastante abierto, que podía aludir lo mismo a eso que se encuentra después del río Bravo y hasta la Patagonia —en tiempos oscuros, de deshumanización de sectores enteros de la población por odio y xenofobia— que al Gran Sur que puede llevar en el corazón cualquier habitante con raíces latinoamericanas.

“Todos los paisanos que viven allá [en EUA], que están pasando momentos de miedo, de familias separadas, también llevan toda esta cultura”, dice Iñaki. “Qué mejor que la música para hermanarnos, qué mejor que el arte, los sentimientos, el amor para conectarnos otra vez, hermanarnos; en realidad, todos somos iguales, todos vivimos las mismas cosas, sufrimos las mismas penas.

“Por eso, Gran Sur me parece un nombre muy padre para un proyecto de música, como decimos, un poco azotada, pero tranquila, que nos lleva a celebrar desde nuestra óptica; es una manera distinta de hacer rock, pero con este sonido, con un idioma en común”.

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Sofi Mayen creció escuchando una combinación de música clásica con música popular e integrarse al grupo Gran Sur fue la ocasión para “darse el lujo” de componer canciones que en su faceta como solista no estaba haciendo.

“Cuando entré a este proyecto me di la oportunidad de sacar mi alter ego, de sacar todo esto que traigo adentro y que no había podido sacar”, cuenta Sofi. “Esta es la banda indicada y es una forma de realzar la belleza que hay en México a través de la música”.

Pero aunque Gran Sur comenzó a aparecer en pequeños escenarios hace poco menos de un año, Iñaki prefiere situar el origen del grupo Gran Sur varios años atrás.

“Esto empieza hace muchos años”, explica. “Yo siempre he tenido interés en la música folclórica. De hecho, cuando aprendí guitarra, no aprendí rock de inmediato; empecé de niño a tomar clases de rancheras y distintos ritmos. Me enseñaron varios rasgueos de guitarra, huapango, sones. Más adelante, los dioses del rock me llamaron, y desde los 13 estuve ensayando en las tardes con mis amiguitos. Eso eventualmente se convirtió en mi carrera, y tanto Fobia como Moderatto son bandas de rock, pero cuando terminé la prepa, yo estudié composición y etnomusicología en la Escuela Nacional de Música.”

Ahí, los maestros pronto le contagiaron su pasión por estudiar y reconocer la música étnica y folclórica de otros lugares del mundo. Pero cuando Iñaki llegaba a Fobia con esas ideas, lo mandaban a volar.

Se dedicó entonces a disfrutar las raíces del rock con el que creció, ese que escuchó durante su adolescencia, y sus deseos de hacer algo vinculado a la música folclórica mexicana debieron esperar algunos lustros.

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“Cuando empecé a trabajar con Cha! en este proyecto, jugamos con algunas cosas de música más nostálgica, pianos como de bar, medio de Agustín Lara; arreglos grandilocuentes de jazz, como Esquivel o Henry Mancini. Queríamos jugar con eso, por eso lo de Frank Sinatra nos vino perfecto, pero ya dimos un paso más adelante y nos fuimos hacia el son huasteco y un poquito de otras raíces musicales mexicanas, rancheras, corridos. Y la composición de Sofi encajó con el concepto, fue muy natural.”

El sonido que Gran Sur consiguió y que desde marzo pudimos escuchar a detalle en su álbum debut Ay, Dolor, debemos verlo como el resultado de una experimentación basada, sí, en aquella obsesión temprana por lo folclórico, pero también en las canciones que han escrito en conjunto; en el concepto visual, gráfico, desarrollado por Cha!, así como en todo lo que Elohim, en cuestión de percusiones, y Sofi, en composición y manera de interpretar, han aportado.

Al final, en el sonido de la banda alcanza a percibirse el lenguaje musical que cada uno de sus integrantes ha configurado en sus otros proyectos, volviendo al grupo Gran Sur una propuesta honesta y contemporánea sobre lo mexicano.