Los retos del papá soltero

Los hombres que crían solos a sus hijos, un sector que crece desde hace 15 años, tienen menos protección legal en comparación con las mujeres.

Cuando Carlos Hernández decidió hacerse cargo por sí solo de sus dos hijas, firmó un acuerdo con su expareja en el que se estipula que ella le cede la custodia de las niñas.

Guarda ese papel como un tesoro pues, aunque sabe que únicamente refleja un pacto entre dos personas y no ha sido validado por alguna autoridad, confía en que pueda servirle para defenderse si alguien quiere quitarle a sus pequeñas.

Especialistas en derecho familiar advierten que el caso de Carlos ejemplifica la primera dificultad que enfrentan quienes quieren ser papás solteros, tanto en la capital como en el resto del país: lograr que se les reconozca legalmente como los responsables de sus hijos, porque los jueces tienden a otorgar la custodia a las madres más por razones de género que por cualidades y capacidades.

“Aún existe la percepción de que una mujer está habilitada de manera natural para el cuidado de los hijos, pero es un error considerar que sólo por su género es más apta para vigilar el desarrollo de un menor”, dice Jaime Guzmán, experto de la Asociación Mexicana de Padres de Familia Separados (AMPFS).

En la capital, el artículo 282 del Código Civil local indica que, en un divorcio, todos los menores de 12 años deben quedar a cargo de la madre, salvo cuando ésta genere violencia intrafamiliar. Esto, a pesar de que la Constitución del país establece que mujeres y hombres son iguales ante la ley.

La Ciudad de México es la segunda entidad de la República con más papás solteros, con 81 mil 62, sólo detrás del Estado de México, que tiene 129 mil 886.

Desde el año 2000, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) advirtió que los hombres a cargo de hogares e hijos representaban un sector emergente —si bien menor que el de hogares encabezados por mujeres—. En 2015, en todo el país se contabilizaron 982 mil 892 hombres en esta condición, y la cifra tiene una tendencia al alza.

Mauricio Santillán, subdirector de protección y defensa de la infancia del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Distrito Federal (DIF-DF), dice que actualmente 5% de los casos que recibe la institución corresponde a papás solteros que piden orientación legal, psicológica y educativa para el cuidado de sus familias.

El año pasado al DIF-DF llegaron los primeros cuatro ejemplos de hombres, con la custodia de sus hijos, quienes solicitaban apoyo para exigir pensión alimenticia a sus exparejas. Según el funcionario, dos de ellos obtuvieron resoluciones a su favor y los otros dos todavía esperan fallo.

Cambio generacional

Carlos tiene 25 años y poco más de uno como papá soltero. Para cumplir esa función, mejoró sus capacidades para cocinar para él y para sus hijas de dos y cinco años, aprendió a peinarlas y consiguió un trabajo cercano a su casa para poder pasar su tiempo libre con ellas.

Un caso similar es el de Saúl Hernández, quien tiene 35 años y a los 27 se convirtió en padre de una niña.

Cuando se separó de su pareja, quien argumentó querer seguir con su desarrollo profesional, ambos acordaron que él se haría cargo de la menor. Para poder hacerlo, Saúl dejó de ejercer su trabajo como ingeniero de audio y buscó un empleo con un horario flexible.

Sin embargo, las dificultades llegaron cuando la niña ingresó a la primaria, pues Saúl tuvo que buscar una escuela privada en la que ella pueda permanecer más tiempo mientras él trabaja. Saúl paga por ello cuatro mil pesos de colegiatura y se queja de que en los planteles públicos no haya más esquemas de horario ampliado para apoyar a padres en su situación.

Lilia Monroy, especialista de la organización Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide Social), considera que para ello el Estado debe dejar atrás la mirada tradicionalista que señala a la mujer como principal o incluso única responsable del cuidado de los hijos.

Para Monroy, esta vieja visión se refleja en los campos educativo o laboral, en los que un hombre suele tener más problemas para encontrar servicios públicos de guardería o conseguir permisos para estar con sus hijos.

“Aún no se comprende que un hombre tenga como prioridad el cuidado de sus hijos. El mercado laboral aún es adverso para los hogares que no tienen un equipo parental y lidian con las largas jornadas laborales”, dice la experta.

Pese a esos obstáculos, según lo reflejan las cifras oficiales, cada vez son más los hombres que, como Carlos y Saúl, deciden tomar las riendas de su hogar y la crianza de sus hijos por sí solos, y que con ello representan a una generación para la cual la paternidad implica un rol integral, más amplio que el de sólo proveer recursos.

Áreas por modificar

Especialistas y algunos legisladores creen que estos campos necesitan adecuarse a nuevas realidades sociales:

  • Los programas sociales. En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), diputados han buscado —todavía sin éxito— que se reforme la ley para que los papás también puedan recibir apoyos alimentarios, no solamente las mamás.
  • Los servicios de guardería. A nivel nacional, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ya aprobó que los papás también tengan derecho, pero otras instituciones públicas y privadas aún no lo contemplan y dan prioridad a las mamás.
  • Los baños públicos. Los expertos advierten que en la mayoría de estas instalaciones los cambiadores para bebés están en el sanitario de mujeres, cuando también debería haber en el de hombres, por los varones que se encargan de sus hijos.

Los países nórdicos van a la vanguardia

Revisiones de los derechos laborales en el mundo indican que los países nórdicos son los más avanzados en materia de apoyos a los papás que trabajan. En Islandia, los hombres tienen 90 días de permiso cuando nacen sus hijos. Una situación similar ocurre en Suecia, donde se otorgan 70, y en Finlandia, donde se dan 54. En Estados Unidos, el permiso asciende a 84 días, mientras que en América Latina el periodo oscila entre ocho y 15. En México, con la reforma laboral de 2012, el permiso de paternidad se fijó en cinco días.

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