Los pros del transporte godín

Algunos corporativos de Santa Fe ofrecen transportación a sus empleados para evitarles el tráfico y elevar su productividad.

Sobre Paseo de la Reforma, frente al Auditorio Nacional, se estaciona un autobús en punto de las 7:20 horas. Con credencial en mano, lo abordan los empleados de un corporativo bancario que buscan llegar a tiempo a su jornada en una de las zonas más conflictivas de la ciudad: Santa Fe.

Erika Marín tiene un año utilizando este transporte empresarial para ir a la oficina. Antes probó hacerlo en auto propio, taxis y transporte público, pero dice que estos intentos se tradujeron en pérdida de tiempo y dinero, cansancio, estrés e inseguridad.

Más aún: de acuerdo con el Centro de Transporte Sustentable (CTS Embarq), cuando una persona debe dedicar una parte significativa de su día para llegar al trabajo es menos productiva y tiene menos salud.

Y en el caso de Santa Fe —una zona que carece de estaciones de Metro y Metrobús, y a la cual se accede sólo mediante cinco vialidades—, su poca conexión con el resto de la ciudad le quita atractivo como centro de negocios.

Adriana Lobo, directora de CTS Embarq, dice que 64% de los viajes que se hacen a Santa Fe corresponde a las actividades de los corporativos ahí ubicados, que se estima tienen alrededor de 160 mil empleados.

“Es ahí cuando ves la responsabilidad que tienen las empresas de otorgar alternativas a sus empleados que les faciliten el traslado a sus trabajos y así otorgarles mejor calidad de vida”, señala.

Xepus Ginebra, director general de Havas Media Santa Fe —una consultora de medios de comunicación—, asegura que la compañía optó por ofrecer transporte a sus empleados porque considera que así entra en una lógica de ganar-ganar.

“Garantizas que todos lleguen a tiempo, seguros y más descansados. Por lo tanto hay mejores resultados en el día a día y garantizas el cumplimiento de los tiempos laborales”, dice el directivo.

Tráfico que aleja talentos

La empresa echó a andar esta medida hace seis años para evitar fuga de talentos.

“El temor al tránsito y la complejidad de Santa Fe muchas veces alejan a personas que tienen grandes cualidades que nos benefician como empresa. Es más caro ignorar las necesidades de nuestros trabajadores”, dice Ginebra.

Karen Larios ejemplifica esta situación. Ella cuenta que aceptó el empleo que le ofrecieron en un corporativo de Santa Fe porque tenía la seguridad de que, gracias al transporte empresarial, podría llegar a tiempo todos los días, sin invertir las grandes cantidades de dinero que desembolsan otras personas que trabajan en la zona. Según CTS Embarq, ese gasto oscila entre los 13 mil 300 y los 25 mil pesos anuales.

Para ir a la oficina, Karen toma el autobús en Calzada de las Bombas, el punto más cercano a su casa, al sur de la ciudad. Después, el vehículo hace otra parada en Vaqueritos y de ahí no se detiene hasta llegar a Santa Fe, en el poniente, antes de las 8:00 horas.

“No me visualizo en el Metro con los empujones, haciendo tres horas de camino [de ida y luego de vuelta], lidiando con la gente y sus costumbres. Tener transporte trabajando hasta allá es lo mejor que me pudo ofrecer la empresa”, afirma.

“Cambiar el chip”

Otra empresa que ofrece transportación a sus empleados es la transnacional Monsanto, especializada en agricultura, pero no se logró entrevistar a sus voceros.

Al respecto, un recuento de Red Óptimo, un proyecto que busca fomentar la movilidad en la ciudad, señala que sólo cuatro de las 35 compañías ubicadas en Santa Fe brindan transporte a sus trabajadores bajo esquemas como rutas de autobús o autos compartidos.

Gustavo Jiménez, gerente de planeación de Red Óptimo, ve resistencia empresarial a implementar estos apoyos.

“Es complicado cambiar el chip de la cultura mexicana, en donde no existe la confianza y el apoyo completo para alguien que le está invirtiendo gran cantidad de tiempo extra a su jornada laboral, a lo que hay que agregar la inversión negativa de las empresas que se desentienden del problema”, dice.

Sin embargo, sostiene, es necesario promover la discusión del tema y cambios en la manera en que los trabajadores llegan a sus empleos, tanto por su bien como por el de las empresas y el de la capital en general.

“El problema no es externo, como lo ven los corporativos, ni es invisible, como lo ven los gobiernos. Es una realidad a la que debe darse una buena solución de manera urgente, porque los costos son a título individual y empresarial, pero también a nivel ciudad”, concluye el especialista.

Traslados

Según especialistas en movilidad, así es como se transportan las personas que llegan a Santa Fe:

  • El 87% de los viajeros llega a Santa Fe en automóviles particulares que, en promedio, llevan a 1.2 pasajeros.
  • Los taxis colectivos, que han cobrado fuerza entre quienes trabajan en la zona y llevan un promedio de cuatro pasajeros, representan 8% del total.
  • En los autobuses públicos, que en promedio llevan a entre 40 y 90 pasajeros por unidad, se mueve 3% de los viajeros.
  • La categoría con menor porcentaje es la del transporte empresarial, que abarca apenas a 2% de los viajeros.

Un doloroso segundo lugar

En 2014, la Ciudad de México quedó en el segundo lugar de la Encuesta del dolor del viajero, elaborada por el Institute for Business Value, para la que se entrevistó a ocho mil habitantes de 20 ciudades del mundo. Ahí quedó documentado que transportarse en el DF es tan complejo como hacerlo en Beijing, China, y peor que en Moscú, Rusia; en San Paulo, Brasil, o Londres, Inglaterra. La principal razón es que la población se cuadruplicó y los millones de vehículos que transitan al día no tienen el suficiente espacio para moverse.

 

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