La cruzada por salvar los árboles

En la CDMX, los árboles se secan por culpa de una planta parásita, llamada muérdago. La solución podría estar en un desarrollo científico que espera la patente.

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Fotos: Alfredo Boc / MxM.

En una de las avenidas más representativas del país, Paseo de la Reforma, los árboles mueren lentamente; son víctimas de una planta parásita conocida como muérdago, la cual les roba el agua hasta secarlos por completo. Esta plaga no sólo afecta el arbolado de esta zona; está presente en varias zonas de la ciudad.

El titular de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), Miguel Ángel Cancino, explica que no se conoce con exactitud qué porcentaje de los árboles de la ciudad están infectados, pero se estima que es entre el 60 y 80 por ciento,  “lo que sí, es que es un problema serio”, advierte el procurador.

Guillermo Ángeles Álvarez, investigador del Instituto de Ecología (INECOL), explica que el muérdago es una planta parásita que vive del árbol que infecta: “(El muérdago) le secuestra mucha agua al árbol y le provoca un efecto de sombra sobre las hojas del árbol, haciendo que pierda una buena parte de su capacidad fotosintética”.

Es muy fácil que esta planta parásita se extienda a otros árboles, señala el especialista, gracias a que sus semillas son transportadas por los pájaros.

El 26 de abril de 2014, en el Parque Tezozomoc, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, anunció que se realizaría un programa para combatir la plaga del muérdago. En aquel entonces, se informó que el corredor de Paseo de la Reforma sería el primer punto que se atedería, podando o talando los árboles afectados.
A un año, dos meses del anuncio, los árboles de Reforma siguen afectados por el muérdago, como lo puede constatar quien realice un recorrido por la avenida, desde Hidalgo hasta el Auditorio Nacional.

Además, otras zonas de la ciudad ya presentan problemas.
En enero de 2015, el presidente de la Asociación Mexicana de Arboricultura (AMA), Daniel Rivas, recorrió Polanco para observar el nivel de infestación de muérdago en los árboles de la zona.

Rivas detectó que en una sola manzana, de los 102 árboles encontrados 14 presentaban algún grado de infección a causa de esta planta parásita.

Estudiantes de la UAM-Azcapotzalco, liderados por el doctor Saúl Alcántara Onofre, especialista en Conservación Urbana y de Bienes Inmuebles de Valor de la universidad,  realizaron un análisis de los árboles que se encuentran en el circuito de Amsterdam y en zonas aledañas. Encontraron que varios de ellos ya tienen la planta parásita, por lo que en cualquier momento podrían infectarse la arboleda del Parque México.

máspormás solicitó a la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal las acciones y resultados del programa de combate al muérdago en la ciudad, sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se proporcionó la información.

Fotos: Alfredo Boc / MxM.
Fotos: Alfredo Boc / MxM.

“BOMBARDEAR” ÁRBOLES

Guillermo Ángeles Álvarez es líder de un equipo de investigadores del INECOL que recién desarrolló un producto químico para atacar el muérdago, sin la necesidad de podar las ramas o derribar el árbol, aunque aún está en trámite la patente de esta alternativa ecológica.

El especialista del INECOL explica que su desarrollo se basa en “una hormona vegetal que, bajo las concentraciones en las que la utilizamos, provoca que la planta parásita se marchite”.

Los investigadores introducen el químico en pequeñas cápsulas que son disparadas con un rifle de aire, directamente a la zona del arbol afectada. “Nuestro producto garantiza que con la forma en que actúa solamente afecta a la planta parásita y no al árbol. Es un producto barato, fácil de adquirir, fácil de producir”, comenta el investigador Ángeles Álvarez.

A principios del 2015, el equipo del INECOL realizó una demostración de su desarrollo en los árboles infestados de la zona de Cuemanco. A esa demostración asistieron representantes de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal y de la Comisión Nacional Forestal.

Hasta ahora, los investigadores no han recibido ninguna respuesta de los funcionarios para saber si su desarrollo científico podría aplicarse con los árboles de la ciudad afectados por el muérdago. “Estamos esperando que nos envíen su reporte de resultados, pero creo que sí tuvimos algo de éxito”, comenta Ángeles Álvarez.

El investigador comenta que podar los árboles para eliminar el muérdago —como se ataca hoy la plaga en la Ciudad de México—, puede resultar más perjudicial que la misma presencia de la plaga, ya que “podarlos puede exponer a los árboles a más enfermedades”.
LA ENSALADA DE REFORMA

Saúl Alcántara Onofre, especialista en Conservación Urbana y de Bienes Inmuebles de Valor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explica que en Paseo de la Reforma hay varios problemas, debido a que se introdujeron especies de árboles que no corresponden a la historia de este corredor. “Es una completa ensalada”, dice.

El académico de la UAM-Azcapotzalco advierte que es urgente que el gobierno realice un plan de manejo del arbolado para Paseo de la Reforma, como el que se hizo en la Alameda, y no sólo eso, “habría que hacer un plan de manejo para todas las áreas verdes de la ciudad”.

El presidente de la Fundación Mexicana del Árbol, Teobaldo Eguiluz Piedra, considera que además de combatir el muérdago y hacer un plan de manejo es necesario implementar sistemas de riesgo para conservar el arbolado en Paseo de la Reforma y otras áreas de la ciudad.

 

DATOS

500 pesos por árbol es el costo anual que determinó el doctor Daniel Rivas para controlar el muérdago en los árboles afectados en Polanco.

3 meses es el tiempo que tarda el compuesto químico, creado por el equipo del doctor Guillermo Ángeles, en eliminar completamente el muérdago de un árbol.

2016: Año en que el doctor Guillermo Ángeles espera contar con la patente de su producto para poder comercializarlo.

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Reportero, ciudadano y cuasi adicto –en recuperación– de las bebidas energizantes. Por ahí dicen que soy el elemento más antiguo del equipo editorial de Máspormás, ¿será?