Musulmanes dan buena imagen

Grupos que practican el islam hacen campaña para deslindar a su religión de los actos terroristas cometidos en otros países.

Hace un par de semanas, Rocío recibió un folleto que la hizo cuestionarse sobre la percepción que tenía acerca del islam. El folleto tenía una paloma blanca en la portada y era uno de los 300 mil que, a lo largo del último año, la Comunidad Musulmana Ahmadía ha distribuido en la capital para difundir su religión y combatir la mala imagen que le han generado los actos terroristas cometidos en otros países.

Se trata de la más reciente campaña de este tipo en la Ciudad de México, pero dista de ser la única. Otras organizaciones y grupos musulmanes —como el Centro Salafi de México, el Centro Educativo de la Comunidad Musulmana y la Asociación Civil de Mujeres Musulmanas Latinas— realizan sus propias actividades de promoción.

El saudí Waseem A. Sayed, representante de la Comunidad Ahmadía en el país, señala que la labor de su agrupación apenas está comenzando y se sostiene y financia con base en donativos.

Algunos de sus objetivos inmediatos, dice, son mantener sus reuniones informativas semanales, imprimir alrededor de 10 mil copias del Corán traducidas al español, distribuir “muchos más folletos”, inaugurar en abril próximo su primera sede —que se ubicará cerca de Insurgentes Norte— y planear la construcción de una mezquita “de grandes proporciones”.

Hasta ahora, la Comunidad Ahmadía tiene presencia en 200 países y 10 entidades de la República, donde trata de limpiar la imagen del islam luego de hechos como los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, los ataques al semanario francés Charlie Hebdo y al teatro Bataclan de París en 2015, y el despliegue del Estado Islámico (ISIS) en Medio Oriente.

Por lo pronto, en la capital mexicana su trabajo ya ha dado algunos resultados y ha hecho que más personas se acerquen a sus reuniones informativas e, incluso, que algunas consideren convertirse al islam. Tal es el caso de Rocío, de 31 años, quien para dar ese paso todavía quiere cerciorarse de que se trata de una religión pacifista.

“Estoy en un momento en donde lo único que necesito es paz. Me está costando un poco de trabajo, pero tengo mucha fe en que lo voy a conseguir”, dice la mujer, quien trabaja como coordinadora de ventas.

De optar por practicar el islam, Rocío se convertiría en uno de los mil 178 musulmanes que viven en la Ciudad de México, de acuerdo con el Inegi, aunque la académica Camila Pastor, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), estima que son alrededor de tres mil.

En comparación con quienes profesan el catolicismo —alrededor de ocho de cada 10 mexicanos—, es un sector minoritario.

“ISIS no es islam”

Otras agrupaciones mantienen fuertes diferencias ideológicas con la Comunidad Ahmadía, pero coinciden en la intención de difundir información para desvincular al islam de actos terroristas.

Una de ellas es el Centro Salafi de México, cuyo director, Muhammad Ruiz Al Meksiki, señala: “[Nosotros] invitamos a la gente al islam. Cuando suceden este tipo de cosas, como [los actos de] ISIS o Al Qaeda, explicamos que eso no es el islam, los invitamos a que conozcan, les damos un curso introductorio. De ellos, algunos se van y algunos se quedan”.

Sami Mohammed, encargado del Centro Educativo de la Comunidad Musulmana —ubicado en Polanco—, concuerda con esto y asegura que los musulmanes respetan a quienes practican otras religiones y no los fuerzan a convertirse.

Incluso, dice, un gesto de paz hacia los mexicanos por parte de la organización es impartir clases de árabe de forma gratuita.

En busca de espacios

Sobre estas campañas de difusión, Camila Pastor señala que son un intento de los musulmanes para evitar ser discriminados y que se hable de ellos de manera negativa.

“Yo creo que las comunidades musulmanas mexicanas, por un lado, perciben patrones de discriminación o islamofobia y, por otro, están activas buscando espacios públicos en los que pueda hablarse del islam en otros términos”, dice Pastor, quien tiene 10 años investigando a estos grupos.

Entre 2012 y 2015, la Comisión de Derechos Humanos local recibió siete quejas por presuntas violaciones al derecho de libertad de conciencia y religión. Sin embargo, la institución no detalla cuántas de ellas fueron presentadas por musulmanes.

Waseem A. Sayed, en tanto, asegura que su organización no escatimará esfuerzos para lograr su objetivo.

“Todo esto es necesario porque, lamentablemente, el islam tiene una imagen muy problemática, muy mala. No es solamente culpa de cuando hay bombas. No es noticia nosotros llevando acciones para promover la paz”, dice Sayed, al subrayar su deseo de cambiar la percepción sobre su religión.

Requisitos para aspirantes

Quienes quieran unirse a la Comunidad Ahmadía deben cumplir ciertas condiciones:

  • Una de las principales es que los interesados se aparten “de toda clase de mal”. Entre otras cosas, esto incluye falsedad, fornicación, adulterio, miradas licenciosas, libertinaje y crueldad.
  • Otros requisitos son comprometerse a no dañar “a las criaturas de Dios con sus manos, su lengua o de otra forma”, así como abstenerse de seguir costumbres no islámicas.
  • Los interesados deben ofrecer cinco oraciones diarias y pedir perdón por sus pecados.
  • A los aspirantes también se les exige renunciar al orgullo y la vanidad, para adoptar una vida que la comunidad describe como de humildad y modestia.

¿Quieres saber más sobre ellos?

Del 28 de marzo al 6 de abril, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) hará una Semana Árabe en México. En ella habrá discusiones sobre el islam y los musulmanes, que partirán desde una perspectiva neutral, académica y cultural, dice la investigadora Camila Pastor. Entre las actividades previstas hay presentaciones de libros, conferencias, un taller de caligrafía y una proyección de cine infantil. El programa detallado puede consultarse en la página web www.semanaarabe.cide.edu.

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Reportero, ciudadano y cuasi adicto –en recuperación– de las bebidas energizantes. Por ahí dicen que soy el elemento más antiguo del equipo editorial de Máspormás, ¿será?