Se buscan policías bien portados

La SSPDF es la tercera institución con más quejas por posibles abusos. Sus jefes buscan capacitar a los agentes para que esto cambie con la reforma penal.

Sobre el suelo se ve a un hombre rodeado por policías capitalinos. Dos de ellos lo toman de las extremidades —uno de una pierna, otro de un brazo—, mientras otros dos lo patean en el torso.

El hecho ocurrió el 22 de abril de 2014, cuando ciudadanos protestaron afuera de Televisa contra la ley de telecomunicaciones que discutía el Congreso, y quedó grabado en un video, que a la postre sirvió como prueba a la Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF) para dirigir a la Secretaría de Seguridad Pública local (SSPDF) su recomendación 11/2015.

Dentro del documento, la CDHDF advierte que los agentes cometieron abuso de autoridad, detenciones arbitrarias, uso indebido de la fuerza y tratos crueles, faltas que el gobierno capitalino está constitucionalmente obligado a evitar que se repitan. Esto, debido a la próxima entrada en vigor de la reforma de justicia penal, que se aplicará en todo el país a partir de junio de 2016.

Esta reforma constitucional —promulgada en junio de 2008— establece que los juicios deberán ser orales y que, a lo largo de todo un proceso penal, las autoridades estarán obligadas a respetar los derechos humanos de los detenidos.

Esto no solamente implica tareas para los jueces y los agentes del Ministerio Público, sino también para los policías, quienes son los primeros funcionarios que entran en contacto con una persona sospechosa de haber cometido un delito.

Lo anterior significa que los policías deben hacer los arrestos respetando los derechos humanos, como la presunción de inocencia. Además, deben preservar las escenas del crimen, puesto que con la reforma ya no basta una confesión para que se condene a alguien. En cambio, un juez debe valorar las pruebas científicas que presente la procuraduría, como huellas y peritajes.

Para que sus elementos puedan cumplir con lo que les impone la reforma penal, la SSPDF inició en 2014 la capacitación de sus 87 mil uniformados. Según información de la propia dependencia, hasta ahora se ha capacitado a 69 mil, es decir, a 79.3%.

Los cursos son impartidos por el Instituto Técnico de Formación Policial de la SSPDF y por organizaciones civiles, y están divididos en ocho módulos que abarcan temas como marco jurídico de la seguridad pública, uso de la fuerza, técnicas de detención de probables responsables de un delito, equidad de género y primeros auxilios.

Huecos en la capacitación

Sin embargo, tanto algunos policías como expertos coinciden en que la capacitación brindada hasta la fecha es insuficiente para que los agentes enfrenten todos los cambios que les exige el nuevo sistema de justicia penal.

Incluso, temen que los uniformados queden vulnerables al no dominar sus nuevas responsabilidades y, por lo tanto, que personas responsables de un delito queden libres e impunes por no haber tenido un debido proceso.

“Es muy difícil que con una sola capacitación un elemento policial entienda todo el marco normativo que se ha desarrollado en torno a su figura, y en lugar de facilitarles el trabajo, el número de protocolos nuevos los está paralizando”, dice Alejandro Jiménez, investigador del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), una de las ONG que colaboran en la capacitación de los uniformados.

Jiménez considera necesario crear un organismo que proteja a los policías de acusaciones por posibles violaciones a los derechos humanos.

Gabriel, un policía auxiliar, es uno de los agentes que temen ser llamados a una audiencia para defender su actuación durante un arresto. Como él, Joaquín, un policía bancario, está temeroso de que los cursos sean insuficientes. “Siento que vamos a la guerra sin pistola, que hay mucho que estudiar y que si nos equivocamos no hay quien abogue por nosotros”, dice.

Durante una entrevista realizada en octubre, el titular de la SSPDF, Hiram Almeida, reconoció que la dependencia a su cargo tiene el gran reto de renovar a la policía: cambiar la actitud de los agentes, profesionalizarlos y sensibilizarlos en el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, señaló tener confianza en cumplir con el desafío.

“Gran parte del reto es que se identifique al policía como alguien que puede acompañar en niveles de riesgo, y que el común denominador es que la delincuencia es nuestro único rival”, dijo entonces.

Por ahora, a la SSPDF le quedan ocho meses para terminar de capacitar a sus agentes y, con ello, lograr que mejoren su desempeño para que cumplan con las obligaciones que les marca la reforma penal y, así, evitar que caigan nuevamente en malas prácticas.

Bajo la lupa

La SSPDF está entre las instituciones capitalinas que reciben más quejas por posibles violaciones a los derechos humanos:

  • En 2014, la CDHDF recibió un total de mil 442 quejas contra la dependencia, que únicamente se ubicó debajo de la Secretaría de Gobierno y de la Procuraduría General de Justicia capitalina.
  • De 2013 a 2014, el número de quejas contra la SSPDF aumentó en 27.2%, según la misma CDHDF. En ese periodo, fue la dependencia que tuvo un mayor aumento en este rubro.

 

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