Una semana sin Metro

Si el metro colapsara, los pasajeros afectados

¿Qué pasaría si este transporte dejara de funcionar? Además de caos, otras formas de movilidad se abrirían camino

ARTE: MICHEL LARIS

El 12 mayo, 71 conductores de toda la red del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro realizaron una huelga matutina que retrasó a 25 mil usuarios.

Luego de 13 días de aquel suceso, una lluvia azotó la CDMX y los pasillos del Metro La Raza, donde convergen las Líneas 3 y 5, se inundaron por completo. El agua alcanzó tres centímetros de altura y muchos tuvieron que salir a buscar el autobús más cercano. Todos iban atascados.

Hace dos semanas, una vía de la Línea 9 presentó una ruptura. Tres estaciones dejaron de funcionar por una revisión al sistema eléctrico, pero la estación más afectada fue Centro Médico. Colapsó.

Las contingencias al interior del Metro se han convertido en el pan de cada día de los chilangos, pero ¿qué pasaría si deja de funcionar una semana completa?

“Se podría compensar con otros servicios, pero sería muy complicado y habría muchas demoras. Sería un escenario bastante caótico para la movilidad”, confirma Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP).

Impacto al bolsillo
Los 5.5 millones de pasajeros que viajan a diario tendrían que buscar la manera de trasladarse por otro medio; 175 millones de pesos perdería el Metro. El Metrobús, Sistema M1, autobuses, microbuses, combis, taxis y bicicletas serían la vía de auxilio, pero no se darían abasto y los usuarios destinarían al menos 10% más en pasajes.

Datos del Centro de Opinión Pública revelan que el 57% de los pasajeros utiliza dos tipos de transporte, lo que significa que, si no hubiera Metro, un pasajero tendría que pagar entre cinco y siete pesos de pasaje en microbuses y autobuses o vagonetas.

En una semana laboral, el gasto sería entonces de hasta 10 pesos más, solo si sustituye su viaje en tren, pero si requiere usar además otro transporte, serían alrededor de 35 pesos adicionales —una caja de huevo blanco de 18 piezas, 1 kilo de azúcar o dos litros de leche; productos de la canasta básica de cualquier chilango—.

Colapso vial

Aunque hay otras formas de trasladarse, el transporte público que existe no soportaría una semana sin uno de los servicios más importantes para la ciudad.

“De alguna manera al Sistema M1 y Metrobús se les ha dado una regulación importante, sin embargo, no se darían abasto. Obviamente entrarían más microbuses y autobuses, pero no tendrían la calidad, sobre todo en velocidad”, comenta Baranda.
Los pasajeros invertirían una hora más a las dos que ya hacen en promedio para trasladarse, lo que, multiplicado por cinco días, se traduce en 15 horas semanales tan solo para llegar a sus destinos.

El Centro de Opinión Pública señala que 46% de los usuarios de transporte considera que el tiempo que ocupan en el transporte ha influido de manera negativa en su desempeño académico o laboral. Lo que agravaría este malestar.

Si el Metro deja funcionar, los principales puntos afectados por arriba del asfalto serían: la ruta que siguen la Línea 1, que va de oriente a poniente, afectando sobre todo avenida Fray Servando Teresa de Mier y Chapultepec; la Línea 2, que va de Cuatro Caminos a Tasqueña, colapsando Viaducto, y la Línea 3, que recorre de Indios Verdes a Universidad, donde Insurgentes Centro sería el punto más crítico.

¿Cómo evitar llegar a esto?

Tanto el Metro como el gobierno de la CDMX podrían evitar que una escena así pasara. El Instituto Mexicano de la Competitividad y el ITDP coinciden en que tener presupuesto para la rehabilitación y compra de vagones sería una medida preventiva.

“Lo ideal es tener mayores frecuencias en el viaje de los trenes; pero más factible es la extensión de algunas líneas en lugar de hacer nuevas”, explica el especialista en transporte y política pública.

El experto también comenta que es necesario ampliar la Línea 7 de Barranca del Muerto a San Jerónimo y que el nuevo Tren Interurbano —que conectará Observatorio con Toluca— se amplíe hasta Metro Chapultepec, así como garantizar la conectividad hacia el Nuevo Aeropuerto.

“Se tiene que pensar en más transporte de calidad y complementar con otros sistemas. Se hace una línea cada administración y eso es muy costoso. En cambio, apostar por nuevas rutas de Metrobús o ampliarlas sería una opción más viable. En el ITDP tenemos la propuesta de 19 rutas de MB y Mexibús para la Zona Metropolitana del Valle de México”, comenta Baranda.

Por su parte, el gobierno capitalino trabaja en la ampliación de la Línea 12 que beneficiará a 220 mil personas y construye una nueva ruta de Metrobús en Reforma.

Pensar que el STC deje de operar una semana definitivamente sería una pesadilla. Lo que es real es que cada día son más los usuarios que necesitan desplazarse por la gran metrópoli, incluyendo  los 1.3 millones de mexiquenses que diario llegan a la CDMX. La solución está en que pasajeros, Metro y gobierno capitalino incentiven el desarrollo del resto del transporte público.

En cifras:

  • 48 años cumple el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la CDMX en 2017.
  • 52% de los pasajeros de la ciudad ocupa el Metro como principal medio para trasladarse.
  • 2.5 millones de personas rebasan la capacidad del Metro de la CDMX.