Sólo quiero vivir en el Centro

Tras un descenso de habitantes, el Centro Histórico se está repoblando, pero de jóvenes que buscan un estilo de vida determinado por la cultura, la gastronomía y la movilidad.

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Foto: Cuartoscuro.

Después de vivir tres años en Francia, Ezequiel regresó a la Ciudad de México

con una sola idea en la cabeza: habitar en el Centro Histórico de la capital; estaba acostumbrado a tener todo a unos pasos de su hogar y poseer un coche le parecía innecesario.

Con esta decisión, Ezequiel — de 29 años y dedicado a las bienes raíces— pasó a formar parte de las 40 mil personas que en 2014 contabilizó el Fideicomiso del Centro Histórico como habitantes de esa zona, después de un descenso de la población de casi 10 mil personas, diez años antes.

Para vivir, Ezequiel eligió un departamento ubicado entre las calles de República de Chile y Cuba con todo a unos cuantos pasos: el Zócalo a cinco cuadras; el Metro Allende y un museo, a dos, incluso, la Arena Coliseo —por si quiere ir a las luchas— está a una cuadra más.

“Te queda todo muy céntrico. Es muy similar al Downtown de Los Angeles, pero nosotros tenemos muchísima historia”, explica Ezequiel.

Hace nueve años, cuando el número de población en el Centro era sustancialmente más bajo, el gobierno de la ciudad inició un proceso de recuperación del espacio público y también varios programas para repoblarlo.

Entre quienes decidieron mudarse a la zona se encuentra Raúl, quien vive en el Centro Histórico desde hace seis años.

Raúl —abogado, de 28 años de edad— llegó a la ciudad desde Orizaba, Veracruz, hace una década para estudiar: primero vivió en Coyoacán, pero al poco tiempo se mudó al Centro, en donde, dice, se quedó por su arquitectura y su oferta gastronómica.

“La arquitectura, creo que es lo que más gana al momento de explicar las razones de vivir aquí; es bellísimo verla diario”, dice.

Para Valerie Benatar, coordinadora del Programa Cultural del Atrio de San Francisco para la Fundación del Centro Histórico, la oferta cultural y económica de la zona ha ayudado a generar las condiciones necesarias para atraer nuevamente a las personas como habitantes del centro.

“Se ha ido generando este cambio en el Centro Histórico. Se están dando las condiciones necesarias para que vuelva la gente”, dice Valerie.

CENTRI ¿QUÉ?

La agencia de investigación de mercados De la Riva Group llama a gente como Ezequiel y Raúl —jóvenes, con gustos determinados por la arquitectura, la gastronomía y la oferta cultural del Centro Histórico— ‘Centri-Tantes’.

Un término que acuñaron tras realizar una encuesta en todo el país para

averiguar cuáles son las colonias de la Ciudad de México favoritas de la gente para vivir. Entre los resultados, una de cada siete personas respondió que el Centro Histórico.

Aunque la mayoría de las personas aún prefiere vivir en colonias como la Roma, la Condesa, la Del Valle o Polanco, también hay una tendencia de jóvenes, principalmente, que desde hace diez años prefieren vivir en ese lugar, y va en crecimiento, explica Ana Paola Bravo, analista de esa agencia.

“Cuando empiezan con este embellecimiento, alumbramiento y distintas iniciativas gubernamentales para rescatar el centro, ahí es cuando voltean a verlo muchas personas como lugar de residencia”, sostiene.

Quienes también esperan que cada vez más gente vea al Centro Histórico como lugar de residencia son las autoridades. El Fideicomiso del Centro Histórico —institución encargada de promover y gestionar obras y programas para recuperar y conservar esta zona de la ciudad— tiene la meta de que 80 mil personas habiten en ese polígono histórico.

SÓLO SI LES ALCANZA

La meta para repoblar el Centro Histórico se tendría que alcanzar en unos 15 o 20 años, según los cálculos del investigador de la UNAM y especialista en Políticas de Urbanización de la Ciudad de México, Enrique Pérez; sin embargo, también advierte que de seguir incrementando los costos lo único que se va a conseguir es sacar a la población popular, que tradicionalmente habita esta zona.

“La repoblación depende de qué tipo de población quieras que llegue a esa parte de la ciudad. Evidentemente, gente de bajos recursos no va a ser”, sostiene.

El investigador considera que las políticas de gobierno de los últimos 25 años en la zona han alejado a un sector determinado de la población, el de menos ingresos, porque el costo del suelo se ha quintuplicado.

Quizá ese es uno de los peros que tiene el Centro Histórico, incluso, para sus nuevos habitantes.

“Lamentablemente la población del Centro, que es la población real, se está yendo y están llegando chavos y gente con más lana. Está habiendo un cambio más radical”, dice Ezequiel.

 

DATOS

14% de los habitantes de la Ciudad de México conocen a una persona que recién se mudó al Centro Histórico.

18% de los mexicanos que se mudarían al Centro consideran que la oferta cultural y recreativa son la principal ventaja.

 

PARA CAMINANTES

Desde hace cinco años, algunas calles del primer cuadro del Centro Histórico comenzó un proceso de peatonalización. El primero de estos proyectos fue la calle Francisco I. Madero, que fue cerrada a la circulación vehicular para dar paso sólo a peatones en 2010. A finales de 2013, la calle 16 de Septiembre, fue convertida en semipeatonal, donde se redujo a un carril, confinado, el paso de autos y el resto para transeúntes. Desde febrero pasado, la calle 20 de Noviembre se cierra los domingos para instalar mesas y bancas para el disfrute peatonal.

 

SE BUSCAN RESIDENTES

Hasta el siglo XIX, se calculaba que en el polígono que ahora se conoce como el Centro Histórico había una población de 250 mil personas.

* En 1985 se redujo la tasa poblacional a 90 mil personas.

* En 2000 se contabilizaban 40 mil habitantes.

* En 2005 el INEGI determinó que había 31 mil habitantes.

* En 2010 hubo un primer repunte histórico  al aumentar a 34 mil habitantes.

* En 2014 el fideicomiso hizo un estudio y halló un total de 40 mil habitantes.

 

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Reportero, ciudadano y cuasi adicto –en recuperación– de las bebidas energizantes. Por ahí dicen que soy el elemento más antiguo del equipo editorial de Máspormás, ¿será?