Tienditas en resistencia

Los comercios de barrio han tenido que adaptar sus técnicas de venta para competir con las tiendas de conveniencia.

‘La Joya’ es una tienda grande: desde hace casi 50 años ocupa dos locales en la esquina de las calles Vicente Suárez y Zamora, en la colonia Condesa, y vende casi de todo, menos hielo.

En un rincón de ese comercio de abarrotes, Saúl hace un pedido por teléfono, mientras Moisés, su padre, atiende a los visitantes desde el refrigerador que sirve de mostrador y sus otros dos hijos limpian los anaqueles, aprovechando que hay pocos clientes.

‘La Joya’ parece un negocio sano pero, según sus dueños, el local perdió casi la mitad de sus ventas desde que abrió una tienda de conveniencia a tan sólo unos metros de distancia.

Una muestra de los cambios que el establecimiento ha tenido que hacer es dejar de vender hielo, ya que en este rubro no podía competir con el Oxxo, una cadena con 12 mil comercios en el país.

Pese a las pérdidas, el negocio se mantiene en pie y corre con mejor suerte que  las cinco tienditas que —en promedio—cierran por cada tienda de conveniencia que abre, de acuerdo con estimaciones de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).

Una estadística que matiza el propio presidente de la ANPEC, Cuauhtémoc Rivera. “Se trata de negocios distintos hasta en sus orígenes […], la inspiración del negocio de conveniencia viene de Estados Unidos, y el negocio local tiene más de 300 años en el país y sus raíces culturales son profundas”, defiende el empresario.

Si la cifra fuera correcta, sin embargo, significaría que han cerrado 10 mil tiendas de abarrotes en toda la ciudad desde que abrieron las dos mil tiendas de conveniencia que copan la capital.

Finalmente, ambos compiten por el mismo mercado en circunstancias desiguales. “Uno es un gran gigante y el otro es un negocio familiar”, explica Gerardo López Becerra, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope).

La diferencia, explica López, es que mientras uno está respaldado por un corporativo, que le permite tener locales llamativos, sistemas de inventario automatizados, cobros electrónicos y compras por volumen, el otro es un negocio que se administra de manera empírica.

Las tienditas no son contrarias a la competencia, insiste López, pero ésta debe darse “entre iguales”.

Saúl, el hijo mayor de don Moisés y actual propietario de ‘La Joya’, explica que ellos ya desarrollaron sus propias estrategias para mantener contenta a su clientela y seguir vigentes. Para empezar, detectaron que tenían tres tipos de clientes: los vecinos, cuyos gustos conocen y tratan de suplir según las necesidades de cada quien; los oficinistas de la zona, para quienes buscan proveedores que les permitan mantener precios más bajos que los de la competencia, y los que van de paso y sólo necesitan tener bebidas frescas, botanas y golosinas a la mano.

“El trato que le das a la gente es esencial. Porque yo también soy consumidor y he ido a otras tiendas y son bien jetones”, dice Saúl.

Para administrar ‘La Joya’ —que su padre compró con los 90 mil pesos que le habían regalado para su luna de miel hace varias décadas—, Saúl siempre ha usado papel, lápiz y mucha memoria, para saber qué surtir y no comprar de más, “porque lo que no se vende, nos lo comemos”.

El único adelanto tecnológico que posee es una terminal electrónica para hacer cobros con tarjeta de crédito y débito: la tecnología es uno de los puntos débiles de varias tienditas frente a las tiendas de conveniencia. Esa carencia fue lo que hace dos años motivó a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del DF (Seciti) a implementar el programa Tecno Tiendas.

“Desafortunadamente, frente al crecimiento de las cadenas de tiendas de conveniencia, (las tienditas) han decaído en una situación de mucha vulnerabilidad”, explica Mauricio León, encargado del proyecto y director de Infraestructura, Modernización e Innovación Tecnológica de la Seciti.

El programa consiste en una capacitación gratuita en la que se le enseña a los tenderos a utilizar un software de administración e inventario, que permite recibir cobros electrónicos y recargas para celular. El programa funciona en nueve de las 16 delegaciones de la ciudad con casi dos mil tienditas afiliadas. Sin embargo, la expectativa es que en 2018 sean siete mil en toda la capital.

“Los resultados que tenemos es que las ventas incrementan 30%, el tráfico de clientes 35% y las recargas de teléfono son el segundo producto de mayor venta, y eso que antes no se ofertaba”, detalla León, basándose en un estudio de la UNAM que midió la efectividad del proyecto.

Mientras se modernizan las tienditas, Moisés asegura que todavía disfruta de atender ‘La Joya’ —en poder ahora de sus hijos—, en la que labora desde hace casi 50 años y que sirvió para alimentar a su familia.

UNAS POR OTRAS

Especialistas de la Canacope y la Anpec señalaron cuáles son algunas diferencias entre este tipo de negocios. Aquí las principales:

Tiendas de conveniencia:

Están abiertas las 24 horas.

Sus ganancias son de una empresa privada y no siempre se invierten en el DF.

Casi todo lo que se vende es procesado y empaquetado.

Sus proveedores pagan por escoger sus espacios en anaqueles y mostradores.

Tienditas:

La mayoría abre sólo durante el día, con horarios variables.

Sus ganancias sirven de soporte para una familia local.

Venden cosas hasta por unidad, por ejemplo, un huevo y cosas a granel.

Sus proveedores sólo dejan el producto en la tienda, sin ningún tipo de pago.

CONTRA LA CORRIENTE 

De acuerdo con Gerardo López Becerra, presidente de la Canacope, las ‘tienditas’ han dejado de vender varios productos a causa de la continua apertura de  nuevos negocios como tiendas de conveniencia y supermercados de grandes cadenas comerciales. Esto repercutió de manera negativa en numerosos comercios familiares, ya que actualmente una tienda deja una ganancia de 10% de beneficio sobre las ventas, mientras que hace 50 años los beneficios eran de alrededor de 40%.

DATOS QUE TE PUEDEN INTERESAR

  • 17 mil 500 tiendas de conveniencia hay en todo el país.
  • 622 mil tienditas había en 2014 en la República Mexicana.
  • 41 mil 513 tienditas hay en el DF, de acuerdo con el INEGI.
  • 9 mil 796 de esas tienditas se encuentran ubicadas en Iztapalapa.
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Reportero titular que a veces juega de editor derecho, formado en redacciones de un par de diarios nacionales, pero siempre cubriendo la ciudad. En los ratos libres me gusta practicar boxeo, no porque esté de moda, sino porque te pone en forma para los ‘chacaleos’.