‘Papás’ anónimos

Con una búsqueda de Google y una llamada telefónica puedes comenzar la travesía para ayudar a otros a tener hijos. Eso sí, necesitas tener entre 18 y 35 años, estar dispuesto a realizarte varios estudios médicos y tener abstinencia sexual durante un tiempo. No todo mundo pasa las pruebas para ser un donador de semen.

En la Ciudad de México existen, por lo menos, siete bancos de semen; todos funcionan como parte de la estructura de las clínicas de reproducción asistida.

Los donadores llegan voluntariamente, no hay campañas o estrategias para encontrarlos, explica Abel Avilés, director del Banco de Semen del Instituto Valenciano de Infertilidad en México (IVI). “Son —asegura— personas que deciden ayudar a las parejas a lograr un sueño que de momento ellos no desean”.

Pero ser donador no es un asunto altruista. Si se pasan todas las pruebas, por cada muestra “utilizable” se otorga “una compensación económica”, que puede ser de 300 a 700 pesos, la cantidad depende del banco.

DE CANDIDATO A DONADOR

La primera cita es a las nueve de la mañana de un miércoles. El único requisito, en ese momento, es tener tres días de abstinencia sexual. Una mujer treintañera, con un uniforme de laboratorista médico, explica que se analizará una primera muestra para conocer “la calidad espermática”.

El candidato a ser donador entra a la habitación de dos por tres metros —que llaman masturbatorio—, con una iluminación tenue y habitada por una silla cubierta con una tela azul, una televisión, un par de revistas porno, un envase transparente con tapadera azul y un letrero: “Si se encuentra tenso o nervioso trate de relajarse, los estudios demuestran que en estado de calma se producen las mejores muestras”.

“En caso de que tu muestra cumpla con los requisitos, te llamaremos”, dice la mujer.

La primera prueba que realizan a la muestra es para verificar la “calidad espermática”, que determina si existe una concentración de más de 20 millones de espermatozoides por mililitro; de los cuales, más de 50% debe tener movilidad.

Si, además, la muestra resiste una temperatura de menos 196 grados centígrados, el candidato continúa la travesía: estudios médicos que, entre otras cosas, acrediten que no padece enfermedades de transmisión sexual. En algunas clínicas se hacen también estudios sicológicos.

Dejar de ser candidato para convertirse en donador puede ser un proceso que dura, en promedio, un mes y medio. “No buscamos al hijo de familia ideal, pero sí tiene que ser una persona completamente enterada de lo que está haciendo”, dice Avilés, del Banco de Semen del IVI.

SECRETOS DE FAMILIA

En México, 30% de los casos de infertilidad en parejas tiene como causa un factor masculino. Un hombre puede ser infértil cuando tiene menos de cinco millones de espermatozoides en un mililitro de semen, cuando sus espermatozoides tienen baja movilidad o un porcentaje muy bajo de ellos tiene una forma normal, entre otras cosas.

El banco de semen del IVI fue el primero, a nivel privado, en funcionar en México. Comenzó en 2002 y tiene 35 muestras de personas con características físicas —estatura, complexión, color de ojos y piel— diferentes. Por cada muestra que se utilice en un tratamiento de reproducción asistida se paga entre cinco y seis mil pesos.

Todos los bancos de semen tienen datos sobre las características físicas del donante; si él acepta, pueden tener una fotografía de cuando era niño. Esto se hace para guardar la identidad del donador.

“Todo tiene que ser anónimo, ni el receptor ni el donante saben quién es quién —explica Avilés—. Las muestras del banco de semen no son para tener al hijo a la carta, se utilizan para dar una alternativa a la pareja que no puede usar su muestra y se utilizan las características físicas de la pareja”.

El donador debe dar muestras durante un periodo de entre tres y seis meses. En algunas clínicas, debe de asistir una vez cada 15 días y en otras dos veces por semana. En cada visita debe de tener abstinencia sexual de tres días.

Las muestras que están listas para usarse se identifican con un código alfanumérico “único e indescifrable, que nada tiene que ver con las iniciales de su nombre ni con su fecha de nacimiento”, explica Avilés.

La confidencialidad trata de evitar que el donante tenga, en el futuro, una responsabilidad de paternidad.

Las muestras de un donador sólo pueden usarse seis veces. Para evitar que dos hermanos biológicos se encuentren —con riesgo a relaciones consanguíneas—, se distribuyen geográficamente, tratando de que la posibilidad del encuentro sea mínima.

UNA LEY ‘OCHENTERA’

En México, dos leyes rigen el manejo de los bancos de semen, aunque ninguna de las dos se refieren a ellos específicamente: el título XIV de la Ley General de Salud, sobre Donación, Trasplantes y Pérdida de la Vida, así como el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario de la Disposición de Órganos, Tejidos y Cadáveres de Seres Humanos (de 1985).

Especialistas en reproducción asistida, como Abel Avilés, resaltan que hay un atraso en la legislación del tema de bancos de semen de 20 años.

INFERTILIDAD MASCULINA
Estas son algunas de las causas que contribuyen a disminuir la fertilidad en los hombres:

Astenoterazoospermia severa. Cuando la movilidad de los espermas es muy baja.
Teratozoospermia severa. Cuando menos del 4% de los espermas presentan una morfología normal.
Oligozoospermia severa. Cuando el concentrado de espermas es menor a cinco millones por mililitro.
DATOS QUE TE INTERESAN
*1952 abrió el primer banco de semen en el mundo, en Iowa, EU.

*25 muestras por donador se permiten en Dinamarca.

*6 muestras por donador se tienen como límite en Australia.
(Amín López)