Medibus pierde el rumbo

En 2015, las unidades médicas móviles de la capital sólo realizaron 23% de las atenciones previstas, su peor resultado en el sexenio.

Después de cinco intentos, Ana María logró comunicarse con el centro de atención telefónica de Medicina a Distancia de la Secretaría de Salud local (Sedesa) para preguntar por la ubicación de los medibuses, como se conoce a los vehículos del gobierno capitalino que, hace nueve años, comenzaron a brindar servicios médicos gratuitos a los habitantes de zonas marginadas.

La mujer, de 62 años, quería obtener información para realizarse una mastografía, un procedimiento para prevenir y detectar el cáncer de mama, una de las principales causas de muerte en mujeres. Una operadora tomó su llamada, revisó sus archivos y le dijo que no había unidades móviles disponibles cerca de su casa, en la Miguel Hidalgo, por lo que le recomendó desplazarse y acudir a un centro de salud.

Diego también tuvo una mala experiencia con los medibuses. Apenas a principios de este mes, logró llegar a uno de estos vehículos cerca de la estación Nopalera del Metro, en la delegación Tláhuac. Sin embargo, tuvo que esperar dos horas a que el personal empezara a recibir pacientes, a pesar de que el horario de atención debe iniciar a las ocho de la mañana.

Además —recuerda el joven—, los médicos advirtieron que no todas las personas que se encontraban formadas serían atendidas, porque su jornada laboral acababa a las dos de la tarde.

Hace año y medio, los medibuses también dejaron a Patricia una mala impresión. Aquella vez, dice haber sido testigo de cómo un grupo de mujeres de San Juan de Aragón, al oriente de la capital, tuvo que esperar desde las cinco de la mañana hasta las 12 del día para que llegara una de estas unidades a brindar servicio.

Menos atenciones

Los tres casos son reflejo de las fallas que tiene el programa Medibus, algunas de las cuales son reconocidas por las propias autoridades capitalinas.

En sus informes trimestrales de 2015 enviados a la Secretaría de Finanzas, la Sedesa admite que “las unidades móviles han presentado factores por los que no se han utilizado”, aunque no explica las razones sobre la situación.

Los documentos entregados agregan: “Se ha realizado menor número de estudios de laboratorio para detección de diabetes, de cáncer de próstata, pláticas de educación para la salud, así como consulta externa general”.

Incluso, según estos informes, los resultados que el programa obtuvo en 2015 han sido los peores en la actual administración, pues los medibuses solamente llevaron a cabo 23% de las 793 mil atenciones que tenían previsto efectuar.

Más aún, el porcentaje de cumplimiento ha ido bajando año con año. Por ejemplo, en 2012 se superó la meta de atenciones y se llegó a una efectividad de 136%. Para 2013, la cifra fue de 113% y, para 2014, de 84%.

Para 2016, el objetivo de atenciones fue ajustado a la baja, pues pasó de las 793 mil planteadas en 2015 a 497 mil, según se consigna en el anteproyecto de Presupuesto de Egresos de la ciudad.

Sobre el tema, Máspormás solicitó entrevistas con autoridades de la Sedesa, pero no obtuvo respuesta antes del cierre de esta edición.

Bajo la mira

El desempeño del programa Medibus también ha llamado la atención de la Contraloría del gobierno capitalino, que en noviembre comenzó una auditoría al respecto.

Los resultados de dicha revisión fueron presentados en febrero pasado y en ellos se advierten deficiencias en el equipamiento de los medibuses.

Según la Contraloría, en estos vehículos falta equipo e instrumental médico, lo que disminuye la eficiencia y la calidad de la atención a la ciudadanía. Además, agrega el organismo, existe una supervisión deficiente de la conservación y buen uso de los insumos entregados a Medibus.

Otras fallas ya habían sido señaladas por la Contraloría en una revisión previa, de febrero de 2015.

En aquella ocasión, se advirtió que los expedientes del personal médico dedicado a realizar mastografías no incluían información básica, como el currículum, la cédula profesional y el título de estos especialistas.

Además, se alertó de que no había mecanismos para garantizar que los materiales empleados fueran nuevos y de marcas reconocidas, ni para vigilar que el mantenimiento a las unidades médicas se hiciera con empresas certificadas y en establecimientos especializados.

Incluso, la Contraloría capitalina detectó entonces que, para la realización de estudios clínicos, personal de los medibuses llegaba a remitir a los pacientes a laboratorios privados, en lugar de enviarlos a instituciones gratuitas como los hospitales de la red capitalina.

Fallas

Estos son algunos servicios del programa que se quedaron cortos en 2015:

  • Química sanguínea y antígeno prostático. Estos estudios se realizan para detectar el cáncer de próstata, el más común entre los hombres capitalinos, según las autoridades de salud locales. De acuerdo con informes de desempeño, los medibuses sólo llevaron a cabo 21.46% de los que estaban previstos.
  • Colposcopía. De estos estudios, cuyo propósito es identificar lesiones precancerosas en mujeres, el programa únicamente llevó a cabo 37.4% de los que estaban calendarizados.
  • Consultas externas generales. En este rubro, el porcentaje de cumplimiento fue menor a la mitad: 42.53%. La finalidad de este servicio es atender a las personas que tienen diversos padecimientos, principalmente en zonas de alta marginalidad.
  • Pláticas de educación para la salud. El programa de la Sedesa prevé que éstas se lleven a cabo en todas sus unidades médicas móviles para ayudar a la ciudadanía a prevenir enfermedades. De las que estaban contempladas, únicamente se llevó a cabo 28.13%.

Con cuatro años en el garaje

Uno de los 11 medibuses con los que cuenta la Secretaría de Salud de la capital (Sedesa) tiene cuatro años detenido. En respuesta a una solicitud de información, la dependencia local indica que uno de los mastógrafos de esta unidad quedó dañado en 2012 y, desde entonces, el vehículo se encuentra inactivo y en las instalaciones del Almacén Central, ubicadas en la delegación Azcapotzalco, al norte de la ciudad. La situación de este autobús prevalecía al menos hasta el pasado 29 de marzo.

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Artículo anteriorEdición impresa: 21/04/2016
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Reportero, ciudadano y cuasi adicto –en recuperación– de las bebidas energizantes. Por ahí dicen que soy el elemento más antiguo del equipo editorial de Máspormás, ¿será?