Revolución maker en la CDMX

Este movimiento apuesta a cambiar la forma en que se producen y crean las cosas; de paso, también están influyendo en la forma en que se aprende y todo, gracias a la tecnología.

Fotos: Alfredo Boc.
Fotos: Alfredo Boc.

En el número 26 de la cerrada Alberto Zamora, en Coyoacán, el segundo jueves de cada mes, 50 makers se reúnen para hablar de sus proyectos e ideas; se lanzan preguntas, se aconsejan, toman notas, comparten los pasos que siguieron para realizar su creación. Este es un Makerspace.

En octubre de 2014, tres veinteañeros —Norman Morales, Helena Galván y Marcel Díaz— crearon el makerspace 330 ohms cuando estudiaron ingeniería mecatrónica en la UNAM. Buscaban formar un negocio propio donde pudieran materializar sus ideas y abrir un espacio quienes desearan crear. Sin saberlo, abrieron el primer gimnasio del conocimiento de la Ciudad de México.
“Al darnos cuenta de que ya existía un movimiento similar en el mundo, nos unimos al término maker. Pensamos: ‘no estamos tan locos, ya se está haciendo en otras partes’. Nos gustó el término porque su ideología es compartir el conocimiento, quieres que los demás aprendan algo que tú ya sabes, eliminas el egoísmo del saber”, cuenta Helena García, de 27 años.

El movimiento maker es herencia del Do It Yourself (DIY) o Hazlo tú mismo de los años cincuenta y de los hackers que comenzaron la revolución del software libre. Chris Anderson, ex editor de la revista Wired, acuñó el término en 2012, con su libro Makers, la nueva revolución industrial.

Los makers del siglo XXI tienen entre sus consignas más importantes: “si puedes imaginarlo, puedes hacerlo”, pues buscan revolucionar el proceso creativo de las cosas, combinando su imaginación, conocimiento compartido y tecnología.

Gustavo Merckel, coordinador de diseño y desarrollo de la empresa mexicana Hacedores —makerspace que funciona en el centro de la ciudad— explica que en el movimiento “se combina el mundo virtual con el físico” y cualquiera, sin necesidad de tener conocimientos en computación o ingeniería, tiene a su alcance la posibilidad de crear lo que imagina: “Lo que se necesita es tener esa curiosidad de aprender y eliminar las barreras mentales con las que nos hemos desarrollado”.

Para los makers compartir el conocimiento es vital; eso permite que cualquiera tenga acceso a instructivos digitales para fabricar cosas que alguien más inventó y sociabilizó en la red.

Una de las principales herramientas de los makers es Arduino, plataforma de open source (que permite el acceso a su código de programación y que se basa en hardware y software fácil de usar), creado en 2005, en Italia.

En Hacedores, por ejemplo, utilizaron Arduino para crear una bolsa que permite cargar la batería del celular con energía solar; además, fabrican un microscopio —con el lente de una cámara vieja y una computadora de escritorio— para tomar fotografías y video de experimentos con algas.

Fotos: Alfredo Boc.
Fotos: Alfredo Boc.

GENERACIONES CREADORAS

En la colonia Roma, todos los jueves se reúnen cuatro ingenieros y un físico matemático, todos jubilados, para construir una impresora tercera dimensión (3D). Se autonombraron como Los hijos del rey Arduino.

Mario Garnier, integrante del grupo, recuerda que cuando eran estudiantes decían: “algún día habrá una máquina que pueda hacer las cosas que estamos imaginando. Ahora, nosotros estamos fabricando la nuestra en casa”.

Los hijos del rey Arduino se educaron en la vieja escuela: utilizaban sierra para cortar la madera; plastilina o yeso para hacer moldes y pensaban en fábricas para crear sus productos. Hoy, gracias a la tecnología, “no necesitas buscar una pieza que te hace falta, la puedes hacer tu mismo en casa o mandarla a hacer a un precio bajo. Lo que importa es saber que ya se puede”, comparte Javier Otero, quien se graduó como ingeniero en 1968.

Los ingenieros y matemáticos jubilados se conocieron en 330 ohms, donde es posible encontrar taladros, prensas, desarmadores, impresoras 3D, máquinas de corte láser y otras herramientas.

Norman Morales, de 29 años y uno de los fundadores de 330 ohms, dice que el movimiento también trae consigo una ruptura en la brecha generacional y no tiene un perfil establecido. “Vienen diseñadores, ingenieros, pintores, gente que se dedica a la costura, de todo. Las edades tampoco son las mismas, tenemos estudiantes y personas jubiladas que vienen a intercambiar ideas y conocimientos”.

Rodrigo Rasgado, del grupo de jubilados, señala que se vive una etapa que rompe con los esquemas de funcionamiento de la economía y de la educación. “Se incentiva la creatividad. Se democratiza la invención y se revoluciona la educación”, afirma.

Su compañero de 65 años, Ausencio Vázquez, ingeniero que actualmente da clases de bachillerato por pasatiempo, dice que “este es el momento en que los jóvenes pueden cambiar su mentalidad y modificar la forma del aprendizaje”.

En la sala del departamento donde se reúnen Los hijos del rey Arduino está la máquina que construyen desde hace tres meses. “Falta el software que hará que nosotros le ordenemos qué hacer sin operarla manualmente”, cuenta Javier Otero.

“Tenemos una educación que no nos enseña a razonar. —dice Otero— Este movimiento puede cambiar la forma en que aprendemos a razonar lo que hacemos. Vemos videos, intercambiamos ideas y nos quitamos el ‘no se puede’ de la mente”. Ser maker, señala, es encontrar soluciones, siempre. “Esa es la revolución”.

 

Fotos: Alfredo Boc.
Fotos: Alfredo Boc.

MANIFIESTO MAKER

En el Espacio de Hacedores, makerspace ubicado en el centro Histórico de la Ciudad de México, se difunde el manifiesto maker:

– Todos somos Hacedores

– Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo.

– Si no puedes abrirlo, no es tuyo.

– Compartimos lo que hacemos y ayudamos a otros a hacer lo que compartimos.

– Somos más que consumidores, somos productivos, creativos.

– Nos preguntamos, ¿Qué puedo hacer con lo que sé?

– Las fallas se utilizan como oportunidad para aprender y hacer algo mejor.

– Nos ayudamos unos a otros para hacerlo mejor. Se abierto, incluyente, alentador, de espíritu generoso.

 

CARACTERÍSTICAS DEL MOVIMIENTO

En su libro Makers, La nueva Revolución Industrial, Chris Anderson explica algunas de las características del movimiento:

* Gente que usa en casa herramientas digitales para diseñar nuevos productos y hacer de ellos prototipos.

* Hay una norma cultural para compartir esos diseños y colaborar con otros en comunidades.

* Utilizar estándares de diseño de archivos comunes, para que todo el mundo pueda enviar sus diseños a servicios comerciales de fabricación.

 

MAKERSPACES EN EL DF

330 ohms
Cerrada Alberto Zamora #26, colonia Villa Coyoacán.

Hacedores Zócalo
República de Guatemala, dentro del Pasaje Catedral, 4to piso, departamento 402.

 

DATOS

2005: se crea Arduino. Quienes lo desarrollaron, entre ellos el italiano Massimo Banzi, lo hicieron para enseñar a sus alumnos todo sobre los microcontroladores.

1993: un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachussetts concibe la impresión 3D.

Compartir
Artículo anteriorTres tipos de cajas
Artículo siguienteNadie nos gana en desigualdad
Escucha conversaciones ajenas. Le gustan los datos y las solicitudes de información. Ama contar historias y los tacos al pastor. Tuitea de vez en cuando: @alecrail.