Una santa contra la gentrificación

Santa Mari La Juaricua, la santa antigentrificación

Para proteger de desalojos a los habitantes de los barrios viejos de la ciudad, los vecinos le rezan a Santa Mari la Juaricua

FOTO: NURI R. MELGAREJO

En la colonia Juárez, la ventana de un departamento de planta baja en la calle de General Prim ha sido modificada para erigir un altar. La figura a la que se le rinde culto y se le pide protección es de nueva creación: Santa Mari La Juaricua, la santa protectora contra la gentrificación.

El nombre de la santa lleva la insignia de dos colonias que en los últimos años han atravesado por un proceso de transformación: Santa María la Ribera y la Juárez. La primera, con 155 años de antigüedad; la segunda, con 111 años. Esta transformación, basada en la presencia de comercios ajenos a los que eran tradicionales en el barrio, así como el incremento en la renta y adquisición de propiedades que lleva a la expulsión de los antiguos habitantes, se condensa en dos términos cada vez más comunes en el vocabulario: “gentrificación” y “blanqueamiento”.

Sandra Valenzuela es artista plástica y habitante de la colonia Juárez. Jorge Baca también es artista, pero vive en Santa María la Ribera. Ambos son conscientes del problema que representa la transformación de sus respectivos barrios en territorios de consumo, divertimento y viviendas de alto costo y servicios encarecidos.

Por ello, estos dos artistas plásticos crearon a Santa Mari La Juarica: un símbolo que busca concientizar sobre la parte que se esconde tras la intención de convertir un barrio de tradición en uno nais.

Solo un milagro

Ya en 2016, los vecinos de la colonia Juárez alertaban sobre el desplazamiento de los antiguos habitantes del barrio, así como del incremento de las rentas y adquisiciones de propiedad. La 06600 Plataforma y Observatorio Vecinal es un proyecto académico y barrial de investigación y acción colaborativa que da seguimiento y difusión de la gentrificación de la colonia.

De acuerdo con un documento de este observatorio, que fue difundido en abril del año pasado, 800 habitantes de la colonia Juárez fueron desplazados de 22 edificios que, de manera conjunta, sumaban 101 apartamentos. Según La 06600, al menos 7.85% de los pobladores de la Juárez habían dejado la colonia. Las cifras datan de octubre de 2015 y también indican la situación que enfrentan los locales comerciales, de los cuales cerraron 44, lo que provocó la pérdida de 188 empleos.

El portal Metros Cúbicos señala que el metro cuadrado en las viviendas de la colonia Juárez tiene un valor máximo de 43 mil 148 pesos y un mínimo de 28 mil 504. Hace 17 años, el precio por metro cúbico en esa colonia era de 12 mil 820.

El encarecimiento de las viviendas es un fenómeno que también ha padecido la colonia Santa María la Ribera. En siete años, el precio por metro cuadrado aumentó de 15 mil pesos a 21 mil pesos.

Una santa vecinal

Los artistas Sandra Valenzuela y Jorge Baca se muestran sorprendidos por el interés que ha despertado el altar a Santa Mari La Juarica. La aparición de la santa ocurrió en 2015, cuando los vecinos de la colonia Juárez se opusieron a la construcción del Corredor Cultural Chapultepec, el cual finalmente fue cancelado.

Como una manifestación artística, pero también como una protesta, Valenzuela y Baca diseñaron a esta santa como ícono de protección contra la gentrificación en la ciudad y la construcción de este corredor que, bajo el argumento de ser un espacio público, contemplaba la explotación de la zona a través de locales comerciales.

La figura de la santa es una pieza que fue construida a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Se trata de una “Virgen apocalítica”, es decir, que originalmente tenía como base una esfera que representaba al mundo. Sandra encontró la pieza en el interior de una vivienda en la colonia Santa María y, después de llevarla con un restaurador, la trasladó a la colonia Juárez, donde diseñó el altar junto a Jorge Baca. La figura representa la protección de ambas colonias frente a la voracidad implacable de precios inmobiliarios, pero también la buena convivencia entre vecinos.

“Nosotros no estamos en contra de los hipsters”, indica Jorge Baca, refiriéndose a la población joven de mayor nivel adquisitivo hacia la cual va dirigida la nueva cara del barrio. “En realidad, estamos a favor de la diversidad al interior de la Juárez”, agrega Sandra, quien apunta que lo que defienden es la vinculación entre todos los vecinos, de todos los estratos, para combatir el aislamiento y la individualización que promueve el estilo de vida moderno.

“Se trata de representar un acto de fe, social, comunitario y artístico”, indica Sandra. Por eso, los artistas han encabezado procesiones en el barrio y han redactado una plegaria que solicita los favores de “Santa Mari” para mantener a raya el
desalojo, el incremento de la renta, la protección de la diversidad del barrio y el fomento de la buena vecindad.

Plegarias que no son descabelladas en una ciudad donde los barrios tradicionales incrementan sus precios y los viejos locales se transforman en galerías o cafés (que ponen de moda la zona), mientras que los vecinos temen ser desplazados.

En cifras:

  • 17 años ha durado la gentrificación de la Cuauhtémoc (ahí se ubican Sta. María la  Ribera y la Juárez).
  • 120 pesos llega a costar una comida corrida en una fonda de la colonia Juárez.
  • 532 mil personas, en promedio, habitan actualmente en la delegación Cuauhtémoc.